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075 – ALIMENTACIÓN NATURAL Y SANA (2) en La Revolución Personal

Breve historia de la alimentación humana

Al comienzo el hombre se alimentaba de forma instintiva, compitiendo con las fieras y demás animales por la supervivencia. Luego dio un gran paso al domesticar en su beneficio algunos de ellos y en otro gran paso aprendió a cultivar algunas plantas. Todo esto le dio un cierto grado de bienestar.

Con el paso del tiempo el ser humano ha cambiado sus hábitos alimenticios, al principio lo hacía solo de productos agrícolas silvestres, luego, y con muchas adversidades aprendió a cazar y sus hábitos empezaron a hacerse carnívoros. También al desarrollar la agricultura, comenzó a comer lo que quería, al sembrar plantas de su preferencia. Mucho después empezó a hacer de su necesidad de alimento un verdadero arte, eligiendo ingredientes, combinando sabores y creando su propia comida

La dieta del ser humano ha sido marcada por una “des-evolución”. Hace muchos años los hombres se alimentaban de alimentos naturales corrientes y fibrosos tomados de la naturaleza y consumidos crudos. Los animales que se han alimentado siempre con una dieta fibrosa, baja en proteínas, (vegetariana), han desarrollado un canal digestivo relativamente largo, mientras que los animales carnívoros, como el león y el tigre, han desarrollado canales digestivos cortos. Cabe anotar que el canal digestivo humano desde la boca hasta el ano es de aproximadamente 12 metros, es decir apto para dieta vegetariana.

Fue en el hemisferio norte donde se incremento la caza de animales para consumo humano. Entonces, el ser humano desarrollo jugos digestivos y metabolismos que podían extraer nutrientes de las grasas y proteínas animales. Al iniciarse la agricultura por parte de los hombres, tan solo hace seis mil o siete mil años, los cereales (las féculas) se convirtieron en base de su alimentación convirtiéndose en los únicos alimentos que requerían cocerse para su alimentación, constituyéndose en alimentos recientemente incorporados a la dieta humana, por lo tanto su digestión no estaba muy aceptada por el organismo, coincidiendo con los estudios sobre nutrición de Arnold Ehret, el Dr. Herbert Sheldon, el Dr. Marsh Morrison, el Dr. Norman Walker y el Dr. V. Earls Irons.

Actualmente la dieta occidental ha permeando en un porcentaje bastante alto la oriental, y está compuesta por alimentos refinados, desnaturalizados, cocidos en exceso y combinados indiscriminadamente, eliminando los alimentos fibrosos acabando a su vez con el estímulo natural de la actividad muscular en las paredes intestinales, lo cual redunda en disminuir la velocidad del flujo intestinal, haciendo a su vez que la descomposición de las proteínas y la fermentación de los hidratos de carbono produzcan toxinas, intoxicando  todo el organismo empezando por el aparato digestivo, haciendo que la sangre tenga mas tiempo de absorber los venenos así producidos, e incorporando proteínas animales y féculas refinadas.

El Doctor V. Earls Irons, especialista en colon y ayunos, habla del desastre moderno de la alimentación: “En muchos casos, los alimentos permanecen en el interior del cuerpo durante meses e incluso años. Estos alimentos se pudren y descomponen, y se incrustan en los pliegues y rendijas del colon… En la mayoría de la gente, el colon, en lugar de ser un sistema de alcantarillado rápido y eficaz, se ha convertido en un pozo negro estancado”.

Atención: Una dieta abundante en calorías procesadas y baja en fibra natural, avanza lentamente por el canal digestivo descomponiéndose y fermentándose en lugar de ser digerida, resultando que los desechos tóxicos se mantiene durante días y semanas en el intestino, produciéndose una autointoxicación crónica por medio de la sangre, en el estomago, colon, hígado, páncreas y demás órganos; enfermando el cuerpo de artritis, estreñimiento, fatiga, gastritis, impotencia, infertilidad y falta de defensas contra infecciones.

Debemos tener en cuenta la armonía del ph en nuestros alimentos, es decir el equilibrio entre acido y alcalino. Esto básicamente se obtiene al mezclar una parte de alimento acido y una parte de alimento alcalino, con lo cual obtenemos un elemento neutro, como debe ser el agua potable pura que bebemos. Alguna vez, escuchamos, cuando hemos tenido pesadez en el estomago, que ingiriéramos bicarbonato, una sustancia alcalina para aliviar la acidez estomacal. Lo mejor sería que nosotros mismos balanceáramos los alimentos que comemos y no tendríamos por qué tener acidez. A la ciencia de combinar los alimentos se le denomina “trofología”. Parece que desde la época de Moisés ya se conocía esta ciencia, ya que él prohibía comer carne y leche en la misma comida.

Dice el Dr. Manuel Lazaeta Acharan en su libro “La Medicina Natural al Alcance de Todos”:

La alimentación natural es un medio seguro para evitar enfermarse, porque todas las funciones orgánicas dependen de la calidad de la sangre. La sangre es producida por la digestión. Los alimentos adecuados producen sangre pura con tejidos y órganos sanos, lo contrario a los alimentos inadecuados impurifican la sangre y altera las funciones orgánicas.

Nuestro cuerpo es de la calidad de los alimentos que lo forman y lo mantienen. Así una sangre nutrida por frutas orgánicas crudas, será fluida, vitalizada y alcalina. Exenta de materias acidas, pues aún las frutas mas acidas tienen reacción alcalina en la sangre.

