El 9 de marzo parecía ser un día típico de marzo en Chicago, frío y gris, pero no era una fecha cualquiera, cientos de personas nos congregamos para despedir a un hombre especial, una persona querida por todos los que tuvieron la fortuna de conocerlo, un joven oficial de la policía de Chicago, nacido en Cali, Colombia, quien falleció en cumplimiento de su deber, acatando el lema de su institución: Servimos y Protegemos. Estas palabras van dedicadas a la memoria del oficial Andrés Mauricio Vásquez Lasso, DEP.

ANDRES MAURICIO VASQUEZ LASSO DEP
ANDRES MAURICIO VASQUEZ LASSO DEP

Una semana antes, el 1 de marzo, se dio una de las tantas situaciones de violencia social y familiar que ocurren en la ciudad, un hombre armado amenazaba a su pareja, alguien llamó a la policía y el oficial Vásquez Lasso acudió al sitio, en un vecindario al sur de Chicago. Todo sucedió muy rápido, el agresor emprendió la huida y el oficial corrió tras el hombre, quien disparó contra el servidor público, con el triste resultado que todos lamentamos y que nos congregó en la Iglesia Santa Rita de Cascia, para rendir homenaje y celebrar la vida de un hombre valiente y ejemplar.

Gracias a sus superiores, compañeros y familiares, quienes hablaron en la iglesia, aprendimos un poco sobre la vida de Andrés Mauricio, quien había llegado a Chicago buscando mejores oportunidades de vida para él y su familia, aprendió rápidamente inglés e ingresó a la universidad, gracias a su dedicación y gusto por el estudio. Se había vinculado a la policía de Chicago hacía cinco años, siguiendo a su primo John Vásquez, institución en la cual logró varios reconocimientos por su trabajo.

Andrés parecía un joven tímido y serio, pero era muy alegre en la intimidad de su hogar, apasionado por el fútbol, le gustaba bailar salsa con su esposa Milena y era un devoto hijo, que cumplió el sueño de comprarle una casa a su madre Rocío, en donde acogió a su hermana Carolina y a su pequeña sobrina Alejandra, a quien solía llevar al colegio. Sus allegados dentro y fuera de la policía, aprendieron la palabra “parce”, esa expresión colombiana para designar a los amigos cercanos.

En los años 80 y 90, era frecuente ver películas y series de televisión de Hollywood, que mostraban a los colombianos como los malos de las historias, lo cual era muy injusto frente a una realidad en la que cientos de colombianos honrados, como jueces, periodistas y policías, caían asesinados por las mafias internacionales, fueron muchos héroes anónimos colombianos los que murieron en cumplimiento del deber, porque deseaban un mundo mejor. El mismo deseo que inspirase la valiosa vida de quien honramos en aquella iglesia: Andrés Mauricio Vásquez Lasso, un héroe colombiano en Chicago, quien había llegado a Estados Unidos como muchos migrantes, con el sueño de una mejor vida para él y su familia y se convirtió en un valioso servidor público.

Despedimos a Andrés Mauricio con mucha tristeza en el corazón, pero también expresamos a su familia y a sus amigos el orgullo de tener colombianos como Andrés, capaces de sacrificar su vida por la protección y seguridad de los demás. Esperamos que Andrés Mauricio se convierta en un símbolo, una referencia para tantos jóvenes que desean ser útiles para la sociedad, él ya es un motivo de inspiración para todos.

La emotiva eucaristía fue concelebrada en inglés y español por el capellán de la policía de Chicago Dan Brandt y el sacerdote colombiano Andrés Beltrán, muy apreciado por la comunidad hispana. La ceremonia tuvo las características de un funeral de Estado, elegante pero discreto, con la banda escocesa de la policía, las banderas a media asta, los lanceros con sus distintivos, las salvas disparadas al aire, las lágrimas en silencio de hombres y mujeres, servidores públicos que se convierten en una cálida familia, reunida para despedir a uno de los suyos.

Mientras esperábamos ingresar a la iglesia, el frío se intensificaba y algunos tiritábamos, pero hubo un momento en que las nubes se abrieron y llegó un tibio rayo de sol, que fue un alivio, una cálida presencia, que se podría intuir es la que acompañará a Milena, Rocío, Carolina, Alejandra, John y demás familiares y allegados del héroe colombiano Andrés Mauricio Vásquez Lasso, a quien siempre recordaremos.

Las banderas de Chicago e Illinois, obedeciendo al protocolo de estas ceremonias fueron entregadas a la madre y esposa de Andrés, la bandera de Colombia él la llevaba en su corazón.

*Dixon Moya es embajador de Carrera Diplomática y actual Cónsul General de Colombia en Chicago.

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