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076 – ALIMENTACIÓN NATURAL Y SANA (3) en La Revolución Personal

El hombre se alimenta de lo que digiere y no de lo que come” (Dr. Manuel Lazaeta)

Trofología practica.

Ahora que conocimos algunas teorías sobre los alimentos, vamos a tratar unos ejemplos prácticos de la combinación de algunos de ellos de acuerdo a la trofología.

La trofología, que es la ciencia o el arte de combinar los alimentos, se basa en su compatibilidad química, la cual se aprecia en el proceso de digestión ya que es allí donde hacen su aparición las enzimas digestivas, las cuales son diferentes para diferentes clases de alimentos. La inhibición de las enzimas o la anulación de su efecto por una mala combinación, se traduce en trastornos digestivos que pueden derivar en enfermedades gravísimas afectando todo el organismo.

La trofología le apuesta a los productos naturales, frescos, de buena calidad y de procedencia orgánica. La trofología como ciencia es un tanto compleja, es utilizada por la medicina alternativa para curar el cuerpo por medio de los alimentos. La ventaja es que si tenemos los conocimientos básicos de trofología, podemos entender, escuchar y sentir nuestra digestión, convirtiéndonos en nuestros terapeutas lograremos reflejar sus resultados en una vida plena y saludable.

La trofología es una condición “sine qua non” en La Revolución Personal, por lo tanto invitamos a todos los lectores a investigarla y ponerla en práctica. Con ella aprenderemos a purificar nuestro cuerpo-mente-emociones, volviéndolos armoniosos, que finalmente esa es una de nuestras metas.

Vamos a analizar algunas combinaciones para conocer los errores y las bondades de algunas de ellas:

Las proteínas animales y las féculas, (harinas), es de las peores combinaciones que se hacen con los alimentos, pero es cierto que es una combinación casi estandarizada en las cocinas occidentales, por ejemplo carne con papas, hamburguesa con pan o arepa o con papas fritas, huevos con pan, etc. Ya hemos visto la inconveniencia de mezclar estos dos alimentos (proteínas con féculas).

Al consumir proteína animal y un carbohidrato en una misma comida, la enzima ptialina que es alcalina comienza la digestión de la proteína, se mezcla con el alimento en la boca. Cuando el bolo alimenticio llega al estomago hace la digestión del carbohidrato con enzimas alcalinas, impidiendo que la proteína sea digerida por la pepsina y demás jugos ácidos, desencadenando la putrefacción, anulando los nutrientes de la proteína, produciendo desechos y gases tóxicos, en los que se pueden encontrar venenos como el sulfuro de hidrogeno, fenol, indol, escatol, el acido fenilpropionico y algunos mas. En este caso, podríamos preguntarnos: Por qué el estómago no tiene problemas al digerir cereales que son una combinación de carbohidratos y proteínas? La respuesta nos la da Victoria Bidwell, en su libro “Cronología de la vida y tiempo difíciles del Dr. Shelton”, refiriéndose al Dr. Herbert M. Shelton, éste dice: “Se presenta una enorme diferencia entre digerir un alimento por compleja que sea su composición, y la digestión de una mezcla de distintos alimentos. Por ejemplo: Un cereal es un alimento simple que contiene fécula y proteína, simultáneamente, el organismo, en este caso, regula la secreción de enzimas de forma natural y cumple con los requisitos de digestión del alimento. Pero en el caso de una proteína animal en un alimento y un carbohidrato en otro alimento, al consumirse simultáneamente esos dos alimentos de requisitos diferentes o contradictorios, el organismo no puede regular las secreciones de las enzimas necesarias para los dos alimentos y resulta imposible su digestión”.

Norma: Consumamos separadas en diferentes comidas, la proteínas como la carne, el pescado, los huevos, el queso, etc., de las harinas como el pan, las papas, el arroz, etc.

Proteínas y proteínas. Distintas proteínas tienen distintas exigencias digestivas. Por ejemplo: La leche requiere una mayor acción de enzimas, los huevos mediana acción y la carne menor acción, por lo tanto no se recomienda comer estas tres proteínas juntas, pero dos clases de carnes similares, una de res y una de cordero se pueden comer juntas, lo mismo dos clases de pescado, pues la acción de enzimas sobre estos pares es similar.

Norma: No comamos dos clases de proteína diferentes en una sola comida. Acostumbrémonos a comer solo proteína de carne en una comida, solo proteína de leche en una comida, y así mismo con huevos, quesos y pescados cada una de estas proteínas en una comida; pero procuremos comer en una semana todas las diferentes clases de proteínas.

Féculas y ácidos: Alimentos ácidos como el limón, (y demás frutas acidas), o el vinagre, que se consuman junto con una fécula, almidón o harina, detiene la producción de la enzima ptialina en la boca, trayendo como consecuencia que el bolo alimenticio llega al estomago sin los jugos alcalinos necesarios para su correcta digestión, produciéndose una fermentación. Ya sabemos las consecuencias de una fécula fermentada.

