La revolución personal

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037 – 2012 ¡EL MEJOR AÑO DE SU VIDA! (3) en La Revolución Personal (Paso 1 – Elevemos nuestra autoestima)

PASO 1

ELEVEMOS NUESTRA AUTOESTIMA

Indudablemente todos deseamos mejorar nuestra calidad de vida, es decir: llevar una vida mejor, una vida plena y gratificante en todos los aspectos, material, espiritual, mental, emocional, profesional, familiar, etc.

Muchas veces nos cuesta demasiado; aún cuando todos tenemos las herramientas para alcanzar lo que nos proponemos, esto se debe a que existen algunas barreras que nos lo impiden. La verdad es que no entendemos por qué no tenemos éxito, si honestamente creemos que estamos haciendo lo mejor.

Algunas veces, cuando las barreras son de índole material, podemos resolverlas relativamente fácil, aunque para lograrlo necesitamos tener los recursos, las actitudes y las aptitudes necesarias para hacerlo.

Además de estas barreras materiales, fáciles de resolver, existen otras de origen interno que, cuando no podemos removerlas, hacen imposible el manejo de nuestra vida y el logro de nuestros objetivos. En la vida debemos enfrentar muchos conflictos y problemas, algunos de los cuales se nos hace difícil identificar debido a que detrás de ellos se agazapa una razón, que normalmente no es muy evidente.

Todas nuestras barreras internas tienen un origen principal, pero no sabemos identificar cuál es, ni cómo cambiarlo; nos hace falta confianza en nosotros mismos, sentimos temor al fracaso, sentimos timidez. Muchas pueden ser las dificultades, pero la causa de orden interno es fundamentalmente una, esa que se esconde detrás de nuestros conflictos y problemas: La autoestima, o quizás seria mejor si dijéramos “la baja autoestima”.

Entonces el primer paso será elevar nuestra autoestima y luego mantenerla así.

Mucho hemos oído hablar de ella, pero en realidad ¿qué es la autoestima? La autoestima es la forma en que pensamos, nos sentimos y nos valoramos con respecto a nosotros mismos, se basa en los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que tenemos a lo largo de nuestra vida. La autoestima es la opinión emocional que los seres humanos tenemos de nosotros mismos. Pero la autoestima, o auto-aceptación no son innatas, querernos a nosotros mismos es un proceso que debemos aprender a construir paso a paso.

Partamos del siguiente razonamiento: “Para poder dominar nuestro mundo exterior, debemos primero dominar nuestro mundo interior”, y eso es lo que trataremos de lograr ahora.

Nos da miedo ser felices y saboteamos nuestros sueños porque creemos que no somos merecedores de la felicidad y nos da temor tratar de conseguirla. La forma más fácil y sencilla de protegernos y mantenernos “a salvo” es metiéndonos en una armadura inexpugnable en la que encarcelamos y destruimos nuestras ilusiones y sueños para que nadie pueda ni siquiera mirarlos o destruirlos. Por supuesto, lo que logramos es que jamás damos un solo paso para volverlos realidad.

Si deseamos realmente convertir nuestros sueños en realidades, es indispensable abandonar la armadura, ya que al hacerlo, abrimos todas las oportunidades que existen para construir esa realidad soñada. Dejar a un lado la armadura nos hará vulnerables y nos expondrá a vivir algunas desilusiones y desengaños, pero también nos llevará a éxitos que de ninguna otra manera lograríamos jamás. Para abandonar la armadura, requerimos esfuerzos permanentes y profundos, que requieren una técnica específica para lograrlo.

La opinión que tenemos de nosotros mismos la llamamos auto-imagen. Cuando nacimos estaba en blanco, pero los adultos: mamá, papá, abuelos, tíos, la escuela, la religión y muchas otras fuentes de las que nosotros aprendimos pusieron allí lo que ellos pensaban, sus valores y creencias, lo que ellos creían que era lo mejor para nosotros, nosotros no pusimos nada. Luego sí, al crecer, nuestras propias experiencias también contribuyeron a crear nuestra auto-imagen.

Esas opiniones, creencias y valores influencian y determinan preponderantemente la forma como nos vemos y cómo vemos nuestro mundo, han formado una especie de código con el cual nos juzgamos a nosotros y también al mundo. Todo lo que esté de acuerdo con nuestro código, estará bien para nosotros, y todo lo que esté en desacuerdo con nuestro código, estará mal para nosotros.

Toda esa cantidad de influencias han llegado a formarnos una imagen del mundo, de la vida, de las personas, de las cosas. Nuestra visión del mundo y de nuestro propio “yo”, es diferente para todas las personas; y todos tenemos una interpretación diferente del mismo hecho, es decir, la idea que tenemos de nosotros mismos no es la misma que tiene nuestra mamá, nuestra esposa o esposo, nuestros hijos, etc.

