Femmes Fatales

Publicado el Claudia Plazas

Petro, cuando el puesto prima más que la dignidad

En Colombia no hay necesidad de buscar un tema diario para indignarse durante época la electoral. Cada una de las estrategias de campaña da una razón, suficientemente fuerte, para indignarse constantemente: un hacker allí, una acusación allá. Pero crear alianzas políticas en nombre de la paz tiene que ser una de las cosas más bajas que he visto en los últimos años. La alianza de Gustavo Petro y Juan Manuel Santos es una burla para los campesinos e indígenas que en algún momento marcharon para que no sacaran al Alcalde. Gente humilde que dejó de trabajar por días para salir a apoyar a Petro, quien hoy marcha al lado de Juan Manuel Santos, el mismo presidente que puso en duda la existencia del paro y que le mandó tanques de guerra a campesinos que protestaban con ollas en la Plaza de Bolívar en Tunja.

Muchos petristas dirán que Petro le apostó a la paz al respaldar a Santos, pero no puede ser más evidente que lo único que quería respaldar era su permanencia en el Palacio Liévano. Hace pocas semanas Petro calificaba a Santos mal gobernante por vulnerar sus derechos políticos. ¿Cómo es que ahora apoya a alguien que vulnera sus derechos? ¿Cómo puede uno confiar en el proceso de paz de un presidente que no respeta los derechos políticos de las personas elegidas democráticamente en las urnas? ¿Qué credibilidad puede tener el proyecto de paz de un presidente que cambia su discurso según su conveniencia?

Para nadie es un secreto que la política se ha convertido en esa telaraña de mentiras, promesas sin cumplir, alianzas maltrechas y calumnias, pero una alianza Petro-Santista supera aquella “amistad” entre Andrés Pastrana y Álvaro Uribe que tanto criticaban los petristas.

Petro terminó siendo, descaradamente, parte de esa oligarquía que tanto criticaba en Diciembre subido en ese balcón dirigiéndose a sus seguidores en la Plaza de Bolívar. Petro se olvidó de la supuesta traición del gobierno al poner a Rafael Pardo en su lugar en Marzo. Pero más relevante aun en época de elecciones, Petro prefirió darle su apoyo a Santos, quien lo saco de la alcaldía, a brindarle su respaldo a Aida Avella, aquella mujer que lo acompañó incondicionalmente durante las marchas y los discursos en contra de su destitución.

Quizás Petro está esperando un respaldo incondicional de Santos en caso de que este último sea reelegido. En tal caso, puede ir preparándose para lo peor porque Santos le dio la espalda a Uribe, quien lo acompañó en la campaña del 2010 incansablemente (obvio, por razones que también le iban a favorecer al exmandatario). Sin embargo, Petro es un maestro en dar apoyo que eventualmente termina saliéndole caro: por ejemplo, el voto a Alejandro Ordóñez, el cual todavía le pasa factura.

Desde mi humilde punto de vista, creo que con la nueva alianza, son más los adeptos que pierde Petro, que los votos que gana Santos.

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