Las palabras y las cosas

Publicado el Diego Aretz

«La vida es soñar y hacer que las cosas sucedan.» Sebastian Barrientos

SBQ es una empresa Colombiana descollando en el mercado de lujo, uno de los mercados más difíciles para innovar en la actualidad, su apuesta en la conquista de mercados nacionales e internacionales, su comprensión del lujo y su apuesta por la innovación en el país, la hacen un ejemplo de mostrar. Una entrevista con Sebastian Barrientos, fundador de SBQ tras la apertura de su nueva tienda en El Tesoro en Medellín.

 

Quiero empezar por hablar un poco sobre los orígenes de esta empresa que tiene una historia muy particular, no sólo de emprendimiento sino de transformación de la misma idea de negocio.  Si hay algo que SBQ puede contarnos, es que la transformación es crucial en todos los negocios, y no debemos tenerle miedo. Me gustaría que empezaras por ahí, Sebastián.

Hace diez años, fue un emprendimiento; en su momento, fue una idea. En la época de la universidad, uno se rebuscaba la plata con cosas. Yo trabajé en bombas de gasolina, vendí ropa e hice muchas cosas. En una de esas, tenía un amigo de la universidad que traía cosas de Estados Unidos; entonces, yo le compré unas gafas para venderselas a otro amigo. Cuando vi que estas gafas tenían un buen margen, quise hacer una inversión y mandé a comprar con un amigo. En esa época, fueron mil dólares; en su momento, el dólar estaba más bajo. Con eso, compré ocho o diez gafas. En ese momento, ni siquiera tenía visa, y las compré con descuento. Empecé a venderlas por Instagram cuando apenas estaba comenzando Instagram. Ni siquiera tenía un círculo social que consumiera ese tipo de productos. Entonces, por medio de las redes sociales, me empezó a ir muy bien. Lo que fue un intento, se fue convirtiendo en una idea de negocio.

Cuando vi que las gafas se empezaron a vender bien, empecé a comprar más; también comencé a comprar más artículos de lujo afines a la categoría. Me enfoqué en lentes de sol de marcas muy exclusivas que no se encontraran en Colombia. Al final, comencé a vender perfumes, relojes, ropa, y empezó a crecer la categoría. Inicialmente, fue un negocio informal porque en ese momento era decirle a un amigo: ‘tráigame eso de Estados Unidos’ o ‘compre en Amazon’. Poco a poco, como el negocio creció, se transformó en una empresa. A uno le da mucho miedo transformarlo en una empresa; con tanto impuesto y los gastos que uno puede incurrir en la formalización. Sin embargo, lo hice, y el hecho de estar formal, organizado legalmente, abre muchísimas más puertas. Digamos que empecé a crecer y a trabajar con las marcas directas. Esto implicó que los márgenes de ganancia también empezaron a mejorar. Inicialmente, yo le compraba a otra tienda en EEUU que daba algún descuento; luego compraba directo a las marcas y tenía un mejor margen de ganancia. Además, tenía el apoyo de esas marcas para el tema de crecimiento. Me brindaban créditos, y la financiación de las empresas implicaba una ayuda muy grande porque van confiando en uno. Uno va comprando más productos, y eso le ayuda a la expansión

Cuando uno piensa en ese reto inicial de emprender y ahora, al verlo en retrospectiva, ¿Qué reflexiones surgen de ver todo ese camino que has recorrido?

Yo pienso que toda la vida es ganancia, en mi infancia yo nunca tuve oportunidades económicas, tampoco fue un tema de crisis pero toda mi infancia fue muy medida. Mi mamá fue la que sacó a mi y a mi hermano adelante y luego estaba todo ese tema de la gratitud, ella se fue a EEUU por el hueco para darnos una educación entonces ya esa necesidad de hacer la diferencia, hay que emerger, hay que salir adelante. Cuando yo me encuentro con este proyecto de vida, a mi siempre me ha gustado comerciar, yo creo que lo que uno debe de hacer es enfocarse al proyecto, a lo que uno realmente le gusta y luchar por eso y sacarlo adelante. Han sido muchos años de mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucho enfoque, que me ha permitido también conocer el mundo y sumergirme en los negocios porque en Colombia estamos en una incubadora donde para muchas personas emprender es muy complicado y muy difícil pero cuando vos logras salir al mundo y te das cuenta que se pueden hacer negocios de verdad y que uno puede salir al mundo y traer cosas innovadoras, que se puede generar empleo, que se puede crear una estructura y un equipo de trabajo para encaminarlo y que las cosas funcionen, todo fluye entonces digamos paralelo a la empresa, hubo un momento donde empezamos a trabajar el marketing. Uno de los empleados de nosotros que era vendedor, estaba terminando su universidad y su proyecto era la creación de una empresa de marketing entonces inicialmente comenzó a hacernos el marketing a nosotros, nos asociamos a la agencia. Hoy en día tenemos una agencia muy robusta que también permite que para nosotros sea muy fácil hacer todo ese trabajo diferenciador con respecto a la competencia. Hoy en día con la agencia, que inicialmente surgió de la necesidad de suplir nuestro propio marketing, prestamos este servicio a Postobon, Hatsu, Argos, a Alcaldías. Es claro como una idea de negocios se fue convirtiendo en empresa y a la larga los límites se los pone uno.

