Imperio del Cáncer

Publicado el Julia Londoño

LAS MUJERES QUE CORREN SON PODEROSAS

María Victoria caminaba por la ciclovía el domingo pasado cuando un tipo en bicicleta le preguntó si sabía cómo llegar a una dirección. No había terminado de explicarle qué buscaba y le rapó de las manos el celular. Salió a toda en dirección contraria. ¿Tú qué habrías hecho?RUN

 

María gritó y cuando se dio cuenta de que a nadie parecía importarle gran cosa agarró a correr detrás del ladrón sobre ruedas. Casi 10 cuadras más tarde lo alcanzó, le pateó la rueda de atrás de la bicicleta y lo tumbó a él y al recién robado celular. Aparatosamente, recuperó su celular y se devolvió corriendo, más rápido todavía, por la adrenalina, por donde había venido.

 Solo se asustó cuando recapituló lo que había pasado y el hermano la regañó por exponerse de esa manera a un ladrón en bicicleta que habría podido perseguirla de nuevo y no solo robarle otra vez.

Ibaná corre la subida a la Calera un par de veces al mes. Todos los que han corrido una carrera en ascenso saben de qué hablo cuando digo que correr verticalmente es una historia muy diferente a correr sobre una superficie plana. Para Ibaná hay retos extra: sube de noche, a la salida del trabajo, que es cuando mejor le cuadra el horario, así que corre esquivando carros y esperando que los carros la vean en cada curva.

Hace unos meses mientras corría un tipo en motocicleta desaceleró su marcha para agarrarle el culo, gritarle obscenidades y  seguir su camino. Como Ibaná estaba furiosa y empezó a gritar un carro que venía detrás se fue a perseguir al conductor de la moto. No sabemos qué pasó porque Ibaná siguió corriendo entre curvas, más alto, más rápido. “¿Porqué tengo que dejar de correr? Yo sé que es de noche y hay curvas peligrosas y tipos a los que les molesta que suba corriendo”, dice. “Pero a mí me encanta correr”.

El martes pasado madrugué a correr por mi barrio con mi esposo que va siempre un poco adelante porque es más rápido que yo.  Iba oyendo mis power songs en el iPod pero mientras una canción se acababa y la otra empezaba alcancé a oír a un grupo de obreros, de un edificio en construcción, haciéndome ruiditos parecidos a los que algunas personas hacen cuando llaman a un perro. Los ruiditos iban acompañados de gestos desagradables como relamida de labios y ojitos entrecerrados.

Me volteé y les grité furiosa: “¡Ignorantes, yo no soy un perro!” Olvidé que soy relacionista pública y seguí corriendo. Mi esposo dijo que no dijeron nada más y que parecían entre desconcertados y avergonzados. Yo no vi ni oí nada porque en ese momento ya empezaba a sonar más alto el volumen de “Run The World (Girls)”, de Beyoncé. Mi nueva canción favorita para correr.  

LINK: http://www.youtube.com/watch?v=Cl5uCzpKSTs

@Juliademiamor

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