Norma: Nunca consumamos féculas y ácidos en la misma comida. Por ejemplo no tomemos jugo de naranja (lo mismo que huevos ni proteínas) si comemos un cereal o una tostada.

Proteína animal y ácido: La digestión correcta de las proteínas requiere un ambiente acido. Al llegar los alimentos ácidos al estomago, inhiben la secreción de acido clorhídrico. Debido a que la pepsina que es la enzima que digiere las proteínas solo puede actuar en presencia del acido clorhídrico, esta se verá inhibida, por lo tanto no le pongamos vinagre a un bistec y no comamos huevos con jugo de naranja.

Norma: No combinemos ácidos con proteínas concentradas en una misma comida.

Proteína animal y grasa: El Dr.  John James Macleod, premio Nobel de medicina en 1923, en su libro “Physiology and Biochemistry in Modern Medicine” dice: “Se ha demostrado que la grasa ejerce una clara influencia inhibidora sobre la secreción de jugos gástricos”, durante las tres horas siguientes luego de ingerir grasas, se reduce considerablemente la concentración de acido clorhídrico y la enzima pepsina, demorando la digestión de cualquier proteína consumida con la grasa, haciendo que la proteína inicie la putrefacción. Al comer tocino, carnes grasosas o magras pero fritas caen pesadas al estomago, aún varias horas después de su ingesta.

Norma: No consumamos grasas junto con proteínas concentradas en la misma comida. Si no lo podemos evitar, acompañémoslas con mucha verdura.

Proteína animal y azúcar: Todos los azucares suspenden la secreción de jugos gástricos, esto sucede porque los azucares no se digieren ni en la boca ni en el estomago; se digieren en el intestino delgado y si se consumen con una proteína, las proteínas no se digieren por estar inhibida la secreción de jugos gástricos, por lo tanto la proteína se fermenta perjudicando la digestión.

Norma: No consumamos proteínas y azucares en una misma comida.

Fécula y azúcar: Al comer azúcar simultáneamente con una fécula, no permite a la saliva producir la enzima ptialina, por lo tanto la fécula no hace digestión, produciéndose una fermentación, los subproductos de la fermentación del azúcar son ácidos, lo cual impide aún mas la digestión de la fécula, pues estas requieren un medio alcalino. La mantequilla que es grasa combina muy bien con pan que es una fécula, pero si se le añade mermelada o miel, la cosa se complica pues recordemos que las fécula con los azúcares no van nada bien.

Norma: No consumamos féculas y azúcares en una misma comida.

Melón: Alimento especial, no hace ninguna digestión en el estomago, pasa directamente al intestino delgado donde se asimila. Solo se puede consumir con el estomago vacio y preferiblemente sin acompañantes, pero si no lo podemos evitar, acompañémoslo con otras frutas crudas no acidas. Si lo consumimos cuando el estomago tiene otro alimento, el melón no pasa y se fermenta allí produciéndonos toda clase de molestias en el estomago.

Norma: Solamente comamos melón con el estomago vacio, y procuremos no combinarlo con nada mas.

Leche: Quizás el alimento mas polémico. Los orientales evitan su consumo; los occidentales la acompañamos de todo lo que se nos ocurra. Los animales toman leche solo hasta el destete. Y la desaparición de la lactasa (enzima que permite tolerar la leche) en la edad adulta de los humanos puede ser significativa para que los mayores no tomemos leche.

La leche natural (sin ningún proceso), es un alimento proteínico completo, contiene grasa, por lo tanto combina mal con cualquier otro alimento. Contrario a lo anterior, muchísimos adultos consumen leche combinándola con cualquier otro tipo de alimento. Sabemos que la leche se descompone, cuajándose, inmediatamente que llega al estomago. Cuando esto sucede, los grumos de cuajo se coagulan alrededor de las partículas del otro alimento, aislándolo del efecto de los jugos gástricos, esto hace que comience su putrefacción. Por esto la primera y única norma que debiera existir para el consumo de leche es: bebiéndola sola o no bebiéndola.

Empeora aún mas cuando la leche se pasteuriza, ya que este método destruye todas las enzimas presentes en la leche (lactasa y lipasa) y altera completamente las proteínas de la leche. De esta forma no puede ser digerida por el estomago de los adultos y a los niños también se les dificulta, consecuencia de esta costumbre son los continuos cólicos, reflujo, gases, problemas respiratorios y demás alteraciones gástricas a la salud de los bebes. También hace que el calcio y demás minerales que aporta la leche no se asimilen de manera correcta. El problema radica, como en casi todo, en el aspecto económico, pues la leche pasteurizada puede durar mucho mas tiempo que la leche natural; y dura muchísimo mas si le adicionan otros químicos y se comercializa mejor, esta leche es llamada “larga vida”. Aunque es cierto que la leche al pasteurizarla inmuniza la leche de vacas enfermas, dicha pasteurización se podría eliminar dándole alimentación natural a las vacas, eliminando tantas drogas químicas que les aplican para evitarles ciertas enfermedades.