Son los acidos provenientes de las fermentaciones pútridas del intestino los que acidifican la sangre, irritan, inflaman y congestionan los tejidos y órganos nobles de nuestro cuerpo, produciendo trastornos catalogados con los diversos nombres con que se clasifican los síntomas o manifestaciones diversas de la única enfermedad que existe: Impurificación de la sangre por mala nutrición y deficientes eliminaciones.

Digerir alimentos es formar sangre, luego la digestión normal es fuente de sangre pura y la digestión anormal da origen a sangre impura. Toda dolencia tiene sus raíces en el vientre, porque no hay enfermo con buena digestión.

La digestión normal se manifiesta por buena elaboración, con excrementos abundantes, inodoros, cilíndricos y de color bronceado; además, el intestino se desocupa por lo menos mañana y tarde. Una sola evacuación al día es insuficiente, porque demuestra que los residuos de la digestión y la bilis han sido retenidos por mas de veinte horas en el cuerpo, con lo que impurifica la sangre, lo ideal seria desocupar el vientre cada ocho horas”.

Combinación de los alimentos:

Los alimentos que se llevan bien, según el Dr. Manuel Lazaeta Acharan:

“Aceites y frutas oleaginosas, con tomates, calabazas, berenjenas, ensaladas

Aceites verduras, raíces con huevos papas, cereales, legumbres secas

Alverjas, frijoles, lentejas, garbanzos, con hortalizas

Cereales, trigo, maíz arroz, avena, con verduras, raíces o frutas dulces u oleaginosas

Cereales (trigo maíz, arroz, avena) con frutas secas dulces

Féculas, alimentos harinaceos, con verduras, zumo de uvas

Ensaladas de hojas tallos o raíces, con aceite, cereales o papas

Frutas dulces con yema de huevo, pan

Frutas secas y miel, con frutas frescas dulces

Hortalizas (lechuga, apio, pimentón), con cereales o papas

Huevos (mejor bien cocidos), con toda clase de vegetales

Legumbres, con verduras y mantequilla

Leche, queso y huevos, con cereales féculas y legumbres

Nueces y aceitunas con cereales y hortalizas

Pan, (mejor integral) con frutas dulces, hortalizas, leche miel, huevos aceite

Pan, queso, yemas de huevo y natas, con frutas frescas, dulces en compotas

Plátanos y frutas harinosas, con leche, huevos y frutas dulces

Queso (mejor fresco que maduro) con cereales, pan o papas

Verduras raíces, tomates, con aceites, frutas oleosas, huevos

Los alimentos que se llevan mal:

Aceitunas o nueces, con miel, azúcar o frutas dulces

Cereales trigo, maíz, arroz, avena, etc. Con papas, fideos masas

Cereales y féculas, con frutas acidas

Cereales y legumbres con castañas o plátanos

Crustáceos, carnes, peces y aves, con frutas frescas y dulces.

Frutas con hortalizas

Frutas oleaginosas, y aceitas, con frutas dulces, miel, azucares

Huevos, con queso o leche.

Huevos, leche o queso, con miel frutas frescas o secas

Leche, queso, huevos, con ensaladas crudas, hortalizas, tomates o frutas jugosas

Limón, otras frutas acidas y vinagres, con tomates, leches, castañas, plátanos, cereales, féculas y legumbres.

Vinos y sal con sandia y leche

Para evitar errores en las combinaciones, es mejor simplificar cada comida a dos o tres alimentos; variándolos en las distintas comidas del día, organizándolos de tal forma que comamos todos los grupos.

Para hacer una buena digestión debemos estar serenos y tranquilos antes durante y después de las comidas

Para digerir la proteína animal, el estomago secreta una enzima llamada pepsina que las hidroliza, pero esta enzima solo actúa en un medio acido. Cuando masticamos un hidrato de carbono (fécula) las glándulas salivales segregan una enzima llamada ptialina, que hidroliza el almidón de los alimentos actuando en un medio alcalino. Después de tragado el almidón alcalinizado requiere un estomago también alcalinizado para continuar su digestión. Entonces podemos entender que cuando se ingieren simultáneamente proteínas animales y féculas y/o harinas, el estomago segrega simultáneamente jugos ácidos y alcalinos los cuales se neutralizan entre si, dejando una solución acuosa inútil que no puede digerir ni las proteínas ni las féculas; causando que las proteínas se pudran y las féculas se fermenten. La putrefacción y la fermentación causan problemas digestivos desde los molestos gases, hasta ardor, hinchazón, heces fétidas, hemorroides sangrantes, estreñimiento, colitis y algunas alergias, debido a que el torrente sanguíneo absorbe toxinas de la masa putrefacta y fermentada provocando erupciones cutáneas, urticaria, dolor de cabeza, y nauseas que pueden desencadenar reacciones alérgicas.

Cuando perturbamos las funciones digestivas consumiendo alimentos sin combinarlos adecuadamente de acuerdo a la trofología, las bacterias aprovechan todos los nutrientes y se multiplican causándonos toda clase de problemas estomacales. En realidad el colon segrega enormes cantidades de mucosa la cual envuelve las partículas tóxicas evitando que dañen la mucosa, pero si esto sucede todos los días, al cabo de poco tiempo el colon ha segregado un flujo continuo que reduce o cierra al mismo, produciéndose una bolsa que se agranda provocando una diverticulitis. Si no se trata la diverticulitis puede producir colitis y hasta cáncer.

Texto: Dhyanamurti

Heliconia - Ginger roja (Fotografía: E.P.M.)
Heliconia - Ginger roja (Fotografía: E.P.M.)

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