LA CASA ENCENDIDA

Publicado el Marco Antonio ValenciaFormato Imagen

El día que los vallunos se separaron de Popayán

Correo del Cauca

Un drama político que incluyó encarcelamientos y acalorados debates, y que dejó odios y heridas que todavía no sanan, rodea la historia de la separación de los vallunos de Popayán y el Cauca en 1910.

Galia Irina Valencia Daza, del Centro de Estudios Regionales del Suroccidente Colombiano REGION, nos cuenta la historia en un documento titulado: “El Valle del Cauca para los vallecaucanos. Proceso de constitución del Departamento del Valle”, del cual presentamos una reseña.

Todo comienza con la propuesta del general Rafael Reyes, presidente de Colombia entre 1904-1909, para organizar departamentos, en cumplimiento de la Constitución de 1886. El primero en crearse fue el Departamento de Nariño, luego se tonteó durante varios años, creando departamentos inviables que se disolvieron o se fusionaron hasta tener los que hoy tenemos.

Ante la situación, los caleños y bugueños vieron la oportunidad de ser entidades autónomas, y así lo solicitaron mediante acalorados debates en el Congreso -y que tuvieron al poeta Guillermo Valencia como protagonista defensor del antiguo Estado Soberano-.

Incluso se organizó una estrategia mediática consistente en enviar cartas y telegramas al Gobierno y a los congresistas para presionarlos; pero fue la prensa, a través de severos editoriales, la que  impulsó la campaña: “El Valle para los vallecaucanos” en  periódicos como El Conservador, El Día, El Sentimiento, El Sagitario y El Correo del Cauca.

El periodista Ignacio Palau, desde El Correo del Cauca, fue el más fiero y vehemente en pedir la separación de Popayán, al tal punto que, por sus airados reclamos, se ganó un carcelazo al irrespetar a la figura presidencial en sus peticiones, y el Gobierno ordenó el cierre de su periódico por algunos meses. Palau denunciaba que, por culpa de la modorra de los burócratas de Popayán, las obras como la construcción de calles y puentes, que se proyectaban para Cali, eran lentas, y, a la final, costaban más de lo presupuestado; además denunció que en el Cauca se hacían malos manejos de los recursos públicos usufructuados de las provincias.

Los caleños argumentaban tener edad para autogobernarse, además de recursos, población, industria y capacidad para sufragar sus gastos. Y desde las columnas de prensa se expresaron argumentos hirientes indicando que la burocracia payanesa era un problema que impedía el progreso y la prosperidad de la región, ya que por generaciones se habían acostumbrado a vivir de las rentas públicas.

A este respecto, se publicó en el Correo del Cauca: […] “Porque en Popayán no se ejercita otra industria que la de los empleos oficiales, y es preciso llevar allá todas las rentas para fomentar esa industria, aunque las poblaciones que producen esas rentas continúen careciendo de toda obra de progreso y bienestar común”.

Y en otro artículo: “Formados casi todo en la vida burocrática, los jóvenes popayanejos no hemos tenido ni tienen mayor aspiración, ensueño más grande que el de ser llamados a la portería de una oficina o a la secretaria de otra, que nos permita concurrir a la Universidad hasta terminar estudios mal hechos de castellano, aritmética e idiomas. Después vienen las preocupaciones literarias y otras que embotan toda energía naciente, todo propósito levantado, para darnos un conformismo abrumador, engendro del miedo a la vida, con conformismo con el pan diario; de manera que, encerrados en tan funestos hábitos, ignoramos de ordinario que la naturaleza nos rodea exuberante como fuente de riqueza y de trabajo”.

Al final, Buga y Cali tuvieron que unirse para sumar recursos y población suficiente que les permitiera cumplir con los requisitos que exigía el Estado para independizarse de Popayán. La batalla crucial -para saber cuál de las dos ciudades sería la capital- la ganó Cali, después de lidiar un intricando ajedrez político que le permitió obtener la mayoría de votos de los concejos municipales que conformaron el Departamento.

Y fue así como, gracias a un decreto del Ministerio de Gobierno, desde el 16 de abril de 1910 se crearon, entre otros, el Departamento del Valle.

 

 

 

 

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