El ojo de Aetos

Publicado el elcides olaznog

Encuestas de campaña; ¿usted entiende? Yo tampoco…

¿Encuestas? Juro que nunca he entendido por qué las respuestas que dan unos seiscientos o setecientos gatos son determinantes para fijar una posición de 47 millones de colombianos…

Que me perdone Libiecita, mi apreciada y linda estadística favorita y hasta la autorizo para que se burle en público de mi ignorancia supina, pero me niego a aceptar que, producto de dos o tres respuestas espontáneas de algunos ignaros desocupados, yo forme parte de esa masa informe de colombianos a quienes les gusta o les disgusta determinado producto, servicio, telenovela, candidato (a).

Pero más allá de estas consideraciones, en el caso de que esas respuestas fueran importantes, no entiendo que haya personas inteligentes que quieran votar por Santos. Mi entendimiento no me alcanza para aceptar que existan ciudadanos de bien que después de ver el desastre en que Juan Manuel tiene convertida a Colombia, quieran su reelección. Para la muestra, unos botones:

1. El presidente aumentó por decreto un reajuste de salarios para 268 HP (Honorables Parlamentarios) de unos 8 millones mensuales, suma que se convierte en 2.144 millones cada mes o, lo que es igual, más de 25.000.000.000 millones de pesos anuales solo en un “pequeño” reajuste de sueldo para los sacrificados y filantrópicos fabricantes de leyes. Mientras tanto, muchos niños, ancianos, mujeres, mueren por hambre o por no tener cómo pagar una miserable ampolleta que les niegan en los hospitales por el delito execrable de ser pobres. Sin embargo, nadie le gana a Juan Manuel en el uso de la expresión justicia social. ¿Qué entenderá Juanma por justicia social?

2. El gobierno de JMS ha intentado varias reformas: política, sonoro fracaso porque los legisladores jamás van a legislar en su contra; salud, ni siquiera arrancó porque era un engendro diabólico para acabar de una vez por todas con la salud de los colombianos y para incrementar la ya infame pauperización de los médicos y su profesión; educación, otro sonoro fracaso que los propios estudiantes frenaron a tiempo porque era una feria no de micos sino de orangutanes diseñada por un grupo de “expertos” encabezados por la bonita señora ministra María Fernanda Campo, que sabe de todo menos de educación. Reforma tributaria que casi dos años después de promulgada a punta de chambones pupitrazos, no la entienden ni los más avezados tributaristas.

De la reforma a la justicia ni habla el gobierno y menos en este momento porque el excelentísimo señor presidente no se puede “malquistar” con el descomunal poder de los jueces y magistrados. Conclusión: Juan Manuel no es más que un mal titular de prensa que quiere decir todo pero no dice – ni hace – nada.

3. “Señores: el tal paro nacional, ¡no existe!” Demostración palmaria de un mandatario que vive en su propia realidad muy lejos de la realidad de sus gobernados. Nunca, desde que tengo memoria, había visto un presidente tan divorciado de las necesidades de la gente. Claro, tampoco se habían visto tan contundentes demostraciones de inconformidad con un presidente y su mandato, solamente opacadas por los grandes medios a través de encuestas chimbas en las que se prohíbe publicar resultados negativos de quienes las pagan.

4. Proceso de paz. Se equivoca Santos y sus alzafuelles cuando dicen que hay colombianos que no quieren la paz. Todos la queremos incluso quienes nunca la hemos conocido. Pero lo que no es justo es ver cómo Juan Manuel utiliza el tema de la paz no como una seria política nacional sino como trampolín para buscar premios internacionales y para apoyar el débil andamio de su reelección, al precio que sea. ¿Mi apreciado lector puede calcular el costo económico de este proceso que, a juzgar por el prolongado tiempo y los escasos resultados, tiene todas las posibilidades de ser uno de los más grandes fracasos del gobierno Santos?

En síntesis, no entiendo a la cacareada opinión pública. No entiendo a los jueces ni el flamante ordenamiento jurídico nacional que debería ser (palabra que empieza por mie y termina por dero) jurídico. El tema Petro no es más que una pálida muestra de que en Colombia la justicia, ¡no existe!, para utilizar una de las frases célebres de nuestro presidente.  No entiendo a la gente que sale a la Plaza de Bolívar a volverla un (léase la expresión del anterior paréntesis) todo por apoyar al sufrido burgomaestre. Me pregunto si en la masa informe de fanáticos de Petro hay pequeños propietarios de alcancías – que llaman con mucha pompa apartamentos – a quienes el fisco distrital les aumenta cada año y de la manera más perversa el impuesto por ser dueños de dichas alcancías. Todo para alimentar los abultados vientres de los contratistas, asesores, intermediarios, y toda laya de zánganos y moscardones que viven del presupuesto a costillas de los contribuyentes.

Colombianos buenos, que somos la mayoría: nunca como ahora están dadas las condiciones para sentar un precedente histórico en contra de la clase política corrupta e indolente. Nunca como ahora tenemos la hermosa oportunidad de demostrar que los inteligentes somos mayoría. El triunfo del VOTO EN BLANCO, es cierto, cuesta otra elección pero sería la demostración contundente de que los colombianos somos capaces de olvidar nuestro meimporatunculismo crónico para empezar – ya – a ejercer nuestro derecho de fiscalizar y sancionar a los supuestos dueños del poder político y económico.

Colofón: una estudiante muy curiosa me dijo: cómo estará de devaluada la política que ya ni siquiera el presidente se pone traje con corbata. Y yo agregué: el hábito no hace al monje pero sí da tristeza que las figuras públicas ni siquiera se preocupan por su imagen personal. Petro y Lucho Garzón, dos de los últimos alcaldes capitalinos, se visten como si se fueran a jugar tejo. Y me ripostó la estudiante: sin embargo, yo prefiero que se vistan con ropa de irse a jartar cerveza amarga y no que se pongan corbata para saquear el erario. La niña tiene toda la razón. ¿Qué opinan los señores Moreno Rojas y sus carnales Nule que usan tan finas corbatas?

@elojodeaetos

 

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