La auto-imagen gobierna nuestra mente, nuestras emociones, nuestros deseos, y según esa auto-imagen, como pensamos de nosotros mismos, así nos sentimos y así actuamos.

Cuando éramos niños no escogimos lo que nos enseñaron, no decidimos; fuimos creados por los demás, nos adiestraron para que actuáramos como los adultos querían, y si actuábamos como ellos decían, nos catalogaban como niños buenos. Ahora que somos adultos, los mayores no nos dicen como actuar, pero ya llevamos ese código que ellos nos enseñaron y lo mantenemos dentro, ese código nos da los valores, la moral, la ética, las normas, las creencias, y hace que nosotros mismos nos auto-castiguemos cuando trasgredimos una regla, nos castigamos en la forma de auto-crítica, auto-maltrato y auto-culpa.

El problema no es lo que los adultos nos hayan enseñado, el problema está en que a partir del momento en que nuestra conciencia comenzó a percibir que nuestros sentimientos no están de acuerdo con las creencias “tradicionales” que nos fueron inculcadas, se creó en nuestra mente un conflicto. Para tratar de resolver ese conflicto tendemos a darle más importancia a esas normas que a los sentimientos que nos surgen del interior. Tratamos entonces de vivir de acuerdo a esas reglas y terminamos por sentirnos falsos, por sentir que somos un fraude.

Esa percepción que tenemos de nosotros mismos, saboteará cualquier cosa que pretendamos hacer. Si tenemos el sentimiento que somos mal estudiantes, éste hará hasta lo imposible para demostrar que realmente somos malos estudiantes, que no somos buenos profesionales.

Al contrario, un sentimiento positivo actuará como por arte de magia, para lograr todos nuestros sueños. La buena noticia es que cambiando nuestros valores y creencias lograremos también cambiar los sentimientos y por ende nuestra autoestima. Para lograr esta meta, debemos primero llegar a ser conscientes de que nuestras  creencias y valores forman un ente independiente que llevamos dentro, un código por el cual nos juzgamos, juzgamos a los demás y juzgamos al mundo. En todas las situaciones a las cuales nos enfrentamos, ellas actúan como un juez implacable, por ejemplo, si vamos por la calle y miramos a una mujer o a un hombre que nos llama la atención, deseamos hablarle, pero si la auto-imagen que tenemos de nosotros mismos es pobre, en relación con el sexo opuesto, nos sentiremos mal, porque deseamos entablar contacto y sentimos que no podemos, que no debemos, nos asaltan las dudas y el miedo. Si a pesar de todo lo intentamos y las cosas no nos salen muy bien, el juez que tenemos dentro nos dice: “¡te lo dije!” y la otra parte que tenemos dentro, “la victima” piensa: “que mala suerte tengo, no tengo éxito con las mujeres, o con los hombres”. Así será siempre, a no ser que voluntariamente lo cambiemos.

La victima, el código y el juez, forman lo que llamaríamos el aprovechado o el parásito, porque nos roba energía y no nos da nada, nos hace unos esclavos, lo peor es que ha formado dentro de nosotros una impronta difícil de borrar.

Seguramente conocemos leído en la Biblia la historia de la Torre de Babel: los hombres intentaron construir una torre que llegara al cielo, pero Dios les confundió las lenguas y ya no pudieron entenderse entre ellos. Sabemos que las personas a similitud de la torre de Babel no se entienden por qué no saben tener una comunicación efectiva, no es porque sus ideas y valores sean diferentes a los demás,  sino porque el “parásito” defiende su código hasta la muerte, aún a costa de los seres que amamos.

Las discrepancias entre las creencias que desarrollamos mediante nuestra propia reflexión sobre el mundo, se hacen evidentes cada vez que pensamos una cosa, pero creemos que debemos hacer lo contrario. Algunas veces, por ejemplo, deseamos obtener algo que sentimos que merecemos, pero creemos que no podemos obtenerlo.

Cuando éramos niños, pensábamos como niños al aceptar una cosa, discerníamos como niños, teníamos fe en los mayores. La auto-imagen negativa que ellos imprimieron en nosotros no fue hecha con mala intención sino inadvertidamente, ya que a ellos les pasó lo mismo y simplemente nos enseñaron lo que a ellos les habían enseñado. Esa es nuestra Torre de Babel que se perpetúa de generación en generación y que no permite que nuestros pensamientos, deseos y emociones se pongan de acuerdo.

