El Río

Publicado el El Espectador, Dejusticia y Patrimonio Natural

‘Bogotá podría enfrentar una grave crisis de agua en diez años’

Concluyen investigadores de la Universidad Central y la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Por: Natalia Gónima*

El páramo de Chingaza abastece de agua al 20% de la población colombiana /Foto: Alejandro Calderón
Chingaza abastece de agua al 20% de la población colombiana /Foto: Alejandro Calderón

 

Por: Natalia Gónima
«El metabolismo hídrico de la capital es insostenible y si no hacemos nada dentro de unos diez años Bogotá- región no tendrá como abastecer  de agua potable a más de diez millones de personas que habitan la capital  y municipios aledaños como Soacha, Chía, la Calera, Cota, Funza, Mosquera, Madrid, Gachancipá, Tocancipá, La Mesa y Anapoima».

Esta es la conclusión el la primera fase del estudio Efectos del cambio de cobertura vegetal y del cambio climático en el abastecimiento de agua para Bogotá – Región realizado por un grupo de profesores de la Universidad Central y la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Entre ellos se encuentra el profesor Rodrigo Marín, ingeniero agrólogo y especialista en hidrología general y aplicada, el profesor Christian Diaz, especialista en el metabolismo hídrico de Bogotá y Daniel Pavón, especialista en cambio climático.

Según la primera fase de la investigación, “en diez años puede haber situaciones críticas con el agua por una mayor población y por ende mayor demanda de agua para la producción de alimentos por lo que hay que pensar desde ya en sistemas alternativos que puedan suplir el déficit que se genera en una ciudad en crecimiento permanente”, dice el profesor Rodrigo Marín.

Hoy la capital demanda alrededor de 30m3/s de agua potable tratada en los sistemas de La Regadera (2%), el sistema Tibitoc (28%) y el sistema Chingaza (70%). Según el profesor Marín el río Bogota y el río Tunjuelo aportan de 10 a 11m3/s y el resto viene del río Guatiquía que nace en el Páramo de Chingaza el segundo páramo más grande del país después del Sumapaz.

Estos ecosistemas se ven afectados por la variabilidad climática como lo son por ejemplo  el fenómeno del Niño y La Niña. Además, la cobertura de su superficie se modifica no solo por los cambios en el clima sino por la dinámica que le imprime la actividad humana con el uso del suelo.

En los inicios de la ciudad bastaba con el agua de ríos pequeños como el Arzobispo y San Francisco. A medida que la ciudad creció, el distrito se vio obligado a construir megaestructuras capaces de traer agua de sitios más lejanos como los páramos de Guacheneque y Chingaza.

Y es que para nadie es un mito que en Bogotá no existe una cultura sobre el cuidado del agua. Lavamos carros con agua potable sin saber que potabilizar un metro cúbico de agua dulce el año pasado costaba alrededor de 3,200 pesos y el consumo de agua doméstico es muy alto, se estima que  un capitalino consume alrededor de 130 litros de agua al día .

Ahora, el profesor Marín sostiene que además de diseñarse estrategias que ayuden a preservar y ahorrar agua, Bogotá-región deberá complementar la oferta de agua con otras cuencas como la cuenca del páramo de Suma Paz.

Por otro lado, el 15 de mayo del 2014, la Corporación Autónoma Regional (CAR) anunció una posible escasez de agua en los embalses del Neusa y el Sisga que reportaron un 50% de su capacidad total. Aníbal Acosta, asesor (FIAB), cree que la única solución es que los bogotanos hagamos un uso razonable del agua ahora que se viene el fenómeno del niño.

Al respecto el profesor Marín cree que es una situación preocupante y habrá dificultades para la ciudad en este semestre y en el primer semestre del año entrante. “Nosotros como colombianos tenemos una idea de que nuestra agua es ilimitada entonces hay que enseñar programas efectivos que lleguen a la comunidad para que se lleven a cabo  estos programas de ahorro”.

La segunda fase del estudio comenzará en el primer semestre del año entrante y contemplará la medición de las fuentes superficiales para conocer el efecto del cambio climático sobre la cubierta forestal de los ríos y su efecto en la reducción de sus  caudales. Es importante conocer que según el ejercicio realizado sobre escenarios de cambio climático para el siglo XXI en Cundinamarca, hacia la segunda mitad de este siglo habría un aumento de la temperatura del aire del orden de los 2 – 4°C en gran parte de la zona, aumento de la precipitación en el oriente y disminución en occidente lo que puede reducir la escorrentía en el sector de la Sabana (ríos Bogotá y Teusacá).

Las conclusiones de la primera etapa de este estudio y otros desafíos ambientales serán abordados en el VII Foro Nacional del Agua: la pobreza del agua, soluciones en momentos de crisis, el 25 y 26 de septiembre, y tiene como objetivo aportar propuestas de políticas públicas que contribuyan a mejorar la situación hídrica de la ciudad y del país.

Mientras tanto el profesor Marín recomienda ahorrar agua en la ducha, en el lavado de vehículos y revisar las fugas permanentes.“Si no entramos en esa onda en Bogotá habrá un fuerte racionamiento de agua”.

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