El ojo de Aetos

Publicado el elcides olaznog

El IDU y la valorización de Petro

No seamos tan pendejos. No se nos borra todavía de la mente el descarado robo billonario de los hermanitos Iván y Samuelito Moreno, los Nule, y demás carteles de la contratación no solo de obras públicas sino de hospitales como el de Meissen, el Simón Bolívar, el alquiler de vetustos carros para la recolección de basuras y mil etéceteras más, y ya el pulcro gobierno de Petro, es decir, la Bogotá Humana, nos envía cuenta de cobro dizque “contribución por beneficio local”.

Beneficio de qué, don Gustavo. Diga de frente con la bravuconada a la que nos tiene acostumbrados, cuál es el beneficio. ¿Obras?, ¿cuáles? Le voy a poner un ejemplo, insigne burgomaestre:

Hay barrios de Bogotá, como Bosa, que no tienen una manzana completa pavimentada. Dese una vueltecita por allá o mande a uno de sus lacayos, perdón, de sus funcionarios. Verá que es cierto. Y si su funcionario se demora unas dos horitas por allá, podrá ver de primera mano cómo “funciona” el sistema de salud pública, la seguridad, la educación. Meta sus narices en los barrios pobres y verá por qué son pobres. Eso sí dígale a su funcionario que lleve buena escolta porque delincuencia sí hay y abundante. Dígale también que no se arriesgue a llevar por allá un reloj caro y que guarde la cartera en las, perdón, que la guarde muy bien.

Verá que el sistema de TransAnimalenio Soacha lleva ya casi diez largos años en construcción y que las estaciones, en el sector de Bosa, se están pudriendo antes de estrenarse. ¿Cuál beneficio, doctor Petro? ¿Tiene usted idea de cuánto tiempo demora un humilde trabajador de la Bogotá Humana desde el extremo sur de la ciudad hasta el norte, y viceversa, a donde tiene que ir a ganarse la fabulosa suma de $19.650? No sea cruel, don Petro. No sea infame con esas facturas de valorización. No diga ni mande a sus socios a que digan que eso es un mandato del Concejo del año 2005. Tenga un poco de consideración y al menos espere otros mesecitos a ver si de la imaginación popular se borra un poco la herida que nos infligieron sus excolegas Moreno Rojas, sus examigos los Nule y toda esa cáfila de malnacidos que acabaron con la platica de los bogotanos.

Los medios de información registran por estos días varias manifestaciones populares en diversos barrios de la capital con quema de ultrajantes facturas pero, ojo, no son únicamente los más pobres, porque también los hay de estrato 4 que no son propiamente pobres. La gente está indignada por el descaro con que actúan los funcionarios del Instituto de “Desarrollo” Urbano. Solo les importa cobrar, es decir, interpretan a su acomodo. Me explico, señores mandamases del IDU: según palabras de un experto, de los tantos que pululan por las emisoras de radio y de televisión, el Acuerdo Distrital que ordena la contribución de valorización por beneficio local debe cobrarse cuando ya las obras se estén ejecutando. Don Petro, el caso no es cobrar, el caso es mostrarle a la sacrificada ciudadanía las obras, los avances, lo REAL. No hable de proyectos, señor, hable de realidades.

¿Sabe cuándo tendrá usted, don Noel, autoridad moral para pedirles plata a los contribuyentes? Cuando Bogotá sea verdaderamente Humana. Cuando sus impuestos se vean reflejados en seguridad, en transporte público digno, en malla vial transitable, en salud, en educación. ¿Sabe usted, don Petro, cómo funciona la educación pública en Bogotá? ¿Se ha comido un almuerzo para pobres, de los que se inventó su excolega Beodín Garzón y ha averiguado cuánto nos cuesta cada almuercito? ¿Lo han invitado al Hospital de Meissen a comer caviar bañado en exclusivo vino francés? ¿Tiene usted idea de lo que piensa la gente? Pues piensa y lo dice abiertamente que pagar ese impuesto es como seguir botando el dinero a una caneca sin fondo porque Bogotá está destruida, no tiene norte, va de tropiezo en tropiezo, de tumbo en tumbo. ¿Me copia?

Los petristas, que cada vez son menos, dicen que usted les paró el macho a los contratistas de la basura y que de esa acción se desprenderá una leve reducción en las respectivas tarifas; pero sus contradictores, que cada vez son más, dicen que esto es apenas el cambio de un cartel por otro. Tiene lógica, dice mi tía Empera, que no conoce los postulados filosóficos de Aristóteles ni ha leído a Hegel. Pero sí, suena lógico. ¿Será cierto eso, don Gustavo?

Bienvenidas las protestas populares porque son muy justas. Bienvenidas las protestas populares pero sin violencia, sin heridos, sin destrucción. La quema de recibos es legítima si no se arriesga la seguridad de nadie ni el patrimonio de la ciudad. Y obliga a las “autoridades” a reflexionar y, si es el caso, recular. Ya en el Concejo capitalino se está abriendo paso una iniciativa según la cual, por lo menos, van a aplazar el cobro infame. Y si esa circunstancia se da, señores del IDU, les sugiero muy amablemente que revisen los parámetros de cobro. Cóbrenles  más a los que tienen más y menos a los que tienen menos. Los bogotanos no le sacan el jopo a los impuestos. Pero exigen que no roben o que si roban sea “lo justo”. No olvide, don Gustavo, que el ciudadano del común se cansa de los abusos del poder porque solo tiene su trabajo honrado pero no tiene mecanismos de defensa. Usted bien sabe que los jueces, los fiscales, los inspectores, los contralores, los procuradores, los personeros, y ese largo etcétera de inútiles vigilantes de la cosa pública están es a favor de sus propios intereses y no los del pueblo elector y contribuyente.

La ciudad está al borde del colapso y a la gente solo necesita la gota que rebase la copa. Y un día de estos, si no mide las consecuencias de sus actos, señor Petro, va a pasar algo grave. Y lo menos grave es que le revoquen el mandato. La historia dice que cuando la base se mueve, se desmorona el edificio. Cuando la gente se emputa (palabra castiza) se hace necesario tener algo más que policías antimotines. Usted, que por tanto tiempo promovió el descontento general y azuzó a las masas, lo sabe de sobra.

Colofón: Resulta por lo menos sospechoso que la misma semana en que circulan los recibos de cobro por beneficio local, el alcalde Petro suba ocho punto en sus índices de popularidad. El IDU cobra y se valoriza el alcalde. Como empezamos este escrito: ¡no nos crean tan pendejos!

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