El Río

Publicado el El Espectador, Dejusticia y Patrimonio Natural

«El gobierno nacional también debería financiar la recuperación del río Bogotá»

Para el experto en política ambiental Ernesto Guhl Nanneti el reto de sanear la fuente hídrica más importante de la capital es tan grande debe ser asumido también por la nación.

Por: Natalia Gónima*

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Ernesto Guhl Nanneti miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales/ foto: Natalia Gónima

Finalizando el año pasado, el Instituto para el Desarrollo Sostenible Quinaxi, publicó un estudio titulado “La región hídrica de Cundinamarca y Bogotá, una propuesta conceptual” realizado a petición de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado (EAAB), que preocupada por el futuro del agua para más de nueve millones de habitantes se vio obligada a estudiar qué otras fuentes hídricas podrían suplir esta creciente demanda.

Quinaxi es una asociación sin ánimo de lucro, un espacio de reflexión, discusión, investigación y seguimiento del proceso de construcción del Desarrollo Sostenible en Colombia. Ernesto Guhl Nanneti, su director, es Ingeniero civil de la Universidad de los Andes y de la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos), especialista en Ciencia y Sociedad de la Universidad de Oxford y ha sido autor y editor de libros, publicaciones y múltiples artículos sobre temas ambientales.

En vista del problema hídrico que vive el país, El Espectador, habló con el Dr. Guhl sobre el panorama y las propuestas disponibles para el mejoramiento de la gestión integrada del agua en el territorio Cundinamarca- Bogotá.

¿Cómo surge la necesidad de un estudio de la gestión integral del agua?

La EAAB, preocupada con la situación de sostenibilidad del recurso hídrico y su tarea de suministrar agua a una población que crece, nos encargó un trabajo para analizar la gestión integrada del agua, la sostenibilidad del territorio y el ordenamiento del territorio que coincide con el planteamiento del plan de desarrollo de la administración de Bogotá con respecto a lo que se llama ordenar el territorio alrededor del agua.

¿Qué se encontró en este estudio?

Lo que nosotros hicimos fue, primero encontrar que en el mundo se está mirando el agua en relación con el territorio, las relaciones que existen entre el agua, los ecosistemas, su población, el consumo, el uso, el tratamiento y los impactos que eso tiene sobre la sostenibilidad del territorio. Esto implica tener claro de qué territorio estamos hablando y allí vino una cosa  muy importante y es que nosotros hacemos la propuesta de crear lo que hemos llamado la Región Hídrica de la cuenca del río Bogotá que es más grande que la cuenca actual. Abarca cerca de 10.000 km cuadrados y  va desde el nacimiento del Río Bogotá hasta su desembocadura en el Río Magdalena, cerca de Girardot.

¿Cuál ha sido el mayor problema del Río Bogotá?

El punto es que cada quien mira el problema desde su territorio. Un municipio cualquiera lo que mira es su pedazo pero no ve el conjunto y no se da cuenta de lo que se haga aguas arriba afecta a los que están aguas abajo, es decir que esto es un propósito colectivo, un propósito común.

¿Cómo ve el futuro del agua en la región?

En este momento hay dos factores que nos ofrecen una posibilidad muy interesante de lograr una gestión integrada del agua. La primera es que se expidió la Ley de Ordenamiento Territorial (LOT), que hace posible que existan esquemas asociativos entre los entes territoriales para que desarrollen conjuntamente proyectos de interés común. Eso serviría para lo que propongo que es que el agua se mire de una forma regional. Y también hay otro elemento fundamental que es el reciente fallo de descontaminación del Río Bogotá que le ordena a las diferentes instituciones, entes territoriales, etc, que tomen una serie de medidas en beneficio de la calidad del agua del río. Que empecemos a entender el Río como algo que es responsabilidad de todos y que nos a afecta a todos. Esos dos elementos nos permitirían lo que nosotros proponemos como soluciones a esta situación y que se genere una visión y unos instrumentos de planificación conjuntos, articulados, participativas en los cuales se acuerde qué es lo que se quiere hacer con el territorio en el futuro.

¿Qué piensa del fallo en segunda instancia del Consejo de Estado para salvar el Río Bogotá?

Todavía hace falta plata. Yo pienso que el gobierno nacional debería apoyar de una forma muy fuerte las obras que están en el fallo. Si les da plata para sus sistemas de transporte masivo, cómo no lo hace lo mismo con el agua que es un elementos más importante para la calidad de vida.

¿Cómo ve el tema del desarrollo sostenible en el país?

Hoy día la licencia ambiental ha perdido muchísima de su fuerza por las políticas corto plazistas que tienen los gobiernos que han venido sucediéndose desde que se expidió la ley a comienzos de los 90 y se creó el Ministerio de Ambiente. Yo creo que el modelo de desarrollo de Colombia debería basarse en su abundancia de agua, en su biodiversidad y en la utilización sostenible del espacio. En Colombia tenemos un territorio que tiene tres características fundamentales desde el punto de vista natural, como riquezas: el agua, la biodiversidad, y el espacio.

¿Qué cree que nos hace falta para conseguirlo?

Las políticas ambientales de Colombia son políticas a corto plazo. Si uno hace un balance de lo que ha pasado en estos veinte años uno encuentra que es realmente un balance pobre en el sentido de que en muchos casos los instrumentos de política, los instrumentos económicos, los instrumentos de planificación que se diseñaron en la ley 99 y que se empezaron a aplicar, se han desfigurado.

¿Se puede hablar de sostenibilidad ambiental en el mundo?

Hay que entender que la naturaleza tiene límites y que si uno por el ánimo de explotar y de aprovechar esos recursos naturales cruza esos límites, esos umbrales, la capacidad de la naturaleza para restaurarse y regenerarse se pierde y lo que viene es un proceso de deterioro de los ecosistemas, de los servicios que los ecosistemas nos brindan y por tanto de nuestra propia capacidad de sustentación como sociedad. El exceso de presión sobre los recursos naturales genera una condición insostenible que se paga en el futuro con la pérdida de la calidad de vida y el empobrecimiento del mundo natural.“Entonces esos dos elementos nos permitirían lo que nosotros proponemos como soluciones a esta situación y que se genere una visión y unos instrumentos de planificación conjuntos, articulados, participativas en los cuales se acuerde qué es lo que se quiere hacer con el territorio en el futuro”

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