Hypomnémata

Publicado el Jorge E. Pacheco

Élites educadísimas

Alguien me dijo ayer que los jóvenes de las élites de la ciudad eran “monstruos educadísimos” que tarde o temprano le iban a hacer daño al país. La corrupción se estaba cocinando en las instituciones que los educaban y que no había nada qué hacer.

La afirmación no iba más lejos.

La persona que me lo decía trabaja en la docencia. Enseña a jóvenes en difícil situación económica. Estrato bajo. Y ventilaba problemas que, supone, poco importantes para ellos: drogadicción, latrocinio, violencia, entre otras.

Lo repitió una vez más, dando a entender que el problema era ese: la élite. Y suponiendo que “los que tienen plata” no sufren de nada, no tienen necesidades, problemas, ni frustraciones.

Al joven que roba zapatos en Cabecera, audífonos en Floridablanca y blackberry en la 15, se le puede perdonar el impase por su condición social. Roba por necesidad, no hay que córtale las muñecas como antaño. Pero el joven que robará 15 millones en un contrato, que asaltará al pueblo con impuestos y le dejará solo promesas al país, ese sí es el problema.

Las dos situaciones son problemáticas. Ninguna es superior a otra.

Conozco numerosos proyectos sociales que son liderados por jóvenes de distinta situación económica de la ciudad.

Colegios oficiales y privados que no nombraré dedican tiempo y esfuerzo a generar en sus alumnos valores como la caridad, el respeto, la humildad. Ayudan a las escuelas cercanas, recogen mercados para las familias necesitadas, visitan ancianatos, etc. ¿Será suficiente? No se sabe. Los frutos que se recogen de las semillas de la educación germinan mucho después. Son resultados a largo plazo. No se puede identificar que después de una clase de colegio haya alguna transformación humana en los jóvenes que se educan (sea cual sea su condición social) pero se hace el mejor esfuerzo para que las enseñanzas no sean únicamente intelectuales sino morales, éticas y estéticas. Ese es el ideal.

¿Cómo puede un maestro pensar que los jóvenes de la ciudad merecen ser educados como ricos o como pobres? ¿Quién le ha dado ese derecho, esa opción?

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