Esto mejora, pero no cambia

Publicado el Polo Díaz Granados

Los colegios en el aire de Sitionuevo

Comienzo por confesarlo: aunque viajo a Santa Marta cada vez que un respiro me lo permite, la Isla Pensilvania, que es ese enorme islote que parte en dos el río Magdalena justo debajo del puente Pumarejo, me pasaba desapercibido… <--break->

Y ahora que volteo la mirada hacia esa isla donde alguna vez vivieron unas 70 familias es que caigo en cuenta que, quizás como yo, para muchas personas tampoco iba más allá de una isla cualquiera atravesada en el río.

¡Quizás por eso es que se aprovechan! Quizás por eso es que los políticos del Magdalena han cogido un balde con pintura blanca y en las propias narices de los magdalenenses nos han pintado un enorme elefante, cuya trompa podría ser tan larga como el tubo que atraviesa el puente Pumarejo.

Voy al cuento: resulta que en la Isla Pensilvania hubo alguna vez –hasta poco después del año 2000- una improvisada estructura que hacía las veces de colegio; allí dictaba clases el profesor David Silva a los menores de las familias que allí vivían y que hacían un esfuerzo por salir adelante. Eso fue hasta el 2005, cuando la creciente del río tumbó el intento de colegio. Desde entonces, hasta el profesor dejó la isla (clic aquí si quieren saber más sobre la Isla Pensilvania).

Pero para los mandatarios de Sitionuevo Magdalena, pareciera ser que el colegio sí siguió existiendo, y fue así que en el año 2012 -siete años después de que el ‘colegio’ hubiese sido desmantelado-, la alcaldía de ese municipio justificó, contrató, celebró y pagó no uno, sino dos contratos que sumados dan casi $20 millones de pesos para hacer, supuestamente, labores de mantenimiento y reparación en un colegio que es fantasma.

Como este caso de la isla Pensilvania, hay otro ejemplo también del año 2012 para la protección del colegio las Playitas por $11.750.000 ¡Vuelve y juega! Según los profesores de ese colegio que queda en un camino de trocha después de tomar una embarcación por el río Magdalena desde Las Flores (en Barranquilla) “jamás se ha hecho trabajo alguno”.

Y lo más indignante de todo es que si tuviéramos una escalera gigante para ver el panorama entero nos daríamos cuenta de que estos casos son apenas el pelo de un gato. ¡Después nos preguntamos por qué estamos jodidos! ¡Después nos preguntamos por qué en elecciones de nuestra región Caribe es normal -y hasta chistoso nos parece- que los candidatos prometan en campaña que darán serrucho, aunque no sea mucho…

No sobra decir que ninguno de estos contratos fue publicado en el Sistema Electrónico de Contratación Pública, Secop, faltando gravemente al principio de transparencia y de selección objetiva en el proceso de contratación.

Los concejales del municipio de Sitionuevo han tratado de llamar a control político a varios funcionarios de la Alcaldía para que expliquen esta situación, pero jamás han asistido; la Contraloría departamental tiene conocimiento del tema… Así que aquí estamos los ciudadanos pendientes a ver cuáles serán los resultados de esta necesaria investigación.

Por los lados de la Procuraduría, ni cuenta se habrán dado, ¿y el alcalde del municipio? Pues cuando en el pueblo comenzó a calentarse este tema, el gobernador del Magdalena le aprobó una extensa licencia de salud, aunque en Sitionuevo muchos lo vean caminando, como a Pedro por su casa.

Por Polo Díaz-Granados
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