El ojo de Aetos

Publicado el elcides olaznog

La cumbre de Shakira y Obama

La mal llamada Cumbre de las Américas resultó un completo fiasco. No fue más que un vitrinazo estéril que, según las malas lenguas que nunca faltan, le costó al bolsillo de los colombianos la medio bobadita de 150 mil millones de pesos… ¿leyeron bien?

 Digo mal llamada porque eso de cumbre no tiene nada. Una “cumbre” es para debatir de frente y para lograr acuerdos. Pero estos no se pusieron de acuerdo sino para gastar el dinero que deberíamos utilizar en otro tipo de actividades de beneficio general. Una cumbre debería ser una reunión de pares pero, ¿cuál país de América se considera en realidad par de EE UU?

 Llama la atención el hecho de que no todos los líderes de la región están convencidos de la necesidad de este tipo de reuniones. Algunos ni asisten, otros apenas van a tomarse una foto con Shakira o con Obama para mostrársela a sus nietos como uno de sus mayores logros. No nos digamos mentiras, como dice una conocida tía, porque aparte de Obama, Felipe Calderón, la cariamargada de la Cristina, Dilma Rousseff, y Juanma por su calidad de anfitrión, los demás líderes fueron invitados de piedra. En esta oportunidad los casi anónimos como los de Trinidad y Tobago, por nombrar un ejemplo, ni siquiera fueron utilizados para firmar la “declaración final”, sencillamente porque ni en eso coincidieron los grandes de la cumbre. Mejor dicho, el grande y los otros.

 Sin embargo, Evo Morales, uno de los “otros”, se dio sus mañas para figurar en los medios, pero sus mensajes ya son requeteconocidos y traqueados: por orden del comandante de los petrodólares debe estar en contra de Obama y a favor de los mandamases cubanos, los hermanos Castro. Entiéndase bien: no a favor de los cubanos sino de Fidel y Raúl. Nada nuevo. En este punto debería hacerse algo llamativo; propongo que todos estén de acuerdo en que a la próxima cumbre se invite a Cuba, para que los gringos no asistan. De esta manera los mandatarios al menos pueden firmar una declaración final, que es a la larga el propósito más importante de estas onerosas reuniones.

 En fin. Luces, cámara, acción para Obama y Santos. Y luego del patriótico canto del Himno Nacional para la vieja Shaki. Ellos fueron los protagonistas. Sólo bastaba ver la información dada por los medios, especialmente los noticieros de televisión. En ellos, incluso en los flashes de “última hora” sólo aparecían Obama y la sonrisita socarrona de Juanma. Parecía no una cumbre de presidentes sino una laaaaarga ceremonia de entrega de premios Óscar de la Academia de Artes Cinematográficas, en el que las estrellas eran estos dos, más el moreno que el hombre de la eterna sonrisa. 

Las noticias de la Cumbre, entonces, fueron más para las revistas de farándula, para personajes tipo Negra Candela y el dulce sabor del chisme. Para algunos periodistas de peso pesado era más importante el traje de Obama. Aún se devanan los sesos tratando de establecer si el moreno presidente repitió ropa en esos dos días. Todavía, una semana después de la cumbre, se discute si el pantalón camel que utilizó el viernes fue el mismo que se puso el sábado. Hay un equipo especializado en indagaciones de este tipo para establecer con certeza por qué Obama no utilizó la guayabera colombiana. Para decirlo de otra manera, los periodistas “acreditados” estaban más pendientes del ropero del negro más importante del mundo que de sus propias declaraciones. En este punto, se dice que la negra Candela en uno de sus próximos “baldados” revelará la talla y el color de los calzoncillos de Barack.  ¡Santa Bárbara bendita, cómo progresa el periodismo en Colombia!

 Como dice el prosaico gritador, perdón, narrador de fútbol William Vinasco, mucho toque toque y de aquello nada. Pero eso no es lo más triste. Lo que causa ganas de llorar a moco tendido es que luego del descalabro de la cumbre y de los miles de millones gastados inútilmente, a los colombianos sólo les importa la equivocación de Shakira y los polvos que le conejearon a una prostituta fina de Cartagena los mastodontes de la guardia de Obama. Para mí que esos titulares de prensa son una campaña auspiciada por la Casa de Nariño para que nadie objete la abultadísima fortuna que derrochó Colombia en la dichosa cumbre. 

 Algunos analistas dicen que lo importante de la Cumbre fue la inclusión de Juanma entre el selecto grupo de los 100 personajes más influyentes del mundo en la Revista TIME. Pero mis tíos y yo, que interpretamos como pocos el dolor del sufrido pueblo colombiano, nos formulamos estas preguntas: ¿servirá la influencia de Santos para que construyan los jarillones con una calidad tal que sirvan aunque sea para dos inviernos? ¿Podrá utilizar Juanma su poder de influencia para que no haya tanto magistrado drónla con elevadísimas pensiones de jubilación? Con la influencia de Santos, ¿tendrán los niños de Bosa y Soacha cobijitas, panelita, panecito, para esos días en que su miseria se multiplica por cinco por cuenta del crudelísimo invierno que los azota? ¿La importancia mundial de Juanma servirá para que Bogotá tenga un alcalde que trabaje en lugar de pasarse el tiempo mamando gallo en twitter escribiendo maricadas? Si no sirve para ninguna de las anteriores, a más de cuarenta y cuatro millones de colombianos esa influencia de Santos nos importa cinco bledos. Punto.

 Colofón: Hombre, Juanma, le manda decir mi tía Empera que es de muy mal gusto contar plata delante de los pobres. En serio, cuesta aceptar que los periódicos, las revistas, la gente en las redes sociales gasten tanto tiempo en comentar y caricaturizar las metidas de pata de la multimillonaria Shakira, y las cochinas prácticas sexuales de los gorilas que cuidan a Obama en lugar de indagar por qué un país con tantas necesidades como Colombia se da el lujo de derrochar ultramultimillonarios recursos en reuniones pendejas que sólo generan movimiento en las encuestas que miden la popularidad del presidente y de su ministra de relaciones. A propósito, ¿podrá ella colaborar en la investigación de las relaciones de los guardaespaldas de Obama?

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