LA CASA ENCENDIDA

Publicado el Marco Antonio Valencia

DEBATE: IDENTIDAD DE POPAYÁN 10

Rafael Eduardo Vivas Lindo · Universidad del Cauca

 LOS ORÍGENES DE LA TRANSICIÓN

El título del artículo no es bueno. No es posible dividir una ciudad o un país entre “nativos” y “foráneos”, porque es caer en el simplismo. La vida real es más compleja y diversa de lo que podemos intuir o percibir de manera superficial, pero en el periodismo de opinión se busca sintetizar y expresar sentimientos colectivos. Acaso en ese afán de resumir se cometen excesos, pero se generan reacciones y se motivan reflexiones, críticas y autocríticas.
El escritor expresa un sentimiento que no es sólo de los nacidos en Popayán, ni de los que viven en ella, sino de quienes tienen una cultura de lo urbano y captan los desajustes y retrocesos de este conjunto humano heterogéneo -no sólo diverso- que habita la ciudad.
Lo fundamental ahora es aprovechar la oportunidad que nos brinda Marco Antonio Valencia con su artículo y rastrear los orígenes de la crisis en la transición que vive la ciudad, tratando de derivar responsabilidades por el inadecuado y absurdo manejo –si se ha dado alguno- de este proceso que se desata atropellado desde el Terremoto de 1983.
A raíz del sismo la mayoría de los jefes políticos enajenaron sus patrimonios y se trasladaron con sus familias a vivir en Bogotá, tomado las precauciones para mantener y manejar su influencia y poder en la región. Es un síntoma muy expresivo del valor que le dan a la ciudad.
¿Qué hicieron los dirigentes locales y nacionales para asimilar e integrar la migración post terremoto que superó en número a la población existente en Popayán ? Nada distinto de suministrar viviendas y organizar “Colonias” para garantizar las redes locales del clientelismo electoral; han estimulado la existencia y funcionamiento de estos “ghetos” hasta convertir a Popayán en una Federación de Colonias, muchos de cuyos integrantes no tienen interés alguno en conocer, entender y apreciar una historia y una innegable cultura ciudadana que hoy agoniza ante el embate de costumbres y hábitos, esos sí tradicionales, ancestrales, atrasados y estéticamente primarios, que riñen con el progreso urbano contemporáneo.
No existe en el mundo una sociedad medianamente sensata que quiera borrar de un tajo su pasado y partir de cero hacia el porvenir. Aquí en Popayán sí padecemos la desafiante actitud de quienes –foráneos unos, nativos otros- desprecian, irrespetan y aborrecen con epítetos las expresiones culturales producto del esfuerzo, la creatividad y la inteligencia de muchas generaciones. Eso es lo que condena el articulista. Eso no lo podemos aceptar quienes –foráneos o nativos- tenemos identidad y pertenencia con este sitio extraordinario que nos deparó la naturaleza y crearon quienes nos antecedieron en la vida.
Periódicamente hemos asistido a la derrota electoral de candidatos con los mejores valores ciudadanos, que ofrecen progreso material y desarrollo social, son garantía de transparencia moral y disponen de suficiente cultura para orientar la ciudad hacia la conjunción de los valores históricos con la pujanza de una población que quiere avanzar y desarrollar sus aptitudes y capacidades. Las alianzas electorales –no ideológicas- de los conocidos y poderosos jefes políticos han frustrado esta posibilidad y mantienen la ciudad en el desgobierno, la destrucción física, el deterioro de valores esenciales y el predominio de la mediocridad y el mal gusto.

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