Nuestros pensamientos tienen una vida propia que nosotros mismos les hemos dado.  Lo que vamos a aprender es a debilitar los pensamientos que deterioran nuestra auto-imagen y a potencializar los pensamientos que nos ayudan, que nos dan recursos para mejorar, que nos sirven para lograr nuestras metas.

La auto-imagen negativa es el origen de la gran mayoría de problemas que se nos presentan a diario, la falta de confianza, la debilidad de carácter, la depresión, todos esos conflictos son como un monstruo de mil cabezas. Casi siempre intentamos matar una por una esas cabezas. Por ejemplo decimos: “voy a vencer el miedo” y vamos al sicólogo o al siquiatra. Algunas veces funciona y otras no funciona. O quizás intentamos vencer la timidez… Y tratamos, y tratamos… Y no lo logramos. Porque trabajamos el efecto y no la causa. Debemos eliminar la causa y el efecto cesará. Mejoremos nuestra auto-imagen y todos los problemas desaparecerán para siempre.

Las terapias, los cursos de autoayuda, las técnicas de yoga, etc., ejercen un efecto positivo en nuestras vidas, nos ayudan a mejorar nuestra auto-imagen, nos permiten vernos como realmente somos, seres llenos de potencialidades y recursos. Recordemos que somos el resultado de nuestros pensamientos. Así como pensamos de nosotros, así nos volvemos.

Ya que a veces estamos tan acostumbrados a pensar cosas negativas de nosotros mismos, podemos comenzar a revertir esta tendencia llevándole la contraria a nuestros pensamientos. Cuando nuestra mente nos diga que somos feos, simplemente digámosle que somos bellos, en nuestra mente habrá una batalla, y nosotros que somos constantes ganaremos, porque nosotros somos más poderosos, somos los mejores. Saquemos de nuestra mente todo pensamiento que nos desagrade, seamos implacables con ellos.

Usemos nuestra imaginación y nuestra visualización para vernos como deseamos. Para no confundir imaginación y visualización, recordemos que imaginación es evocar imágenes, es la facultad de inventar seres o acontecimientos no reales. Visualización es la acción de visualizar, que es formar en la mente una imagen visual de un concepto abstracto o concreto, es imaginar con rasgos visibles algo que no se tiene a la vista. Cuando visualizamos estamos materializando, pero tenemos que sentir la emoción de lo que visualizamos, como cuando ya hemos logrado nuestro deseo. Aquí esta la clave, en nuestra mente, sentimientos y emociones.

Podemos cerrar los ojos e imaginar un telón en nuestra mente, allí en ese telón proyectamos nuestros deseos, hagámoslo todos los días pero no lo hagamos como una tarea, sino porque queremos hacerlo, y hagámoslo con mucha seguridad, lo que queremos lo podemos y lo merecemos. Nuestro sentimiento será como si ya hubiéramos logrado nuestro deseo, sintamos la sensación y la emoción de haberlo logrado. Después agradezcamos disfrutémoslo y continuemos con el devenir diario, con la absoluta seguridad que el Universo encontrará la forma de manifestar nuestro deseo.

No vivamos del pasado, (excepto para sacar provecho de las experiencias), vivamos el presente imaginando y visualizando cómo queremos estar en el futuro. No tengamos miedo, poco a poco tendremos los recursos que necesitamos, la fe volverá a ser nuestra compañera y la confianza nos hará ser lo que nosotros queremos ser, o nos hará tener lo que nosotros queremos tener.

Cambiemos nuestros hábitos, porque como he dicho al comienzo, si seguimos pensando, diciendo y haciendo lo que hasta hoy hemos pensado, dicho y hecho; seguiremos obteniendo los mismos resultados que hasta hoy hemos tenido.

¡Cuidado!, tengamos en cuenta que al comenzar el mejoramiento de nuestra auto-imagen, debemos tener mucha potencia para vencer la ley de inercia o de gravedad de nuestra antigua auto-imagen negativa. Todos los pensamientos, las malas ideas, los imposibles, vendrán a darnos la batalla, seamos implacables, no cedamos en lo mínimo, mantengámonos firmes, ni un paso atrás, ni para coger impulso. Nuestro parásito tratará de convencernos que somos débiles. Prohibido creerle a nuestros pensamientos negativos. Tratémoslos con indiferencia y convenzámonos de lo contrario.

Recordemos lo que decía Solín, el famoso personaje de Kaliman: “…el que controla sus pensamientos, controla su mente; el que controla su mente, controla su vida”. Y yo agregaré: “el que controla su vida, controla su destino”.

Para obtener pericia y habilidad en las estrategias anteriormente descritas, podemos utilizar unas pocas técnicas, fáciles de aplicar, por medio de las cuales lograremos un mejoramiento personal y un diálogo permanente y agradable con nosotros mismos, con la vida y con Dios.

