Imperio del Cáncer

Publicado el Julia Londoño

Hoy es Petro, mañana no sabemos.

 

La destitución del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro,  no nos conviene. No nos conviene ni a los de izquierda ni a los derecha ni a los de centro, si es que eso existe en Colombia.

 

Me sorprende la poca capacidad que tienen algunas personas de ver más allá de hoy. Me sorprende mucho que me pregunten en twitter qué tiene que ver el proceso de paz con la destitución de Petro.

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Me sorprende particularmente que las personas que están felices con la destitución de Petro sean a la vez quienes más descalifican a la guerrilla y más duro atacan al proceso de paz. Me sorprende que no relacionen una cosa con la otra, porque a la larga apoyar la destitución de Petro es darle legitimidad a los argumentos de lucha de la guerrilla.

 

Por increíble que parezca la salida de Petro por la vía de la arbitrariedad sobre todo no le conviene a usted, amigo uribista, a usted, amigo de derecha, porque con su apoyo a la destitución de Petro usted está confirmando la creencia de quienes han llegado a la conclusión de que en este país la única vía para que la izquierda tenga voz propia son las armas.

 

Porque si no es a través de un alcalde genuinamente elegido por mayoría de votos que la izquierda puede hacerse escuchar ¿entonces cómo es?

 

¿Qué mensaje le está mandando el país que tolera la destitución de Petro a una guerrilla que para entregar las armas necesita creer que se va a ganar una voz?

 

Al preguntarle a la gente que celebra la destitución de Petro por los motivos de su alegría no me he encontrado con argumentos políticos sino con la respuesta del que quiere ganar a costa de lo que sea,  como el hincha de un equipo de fútbol que celebra orgulloso el resultado aún sabiendo que sí hubo mano.

 

Me parece que mucha gente no entiende bien qué fue lo que pasó con el tema de las basuras, pero eso es totalmente irrelevante porque al final todos sabemos que ese fue solo un pretexto, una excusa del Procurador para quitarse la piedra del zapato.

 

A quienes contestan que hay que celebrar la salida de Petro por malo, debo decirles que incluso si Petro es un mal alcalde, eso de ninguna manera constituye un motivo de destitución. Destituidos estarían todos. Además, decidir si Petro es buen o mal alcalde en este momento es tan útil como preguntarle a un niño de 3 años a quién quiere más, si a su mamá o a su papá.

 

El respeto por la democracia no es un botón rojo que se prende y se apaga dependiendo de si tenemos afinidad con un político o no. Miles de colombianos que nos aguantamos la reelección de Álvaro Uribe Vélez porque la democracia es así, independientemente de que no nos gustara, recibimos hoy el mensaje de que está bien apoyar la democracia si y solo si el candidato elegido por la mayoría coincide con el de gusto propio. ¿No les preocupa esto?

 

¿No les preocupa que Petro encuentre en este acto un motivo para movilizar no solo a la izquierda sino a todos los que históricamente se han sentido descalificados, no reconocidos, ignorados o marginados políticamente? No se les olvide que los colombianos somos solidarios y el fenómeno Jaider Villa puede trasladarse a Petro, quien sin duda alguna no llegó a la Alcaldía para hacer amigos.  ¿Cuántas personas hay hoy en Bogotá sintiendo que su voto no vale?

 

¿Están seguros de que quieren a la comunidad internacional metida acá comprobando que se ha hecho una injusticia contra un político de izquierda?

 

Si la carta de la derecha ha sido durante mucho años la defensa de las instituciones por encima de todo y condenar a quienes atentan contra ella, ¿cómo van a apoyar, si no es con doble moral, que el Procurador destituya a Petro con un argumento que todos sabemos que es basura?

 

Hoy es Petro, señores, mañana no sabemos. Si se abre la puerta para que el Procurador tumbe a un alcalde desconociendo sus derechos políticos, no se extrañen después de que la gente no respete ni confíe en las instituciones, de que la gente no acate ni respete los procesos “democráticos”, de que la gente busque hacerse oír con métodos no ortodoxos. Abrir esa puerta es tan insensato como insensato sería incitar a la violencia porque uno no está de acuerdo con esta medida.

 

#PorlaDemocracia @JuliaLondonoBoz

 

 

 

 

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