LA CASA ENCENDIDA

Publicado el Marco Antonio Valencia

DEBATE: IDENTIDAD EN POPAYAN 4

CUANDO EL POEMA ASFIXIA:

Por Germán Pabón Gómez:

La poesía y el poema que de por si no son palabras mayores, sino un navegar trascendente, o mejor una dimensión cósmica y espiritual reservada a pocos a muy pocos, toda vez que el poema se ocupa de lo inhabitual, de lo vaporoso, y de los meandros sensitivos para hollar y ascender y captar los mundos nuevos de lo inefable:

En esa medida, la poesía y el poema jamás pueden ser instrumentos de exclusiones contra nadie para pretender encender llamaradas contra los que algún poeta (no obstante las rectificaciones que son bienvenidas y demuestran su talante de dialéctico que acepta la crítica) denomina Foráneos en la ciudad de Popayán.

Pues bien, si los poetas así escriben, si los poetas así sienten y viven contra los denominados foráneos de la pre modernidad citadina, quizás podríamos decir que si la poesía y el poema tan solo sirve de instrumento para eso, entonces se trata de una poesía que se niega a si misma, y que por el contrario asfixia.

De otra parte, a propósito de quienes se auto-denominan como los “Dueños o Neo-Dueños de la ciudad de Popayán, quienes reclaman las escrituras del Parque Caldas y sus inmediaciones, no deja de ser curioso que algunos escritores (ya no el poeta que con valentía rectificó), sino otros que cuando escriben acerca de la defensa de nuestra ciudad y defensa de la identidad de los payaneses, tan sólo hacen referencia a la defensa:

Del centro histórico, defensa de las iglesias, defensa de museos y defensa de nuestra gastronomía; pareciera como si el centro histórico, las iglesias museos y gastronomía local, fueran los únicos referentes de sus poéticas barrocas, como si éstos fueran los únicos lugares defendibles y defensables de la ciudad, y como si ellos (los escritores de los lugares comunes) hicieran parte del centro histórico, de alguna calle empedrada, de algún farol difuminado en su luz escasa, de algún balcón sin geranios, hicieran parte de la museología o de alguno de los objetos antiguos de la colección o hicieran parte de las estatuarias de la escuela quiteña y sevillana que tanto admiramos en nuestras iglesias:

Quienes así escriben, realizan ejercicios de escritura desde los lugares del barroquismo, desde lugares comunes que no dejan de poner en evidencia un Ego-Centrismo Individual (el Ego Centrismo de Ellos) y un Etnocentrismo alrededor de visiones Religiosas Geocéntricas y Geo-historicistas exclusivas y excluyentes, (tal como lo afirma con acierto Jorge Muñoz Fernández) mediante las cuales se les olvida que nuestra Popayán es mucho más que su centro histórico.

Popayán es más que su centro histórico, y el centro histórico de Popayán no lo constituye el Parque Caldas y sus alrededores iluminados por faroles, por el contrario el centro histórico de Popayán lo constituyen todos los barrios, los del centro, los del norte, los del sur, los del oriente y occidente, todos los barrios sin distingo de estrato social, al igual que todas las veredas que continúan en su centro y lucha histórica por la supervivencia, por la vida, por el empleo, por el techo.

En nuestra Popayán es claro, y sería demasiado necio negarlo, que las procesiones de Semana Santa hacen parte de nuestras tradiciones bellas, pero estas ocurren, téngase en cuenta durante una Semana de abril (de un lunes a un viernes), mientras las otras procesiones, la Procesión de la lucha por el Salario Digno, la Procesión de la lucha por el Sustento, la Procesión de la lucha por la Dignidad, al igual que el Señor de los Azotes, al Igual que el Señor del Prendimiento, al igual que el Señor Caído, y al igual que nuestro Cristo de la Veracruz Crucificado en su madero colmado de llagas y flagelos, incluida su corona de espinas, ocurren durante todas las semanas, de todos meses, de todos los años, de todos los días, y éstas son las Verdaderas Procesiones, las Procesiones Reales en donde los cargueros ya no salen ataviados de túnica azul, sino ataviados con sus morrales cargando penurias a encontrarse cada madrugada con la lucha por la vida, en espera de la gran oportunidad de la vida. Esas procesiones, insístase las reales no salen de ninguna iglesia, salen de los hogares de muchos Popayanejos y Caucanos, y a estas Procesiones es a las que debemos mirar, no para mantenerlas en su tradición milenaria, sino para atenderlas, menguarlas, para que el Estado Social de Derecho sea una realidad y no un mero formalismo.

Los centros históricos de las ciudades, no son sus centros históricos arquitectónicos. Por el contrario los centros históricos de las ciudades son sus gentes, sus pobladores, sus vecinos, sus lugareños, porque son las personas, esto es, los verdaderos ciudadanos quienes de verdad le otorgan vida a los pueblos, entiéndase vida en esa dialéctica de la conjunción de identidades pluralistas, pluri-étnicas y pluri-culturales, que interactúan, desde luego, con quienes se autodenominan los Tradicionales y No Tradicionales.

La Popayán Feudal, mas no así la Popayán Pre-Moderna, cuya vitalidad y emociones giraban única, exclusiva y excluyentemente alrededor del Parque Caldas y sus inmediatos alrededores, de la Semana Santa, de las Iglesias y Museos y el Café Alcázar, ya no existe. Desde luego tenemos nuestra Semana Santa, nuestras iglesias y museos que hacen parte de nuestra identidad, la cual apreciamos y seguimos respetando e invocamos porque se siga apreciando con fervor ciudadano, pero debemos entender que no son los únicos y exclusivos referentes de nuestra identidad payanesa. Hoy lo que predomina en nuestra ciudad es el multiculturalismo, y hoy nuestra ciudad como bien lo acierta Jorge Muñoz Fernández está Caucanizada, al igual que todas las ciudades capitales que están colombianizadas.

En esa medida, acudir desde el ágora, desde la escritura, desde la poesía o desde cualquier tribuna, y acudir al Popayanejismo Ego-centrista, Geocentrista, u Único Centrista del centro histórico arquitectónico, so pretexto de rescatar los valores tradicionales de nuestra ciudad, y so pretexto de rescatar el Popayanejismo:

Eso, eso, eso no deja de ser una poética antigua y barroca, que antes que convocar a la unidad de los moradores de Popayán, lo que genera es rechazos colectivos, toda vez que a través de ellas se pregonan exclusiones que no le hacen bien a una Colombia que hoy le apuesta a la integración, a la reconciliación, al post-conflicto, y los liderazgos no se logran ni consolidan mirando al otro o a los otros como los extraños, como los extranjeros, como los arrimados, como los agregados, como los oportunistas, como los invasores, sino mirándonos a nosotros mismos como parte de los otros en una hermandad, a la cual le apostamos y convocamos.

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