Las siguientes cinco técnicas harán que usted permanentemente esté trabajando por elevar su autoestima, practíquelas en todo momento:

1 – TÉCNICA DEL PENSAMIENTO POSITIVO. Cada vez que piense en usted mismo, piense en términos positivos: “soy inteligente”, “soy atractivo”, “soy una buena persona”, “soy confiable”.

Cada vez que llegue a su mente un pensamiento negativo, por ejemplo: “que bruto soy”, cambie inmediatamente de actitud y dígase a usted mismo: “no es cierto, yo no soy bruto, solo he cometido un error, pero mi inteligencia me permitirá corregirlo y no volver a cometerlo”.

2 – TÉCNICA DEL CONTRARIO. Consiste en cambiar los pensamientos negativos convirtiéndolos en positivos, si usted piensa con intensidad en que usted es un perdedor, tome ese pensamiento y conviértalo en exactamente lo contrario, pero manteniendo la misma intensidad, dígase a usted mismo “soy un ganador”, “soy un ganador”. Al principio, su mente va a rechazar este pensamiento, va a tratar de decirle que es mentira, pero recuerde que es usted quien controla su mente y no al contrario, mientras más acostumbre usted a su mente a escuchar estas ideas positivas respecto a usted mismo, más fácil le será aceptarlas, y con el tiempo, esta técnica hará que efectivamente su mente se abra a la posibilidad de una nueva realidad para usted, y deje de ser un obstáculo para que  la alcance.

3 – TÉCNICA DE LA VISUALIZACIÓN. Use su poder de imaginación y visualización para crear una imagen clara y vívida de la persona que usted quiere llegar a ser: si usted quiere ser exitoso, imagínese vestido con la ropa que usaría una persona de éxito, visualícese usted mismo dirigiendo el proyecto que ansía realizar, es normal si al principio le cuesta trabajo, pero con el tiempo comenzará a facilitársele, y con la práctica, finalmente usted acostumbrará a su mente a verse como la persona que usted realmente quiere ser. Una vez usted mismo se acepte a si mismo cómo esa persona, ya no habrán límites para lograrlo en la realidad.

4 – TÉCNICA DE SUPERAR EL PASADO. Consiste en abandonar las preconcepciones que hayamos tenido en el pasado sobre nosotros mismos: si alguna vez cometimos un error muy grande, pensemos que esa es la persona que solíamos ser, pero no es quien seremos en el futuro, si alguna vez fuimos abusados o humillados, pensemos que esa es una realidad que se queda en el pasado, pues en el futuro no seremos ni humillados, ni abusados, puesto que la nueva imagen de nosotros mismos se hará poco a poco evidente para todos los demás. Si alguna vez fuimos irrespetados, tomemos conciencia de que eso ahora sólo hace parte del pasado, ya que en el futuro, cuando aprendamos a respetarnos a nosotros mismos, no habrá nadie que pueda irrespetarnos.

5 – TÉCNICA DE CAMBIAR NUESTRO ENTORNO. La mayoría de las veces, nuestro entorno afecta la manera en que pensamos de nosotros mismos: si vivimos en una casa sucia y desordenada, lo más seguro es que comencemos a pensar que no merecemos algo mejor. Si cambiamos nuestro entorno, ayudamos a nuestra mente a entender lo valiosos que realmente somos. La técnica de cambiar nuestro entorno consiste en mejorar en nuestro hogar y sitio de trabajo todo cuanto sea posible para hacerlo más agradable, pintar las paredes, reemplazar ese pedazo de plástico con cinta que tapa un hueco en la ventana por un vidrio nuevo, lavar los pisos con jabón, limpiar el polvo, usar sábanas que huelen a fresco, tomar un baño todos los días y darnos cuenta de lo bien que le hace a nuestro cuerpo. Si mejoramos nuestro entorno, entonces le hacemos saber a nuestra mente que nosotros merecemos lo mejor, y cuando nuestra mente lo sepa, con seguridad todas las demás personas que nos rodean también lo sabrán.

Practique diariamente estas sencillas técnicas y con el tiempo verá como su auto-imagen se hace más positiva y su autoestima se elevará. Espero, estimado lector o lectora que a través de este primer paso, y con su constancia logre posicionar su autoestima muy, pero muy alta. ¡Ánimo!

Recuerde:

1 – TÉCNICA DEL PENSAMIENTO POSITIVO

2 – TÉCNICA DEL CONTRARIO

3 – TÉCNICA DE LA VISUALIZACIÓN

4 – TÉCNICA DE SUPERAR EL PASADO

5 – TÉCNICA DE CAMBIAR NUESTRO ENTORNO

Texto: Dhyanamurti

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