La época de Navidad y Fin de Año es de las fiestas más lindas para todos los colombianos, pero en especial, para los funcionarios. ¡No por los villancicos, los buñuelos y la natilla!, sino porque en esos días de recogimiento y reencuentro, estos administradores de lo público afinan la muñeca para firmar cuanto papel les permita liberar los recursos públicos, que se pierden en la maraña de contratistas que, a la hora de contratar, ¡resultan especialistas en todo!

Así pasó el 26 de diciembre de 2023, apenas cinco días antes de que el caicedismo tuviera que bajarse de un bus que ocupó por 12 años, en el que se beneficiaron del ‘tape-tape’ que implica el arroparse con la misma cobija.

Aquel martes, mientras la ciudad se quitaba el velo navideño, la entonces secretaria general de la Alcaldía de Santa Marta, Hilda Borja, firmaba un contrato de $247 millones de pesos con un objeto que resultó tan obvio, que generó intriga: ¿estructurar el inventario de los bienes muebles e inmuebles propiedad del distrito de Santa Marta?.

Es decir: la secretaria contrató todo ese billete para que el beneficiario le dijera cuáles eran los bienes de la Alcaldía, cuando justamente de eso es de lo que trata su cargo. ¡Todo eso a menos de una semana de finalizar!

Pa que me sigan el hilo: es como si la señora que vende tintos pagara un billete para que le explicaran cómo se filtra el café; como si la que hace arepa de huevos pagara para que le enseñaran a fritar, o como si un político corrupto pagara para que le enseñaran a robar ¿Si pillan?

Por muy estúpido que parezca, así se hizo: el 26 de diciembre de 2023, a las 5:00 p.m. (tal como quedó en el sistema de contratación), la Fundación por un vivir mejor (¡sí, así las nombran!), representada legalmente por Maritza Ester Rivero Zuleta firmó el contrato y, contra todo pronóstico, pues los estudios previos para esta contratación determinaban que los pagos deberían hacerse en 3 partes, de acuerdo al desarrollo del cronograma (pueden ver acá), la contratista recibió el pago del total del contrato… ¡Sorpréndanse!… ¡Apenas 3 horas después de firmar el contrato!.

Sí, ¡así como lo leen! Eso fue firmando y coronando. $247 millones 200 mil pesos de los samarios fueron desembolsados el mismo 26 de diciembre a las 8:04 de la noche a través de un pago electrónico.

El beneficiario del contrato es una fundación que ni siquiera es de Santa Marta, sino de Valledupar, cuya sede está ubicada en la carrera 13 # 9ª – 57, de un barrio residencial donde no operan fundaciones.

¡Eso sí! Si es por experiencia, esta fundación -que según su red de Instagram se dedica a ayudar a la niñez en situación de indigencia– tiene toda la versatilidad del mundo, pues gracias a unas cuantas entidades territoriales que se matricularon con la fundación ‘sin ánimo de lucro’, esta puede decir que ha invertido cientos de millones de pesos en temas tan distintos como “preparar plan de acciones de salud” (mira aquí), “atender adultos mayores” (revisa aquí), “implementar el PAE” (clic aquí) y hasta para “organizar reinados” (píllalo aquí), todo esto en Alcaldías de municipios pequeños.

Y si lo que les cuento les parece poco, les agrego una coincidencia más: Ese 26 de diciembre ese mismo contratista recibía un contrato el doble de grande (646 millones de pesos), aunque con un objeto distinto (administrar bibliotecas), adjudicado, ¿adivinan por quién? por la Gobernación del Magdalena.

No sé ustedes, pero al encontrarme con estas perlas es que termino opinando que a veces los políticos nos quieren ver la cara de pendejos.

Da lástima que ante esta gran cantidad de recursos a su alcance, los políticos, en vez de servirle a su comunidad y de tener una vocación de servicio, se les despepitan los sentidos pensando de qué manera es que mejor pueden malgastarse los recursos.

¡Más de 800 millones en un abrir y cerrar de ojos! ¿Coincidencia o concierto para raspar la olla?

Piensa mal y acertarás.

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