Otra de las normas del procesamiento de la leche es la homogeneizada. Consiste en pulverizar la leche natural pasándola a presión a través de minúsculas ranuras, reduciendo el tamaño de los glóbulos de grasa, permitiendo que esta no se separe, ni forme nata. Estas partículas minúsculas pasan fácilmente a través del intestino delgado, aumentando la cantidad de colesterol absorbido por el cuerpo.

La leche así desnaturalizada no produce el calcio suficiente que requiere el organismo para evitar la osteoporosis. La col cruda nos ofrece mas calcio que cualquier cantidad de leche desnaturalizada que podamos beber, o sus derivados. El Centro de Investigaciones Humanas de Grand Forks, en Dakota del Norte (EE.UU.) ha hecho públicos estudios donde concluyen que el boro es esencial para la fijación del calcio en los huesos y para mantener el nivel de estrógenos en la sangre de las mujeres, eliminando otros tratamientos contra la osteoporosis. El boro se encuentra de forma natural en nueces, manzanas, uvas, peras y coles.

Deberíamos analizar la conveniencia o no, de la leche como parte de nuestra dieta, excepto que podamos conseguirla natural.

Norma: Eliminemos totalmente de nuestra dieta el consumo de leche pasteurizada y/o homogeneizada. Solamente bebamos leche naturalizada pero nunca combinada con ningún otro alimento.

Postres: Los postres combinan mal con todo, por lo tanto es mejor alejarse de ellos inmediatamente después de comer, incluso hay que evitar las frutas frescas, pues estas se fermentan luego de una comida. Si nos sentimos tentados por cometer un pecado alimenticio, hagámoslo consumiéndolo solo, dos horas antes o después de la comida, o hagámoslo a cambio de una comida completa pero no lo mezclemos con ningún otro alimento.

Norma: Evitemos postres dulces y/o feculentos luego de comer.

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Es importante la buena combinación de los alimentos para su digestión y metabolización, si no hay una buena digestión el organismo no puede extraer los nutriente por mas saludables que sean los alimentos, ocasionando colesterol y acumulación de grasas.

Una comida demasiado cocinada por muy saludables que sean los alimentos, seguirá engordándonos y llenándonos de depósitos desechables en nuestras arterias.

Si la mitad de nuestra dieta está compuesta por alimentos crudos y han sido combinados correctamente, no nos harán engordar ni obstruirán nuestras arterias.

Cuando los alimentos se combinan de acuerdo a la trofología, no necesitamos volvernos fanáticos en la cuenta de las calorías ni del colesterol.

No existe un alimento que contenga el 100/100 carbohidratos o proteína, lo significativo es que su principal elemento nutritivo sea carbohidrato o proteína. Si un alimento tiene el 15% de proteína se le considera alimento proteínico y si un alimento tiene el 20% de carbohidrato se le considera un alimento de carbohidrato. Al mezclar varios alimentos no es tan importante que una comida de carbohidratos contenga una pequeña cantidad de proteínas o lo contrario; lo importante es acompañarla de una buena cantidad de verduras crudas, las cuales son ricas en enzimas y fibra. Existen muchísimos alimentos en verduras, grasas, frutas, féculas y proteínas para hacer comidas saludables sin recurrir a alimentos procesados y refinados.

Lo ideal sería consumir una sola clase de alimento por comida y hacer cinco comidas al día: desayuno, media mañana, almuerzo, media tarde y cena.

En países asiáticos, en las zonas rurales, los campesinos obtienen un 90% de cereales y otros productos vegetales frescos y solo el 1% de proteínas animales complementada con fibra y enzimas de frutas y verduras, representando en la práctica, casi el ideal de una dieta sana. Contrario a la dieta de los Estados Unidos, donde su dieta es aproximadamente del 39% de cereales, 38% de proteína animal y un 20% de azucares refinados, y una pequeña porción de frutas y vegetales frescos, siendo un régimen trofológicamente hablando, muy mal combinado. Lamentablemente y gracias a las multinacionales de comidas “rápidas” se han extendido a casi todas partes del mundo, llevando sus hamburguesas con queso, pan blanco refinado y una bolsa de papas fritas, un batido de leche o una cola negra y una copa de helado, resumiendo, esta comida rompe todos los cánones de la trofología, haciendo que los norteamericanos tengan las mayores incidencias mundiales de enfermedades, trastornos digestivos, canceres, enfermedades cardiacas y hasta estrés.

Texto: Dhyanamurti

Heliconia - Pinha (Fotografía E.P.M.)
Heliconia - Pinha (Fotografía E.P.M.)

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