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Pescadores de Gamarra (Cesar) temen ser desplazados por Puerto de Andalucía

Más de 130 pesqueros del sur del Cesar temen que su trabajo resulte afectado por los proyectos que buscan recuperar la navegabilidad del río Magdalena. Dicen que las empresas privatizarán los recursos. Autoridades aseguran que será una oportunidad laboral.

DSC_3207Los pescadores empiezan a trabajar desde las 6 a.m./ Foto: Mario Mayorga 

Por: Tatiana Pardo
Periodista de ‘El Río’

Bajo la promesa de que este año el Río Magdalena volverá a ser navegable, la vida de muchos colombianos tendrá que cambiar: el proyecto que convertirá en una autopista comercial unos 908 kilómetros, entre La Dorada (Caldas) y Barranquilla (Atlántico), modificará las dinámicas sociales de por lo menos 57 municipios ribereños.

En Santander, Cesar y Bolívar se construirán aproximadamente diez plataformas portuarias que transformarán las actividades económicas de estas regiones y poblaciones vulnerables, que como los pescadores, tendrán que adaptarse inevitablemente.

Sólo en Gamarra, al sur del Cesar, el gobierno ha proyectado la construcción de cinco puertos bajo la idea de que en ese municipio confluyan los sistemas de transporte férreo, fluvial y vial (a través de la Ruta del Sol). El primero que se levantará será el proyecto de la Terminal Fluvial de Andalucía que busca conectar las cargas provenientes del interior del país con la Costa Caribe, reduciendo los costos de transporte y generando un 30% menos de CO2. Proyecto concesionado a la Sociedad Portuaria de Cartagena bajo una inversión de US$200 millones que se desembolsarán durante  los próximos 20 años.

Sin embargo, ese progreso es cuestionado por 130 familias de pescadores que ven en el Puerto Andalucía un obstáculo para trabajar y sobrevivir. “El río no tiene dueño pero la empresa llegará a privatizarlo todo, dañará el agua, afectará la pesca, nos obligará a irnos del lugar donde hemos trabajado por décadas y finalmente quedaremos desempleados”, dice Mario Mayorga, pescador del sector de Cantarrana. Para ellos, la pesca artesanal ha sido y seguirá siendo su principal sustento económico; muchos tienen a sus hijos en universidades y cuentan con casa propia gracias a la venta de bocachico, bagre, mojarra, tilapia y demás peces característicos del Magdalena que comercializan a través de su empresa.

DSC_3185La mayoría de los pescadores son personas de edad que no tuvieron la oportunidad de estudiar./ Foto: Mario Mayorga 

Pese a que el proyecto contempla la generación de 1.600 empleos directos e indirectos, los pescadores saben que no son calificados para hacer trabajos de construcción y temen no ser tenidos en cuenta por no contar con experiencia, “ni edad para eso”; pues casi todos oscilan entre los 40 y 60 años. “Yo no les estoy pidiendo trabajo porque yo tengo el mío y quiero que me lo respeten. No queremos ser desplazados, tampoco queremos obstrucciones para trabajar libremente”, comenta Eleodoro Pajur.

Sin embargo, Gabriel Giraldo, alcalde de Gamarra, dice que no pueden llamarse desplazados porque “ellos no viven ahí, simplemente van a trabajar y podrían seguirlo haciendo desde cualquier otra orilla del río Magdalena”. También considera que son más las ventajas que tendrían ya que “muchos de sus hijos no son pescadores y podrían empezar a trabajar en el puerto como remolcadores u operadores de maquinaria”.

La posición es rechazada por el gremio ya que la zona en la que trabajan ha venido siendo cuidada durante muchos años con el fin de que sea productiva y estratégica en comparación con otras. Pero en la balanza se encuentra un proyecto que pretende mover alrededor de 1,2 millones de toneladas anuales de diferentes tipos de carga como contenedores, carbon, combustible, graneles sólidos y líquidos.