Hablemos de SBQ ¿Cómo eligieron ese nombre? 

En ese momento no había mucha creatividad. EL acrónimo representa mi nombre y el de mi hermano menor Santiago y Sebastian Barrientos Quintero, en su momento creamos la empresa con nuestras iniciales.

Ha sido un sueño y un trabajo también muy familiar  ¿Cómo ha sido el rol de la familia en tu trabajo y en la empresa? 

Mira, como te digo, mi mamá se esforzó por sacarnos adelante toda la vida. Siempre fuimos su prioridad; siempre hemos sido una familia muy unida: mi mamá, mi hermano y yo. En el momento de emprender, siempre ha sido mi hermano y yo quienes trabajamos y hemos sacado esta empresa adelante. Además, llegaron a nuestra vida cinco socios. Como estamos en varias zonas del país (en la costa, en Bogotá y en el Eje Cafetero, en Miami), podemos decir que en cada zona tenemos un socio estratégico. Al final, somos todos una familia. Crecemos juntos, buscamos salir adelante y sacar adelante estos proyectos, así como los otros que queremos desarrollar.

Sebastian, cuando uno piensa en el mercado de lujo aquí en Colombia, ¿cómo es ese mercado? ¿Cómo ha sido la evolución de ese mercado durante estos años?

El mercado de lujo ha evolucionado significativamente tanto en el país como a nivel mundial; se ha transformado. Cuando empezamos, el lujo era accesible sólo para unas pocas personas, pero de repente, la dinámica cambió y se incrementó su consumo. Ahora, a las personas les gusta más vestir marcas, lucir bien y disfrutar de productos de alta calidad. Este mismo lujo ha sido una fuente de inspiración para las marcas colombianas; han surgido nuevas empresas en Colombia que desarrollan y complementan este mercado de lujo. Esto no solo beneficia al mercado objetivo inicial, sino que también permite llegar a un público mucho más amplio. Han ingresado muchas marcas de ropa y perfume, mostrando al país que desarrollar y crear empresas no es difícil; es cuestión de soñar y hacer que las cosas sucedan.

En las empresas que están emergiendo en Colombia, ¿podrías compartir algunos ejemplos de lo que se está creando y apostando en el mercado de lujo en términos de empresas y productos nacionales?

En el ámbito de la perfumería, ha surgido algo conocido como perfumería de nicho, que implica fragancias de autor con materias primas más concentradas y naturales, como extractos y perfumes más elaborados. Este concepto ha tenido un impacto a nivel mundial al desafiar la percepción tradicional de la perfumería, que se basaba en aguas de perfume con concentraciones bajas y materiales sintéticos. En Colombia, una marca destacada en este nicho es ILMIN, de la cual somos distribuidores y que, en la actualidad, es una de las marcas más vendidas en perfumería en el país. Otras marcas nacionales como Dévier, que se lanzó este año y ha tenido una excelente acogida en la categoría de ropa, así como Monastery, Undergold, Blow up, entre otras, se han posicionado fuertemente, ganando terreno a marcas internacionales como Carolina Herrera. Estas marcas nacionales abren oportunidades para que muchas personas disfruten del lujo.

Y eso obviamente traerá muchos más recursos en este sector. ¿Cuáles son los retos para el sector en este camino? 

Creo que en este tema del lujo, el mercado está creciendo cada vez más. Además del impulso que le estamos dando, después de la pandemia, muchos jóvenes emprendedores han comenzado a lanzar sus propias marcas y a abrir tiendas. Así que el mercado sigue expandiéndose, y hay oportunidades para todos. Esto es una señal de que el sector no está completamente explotado; más bien, está en un proceso de expansión y crecimiento continuo. La competencia impulsa la innovación; a medida que aumenta la competencia, las personas se ven obligadas a innovar más. Si no innovamos, nos quedamos rezagados. En ese sentido, creo que estas son señales positivas. 

¿Cuál es el significado del lujo para ti? 

Para mí el lujo es el tema de sentir exclusividad y de sentir que de acuerdo a tu presupuesto estás haciendo una inversión que te brinda felicidad. Porque el lujo te da la sensación de que te estás esforzando para conseguir un producto que te hace sentir feliz, bien y un montón de emociones que va muy afín al tema de la exclusividad. Las personas se sienten diferentes y especiales al acceder a productos lujosos.

 

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