Las Ciencias Sociales Hoy

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Empresa, capitalismo y desarrollo: el fin de la libre competencia

Por: Juan Sergio Cruz

Mientras arden las relaciones del comercio internacional y la selva del Amazonas, uno de los diálogos empresariales   más influyentes de los Estados Unidos, Roundtable, que representa el consenso de los gerentes de las empresas más importantes de Wall Street, manifestaron en un comunicado la semana pasada, (publicado por la misma organización) su arrepentimiento sobre el significado económico y social de la empresa como motor único del capital para el capital.

Por más de 50 años, este diálogo institucionalizado defendió y propagó en EEUU, y en especial, en América Latina   una de las tesis del profesor Milton Friedman, (uno de los padres del neoliberalismo del sigo XX), la creencia que el objeto social y económico de las empresas eran tan solo garantizar el rendimiento a los accionistas desconociendo así a los trabajadores, a los gerentes y demás grupos de interes. Es decir, el significado productivo y de consenso social a través del empleo desaparece, a favor de un capitalismo salvaje y a la empresa la convierten en el símbolo mercantil de la especulación financiera de las bolsas.

Esta creencia se llevó al extremo hasta en la esfera académica y política, en las cuales se afirma   que el objeto central y único de una empresa es maximizar el retorno de los accionistas. Además, fue y es la fuente inspiradora   en los programas académicos de nuestras universidades y son los fundamentos de soporte a la apertura económica con operaciones de mercado como son las fusiones, las liquidaciones, las divisiones   de empresas u otro mecanismo que permite el mercado.

Además, esta creencia como doctrina económica encontraría un terreno fecundo en América Latina debilitada políticamente por la crisis de “deuda” del ochenta y con el acuerdo y fraccionamiento de las élites nacionales impondría una dinámica de acumulación de capital que se asentó en la realidad para fortalecer una tendencia a la reagrupación del capital para la competencia inter capitalista.  Dinámica que se expresa en   formas concretas de interrelación entre los modos de acumular el capital con los modos de competir y de distribuir la riqueza económica, y así, inscribirse al capitalismo internacional, de la mano del Consenso de Washington y del nuevo orden internacional con sus tres fuerzas interactuantes: la globalización comercial y de capitales, la especialización de la producción y la estandarización en la medición del capital como son las NIIF (Normas internacionales de la información financiera).

 

En Colombia esto se está manifestando en la centralidad del capital, la cual se usó por parte de los grupos económicos y grupos empresariales en el siglo XX y XXI, para el dominio de los mecanismos mercantiles sin una eficiencia económica, y configuraron así, el fin de la libre competencia en Colombia asociado a un limitado y desigual desarrollo de las capacidades humanas y territoriales. En cuanto, a que las articulaciones de las regularidades de la dinámica de nuestro desarrollo empresarial, que se urdieron por más de 130 años, están profundamente enraizadas a un tejido social, en términos de Karl Polanyi, que se ajustaron a la apertura económica no para su trasformación sino para su adaptación.   Reproducción, que no permitió el objetivo supremo de la apertura económica como era la modernización y la eficiencia económica: y el resultado cierto es una libertad de empresa sin libre competencia.

En concreto, esta dinamica de capital para reagruparse   tiene serias consecuencias para el desarrollo futuro   económico y social de Colombia, y pone en duda los resultados del programa de desarrollo del actual gobierno como de la agenda del Ministerio de Comercio, cuyos fundamentos se asientan en los postulados neoclásicos de una economía de mercado. Entonces precisemos estos hechos.

Primero. Se evidencia entre 1996 al 2018, una reducción sistemática de la tasa de acumulación del capital en Colombia desde la apertura económica en 1996, a pesar del crecimiento económico que se ha registrado en las primeras décadas del siglo XXI.

 

Segundo. Las cifras permitirían afirmar que los empresarios no asumieron el compromiso histórico de competir en términos de modificar el patrón de acumulación del anterior régimen de acumulación. La apertura económica y demás reformas, apostaron    por un crecimiento económico sustentado por la acumulación   de capital privado, en desmedro de aquella que tuviera un origen estatal, pero las cifras indican un comportamiento lamentable.

Tercero. Entonces, la pregunta que surge es; ¿que se hizo con la riqueza ya que no   se acumula para competir de forma eficiente? Con base a las cifras públicas – Supersociedades, Superintendencia de Industria y Comercio- se puede afirmar que Colombia asistió a uno de los procesos más intensos de su historia, en cuanto a la concentración de la propiedad privada de la producción como destinatario de la riqueza creada en este periodo, a través de operaciones de mercado.   Y se llega a esta concentración de la propiedad de la producción, como el resultado directo de uno de los procesos más reveladores y significativos de la dinámica del capital en Colombia como es la centralidad del capital, en el marco de las reformas económicas que se implementaron en la década del noventa. 

 

Cuarto. En concreto de los hechos registrados en estadísticas públicas    entre 1996/2013, se puede afirmar que se pasó de 53 grupos registrados en 1996 a 2.348 grupos.  

Quinto. Asimismo, las cifras   permiten afirmar que la respuesta del capital frente a la apertura económica, fue y   es profundizar el grado de centralidad del capital a un ritmo inusitado por fuera de la tradición, con diferentes velocidades por ramas industriales como del proceso normal de desvaloración del capital. Y si este hecho se cruza con la dinámica de crecimiento negativo de la tasa   de acumulación descontado el efecto de la depreciación -sin incluir los efectos de la inflación-, se concluye que la acumulación privada no le jaló a la modernización de la producción en Colombia teniendo la acumulación de capital requerida, y al contrario, prefirió el control de la propiedad de la producción, no para competir desde economías de escala y la productividad, sino por el control mercantil.

 

En  síntesis,  esta deficiencia estructural de la tasa de acumulación es una decisión voluntaria  del empresariado colombiano    y es  una de las   razones  directas de  la apertura  hacia adentro:  M>X con  una portafolio de exportación  concentrado en cinco productos;   donde el ahorro, el crédito y los mecanismos de competencia  se usaron entre sí  por parte de los grupos  económicos  y empresariales, que se habían consolidado entre 1930/1991, para la concentración de la propiedad  de la producción no exportadora, entre 1991/2015,   desde instrumentos de mercado, en total contravía  a los presupuestos  de los teóricos de la apertura y cuyo resultado final es un desarrollo productivo bloqueado.  

 

*Doctor en Ciencias Económicas

 

 

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