“El alcalde quiere que nos vayamos porque no tenemos nuestras casas en Cantarrana pese a que pasamos varias noches allá, entonces habría que decirle a él que también se vaya de Gamarra porque se la pasa más por fuera que en el municipio; eso no tiene lógica. Estamos de acuerdo en que a nuestros hijos y familiares se les pueda dar trabajo en el puerto pero nosotros, como somos analfabetas y ancianos, no nos van a tener en cuenta”, dice Fernando Valencia.

Quieren reunirse con el alcalde y funcionarios de la empresa  para analizar las implicaciones y buscar las respectivas soluciones ya que, según dicen, no los han tenido en cuenta para nada. “Hace 15 días le solicitamos un encuentro con el alcalde y todavía lo estamos esperando. Aquí nadie dice ni sabe nada”, afirma Mayorga. “Lo que hay que ver es cuáles serían las soluciones que tiene la Sociedad Portuaria de Cartagena para que estas familias no se vean tan perjudicadas”, responde el alcalde.

DSC_3232Pescadores construyen pequeñas carpas para poder pasar las noches ahí./ Foto: Alejandro Paz, investigador Fundación Alma.

Preocupación ambiental

Los efectos ambientales que traería la construcción también hacen parte de las preocupaciones, pues Gamarra cuenta con un complejo cenagoso de 1.081 hectáreas de espejos de agua que fue declarado patrimonio ecológico por el Concejo Municipal a través del Acuerdo 019 de agosto 31 de 2003.

DSC_3333Hay algunos días en que los pescadores pueden ganar hasta $200.000 y otros en los que deben regresar con sus canoas casi vacías./ Foto: Alejandro Paz, investigador Fundación Alma.

“El río Magdalena tiene planicies de inundación, curvas y meandros que permiten la formación de humedales; al empezar a dragar y controlar el desborde del río con diques o murallas, la dinámica natural del agua, la fauna y la flora se van perdiendo y afectando a un 90% de la población que vive de la pesca”, dice Juan Carlos Gutiérrez, Subdirector de la Fundación Alma, quien además asegura que con la construcción del puerto se verían afectados los humedales Zulia, La Teresa y La Marisonga.

Al consultar la licencia ambiental que otorgó Corpocesar el  24 de enero de 2013, se lee que el área del proyecto “no se encuentra superpuesta con áreas del sistema de parques nacionales naturales, zonas de reserva forestal protectora, ecosistemas de páramo o humedales designados dentro de la lista de importancia internacional de la convención RAMSAR”. Sin embargo, dentro de los impactos sí se contemplan afectaciones a los ecosistemas acuáticos, deterioro de la calidad de las aguas superficiales debido a las actividades de dragado y el cargue de embarcaciones, riesgo de derrame de aceites, carbón e incendios de líquidos y sólidos.

El director de Corpocesar, Kaleb Villalobos, afirma que la licencia se otorgó después de dos años de estudios y contó con algunos cambios para que los humedales no se fueran a ver afectados. “Las operaciones se van a realizar bajo un plan de contingencia en donde la empresa se compromete a mitigar los impactos ambientales y sociales que puedan ocasionar las obras. Lo  más importante es que no vaya a haber mortandad de peces y por eso estaremos haciendo seguimientos y estudios cada 6 meses para que se cumpla lo que se firmó”

Frente a las asociaciones de pesqueros que podrían verse afectadas dice que, de acuerdo a los estudios, ninguna se vería damnificada. “Es la primera vez que alguien me dice que hay una queja de los pescadores por la construcción del puerto Andalucía, tenemos que hablarlo para escucharlos”, dice  Villalobos.

Por el momento, los pescadores siguen solicitando reuniones con los entes competentes para conocer la situación y hacer parte del proyecto; mientras que las autoridades dicen que trabajarán en eso para que no salgan afectados con la construcción de Andalucía.InfografíaNavegabilidadRioMagdalena-01-01 (1)

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