Las Ciencias Sociales Hoy

Publicado el Las Ciencias Sociales Hoy

Cuestiones socioambientales

“Tenemos que aprender a vivir con la incertidumbre, a tener el valor de enfrentarnos, a estar preparados para resistir a las fuerzas negativas.

La crisis nos hace más locos y más sabios. Una cosa y otra. La mayoría de las personas pierden la cabeza y otras se vuelven más lúcidas. La crisis favorece a las fuerzas más opuestas. Deseo que sean las fuerzas creativas, las fuerzas lúcidas y las que buscan un nuevo camino, las que se imponen, aunque todavía estén muy dispersas y débiles. Podemos indignarnos con razón, pero no debemos encerrarnos en la indignación”.

Edgar Morin. Sociólogo y filósofo francés (1921)

 

Por: Víctor Reyes Morris, sociólogo, profesor pensionado de la Universidad Nacional de Colombia

Hace algún tiempo se consideraba que los temas ambientales eran asunto de alternativos, hippies o inclusive loquitos. Afortunadamente el tema entró a ser parte de unos de los más serios de la agenda planetaria e indispensablemente atendible. Desde la Sociología no se ha asumido del todo, pero ha entrado a formar parte ineludible del análisis social. La vieja idea de los clásicos del “dominio de la naturaleza” ya no responde al reclamo de identidad científica de nuestra disciplina, en el sentido de reivindicar lo específicamente social. Quizás porque los primeros pasos de la Sociología fue el organicismo o la concepción en la cual la sociedad era solo un organismo natural superior y se perdía la identidad de lo social como tal. Esa interacción entre hombre y naturaleza seguía siendo la concepción del siglo XIX de conquista y dominio del hombre sobre lo natural. Pero el acercamiento entre hombre, naturaleza y sociedad se fue haciendo indispensable en la medida que la voraz producción capitalista todo lo volvía mercancía, a cualquier precio. Las voces de paren el desastre productivo que nos estamos comiendo el planeta y nuestros desperdicios es lo que queda, clama por una atención especial y si bien no ha surgido exitosamente un sistema de reemplazo económico del capitalismo a gran escala si se ha advertido a través de serias mitigaciones que el sistema requiere cambios y modulaciones severas.

El fracaso del “socialismo real”, le dio fuerza inclusive al capitalismo salvaje y estamos padeciendo sus efectos, las alternativas supérstites son demasiado precarias en términos de crecimiento económico y los modelos de este tipo existentes son los de capitalismo económico y socialismo autoritario en lo político.

Pero independientemente del modelo económico capitalista salvaje o capitalista mitigado con algunos visos de estado de bienestar, lo ecológico, el problema del medio ambiente, el calentamiento global, están golpeando fuertemente la agenda mundial.

Se está hablando insistentemente de economía circular, como una alternativa muy interesante que pretende redefinir qué es el crecimiento, con énfasis en los beneficios para el conjunto de la sociedad. Hace énfasis en eliminar los residuos de la producción desde el mismo diseño. Enmarcada en un propósito de transición a nuevas fuentes renovables de energía, esta concepción de economía circular, impulsada por la CEPAL, se basa en 3 principios: Eliminar residuos y contaminación, Mantener productos y materiales en uso y Regenerar sistemas naturales.

Otra propuesta es la de la Biomímesis. La autora de este concepto, Janine Benyus, la define como «una nueva disciplina que estudia las mejores ideas de la naturaleza y luego imita estos diseños y procesos para resolver problemas humanos». “Por ejemplo, estudiar una hoja para diseñar una célula fotovoltaica. Piensa que la biomímesis,es la innovación inspirada por la Naturaleza”.

Además, otras iniciativas como la Economía Azul, la Ecología industrial y quizás otras más, buscan mitigar la voracidad capitalista para impedir la propia destrucción del planeta, ahí si el fin de la historia. Desde luego hay muchas resistencias y argucias frente al tema del medio ambiente y hay teorías conspiracionistas de lado y lado. La pandemia que padecemos actualmente, para algunos lúcidos analistas es apenas una coyuntura, frente a la gravedad del problema ambiental. Inclusive se ha señalado que la pandemia es producto de esa tragedia ecológica.

La Sociología, como base disciplinar de la Ecología Humana, debe asumir este tema no como ajeno, manejándolo más allá de concepciones dogmáticas que parecen nuevas religiones, que se remiten más a verdades y credos que a evidencias.

En nuestro país, Colombia, el tema ambiental, es un tema prioritario y con solo mencionar el asunto de la deforestación, especialmente de la región Amazónica, ya tendríamos para ocuparnos seriamente de algo. En 5 años se han deforestado más de 800.000 hectáreas de bosque, y la región Amazónica es la que más ha sufrido ese embate, más de 500.000 has. corresponden a ella. El control de estos fatídicos procedimientos de la tala de bosques para apropiarse de tierras, ha desbordado totalmente al Estado, que no prioriza el control de tales desmanes y retrata bien lo que muchas veces se ha dicho: que el Estado Colombiano no tiene real dominio sobre su propio territorio.

La frontera agrícola colombiana es de aproximadamente un poco más de 40 millones de hectáreas y se han incorporado por la vía deforestadora casi un millón, sin que la débil estructura de control del Estado, pueda hacer mayor cosa. Se ha deforestado para pastizales en ganadería extensiva, para minería ilegal y para siembra de coca.

Otro lunar ambiental, que más que un simple granito facial oscurecido es un tumor maligno es el indicador de huella de carbono. La cual es un indicador ambiental que pretende reflejar «la totalidad de gases de efecto invernadero emitidos directa o indirectamente por actividades o industrias y mide el impacto de éstas sobre el calentamiento global. Se pretende neutralizar el carbono con iniciativas como la reforestación, y hacer cambios tecnológicos en la producción para disminuir el impacto”.

Todo esto implica una mayor conciencia social que hay que impulsar al lado de cambios económicos y sociales que impliquen cerrar la enorme distancia de desigualdades que se han exacerbado con la pandemia. La Agenda nacional parece entonces centrarse en eliminar esas grandes desigualdades económicas y sociales y mitigar el daño ecológico. –

 

 

 

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