El MERIDIANO 82

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Violencia sexual en Buenaventura: un testimonio

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Lucía, una niña de 12 años, fue atacada sexualmente por un hombre en Buenaventura. Junto con su madre, tuvieron que salir de la ciudad para buscar un lugar más seguro.

Por María Ángela Martínez Gamero, médico de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Buenaventura

Lucía* es una niña de 12 años que vive en Buenaventura, una de las ciudades más afectadas por la violencia en Colombia y víctima de la presencia de actores armados que controlan gran parte de sus comunas.

Una noche de fin de semana, Marta, madre de Lucía, se comunicó por medio de la línea gratuita de Médicos sin Fronteras (MSF) -proyecto de Salud Mental y violencia sexual disponible 24 horas al día, los siete días de la semana- porque su niña había desaparecido por más de cinco horas y al volver a casa le contó que había sufrido el ataque de un vecino, miembro de un grupo armado ilegal. Fue atendida por un psicólogo que luego de brindar la primera atención de emergencia las derivó al equipo médico de guardia de MSF quienes acompañaron a la tímida niña y a su madre al centro hospitalario de la ciudad donde ella relató lo siguiente: “Yo fui a hacer un mandado a la tienda, allí me encontró ese señor y me llevó a la fuerza. Me hizo lo mismo de la otra vez”.

El equipo médico y de trabajo social de MSF permaneció atento al cumplimiento del protocolo de Violencia Sexual de menos de 72 horas. Con la aplicación del protocolo se garantiza que los casos de violencia sexual se atiendan como una urgencia médica, brindando tratamiento a la/el sobreviviente para prevenir el VIH, enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados y vacunación contra la hepatitis B y tétano.

Este acompañamiento se mantuvo hasta asegurar un traslado a un centro de acogida. Durante este tiempo Lucía casi no hablaba, se negaba a comer y ni siquiera quería levantarse de la cama, sólo a veces le animaba hablar de lo mucho que le gustaban sus peluches, que su dibujo animado favorito era Minnie Mouse y su color preferido es el rosa, siempre se mantuvo atenta a las conversaciones sobre su destino.

Lucía comienza con el equipo psicológico de MSF un nuevo proceso de recuperación, adaptación y autoprotección, centrado en el reconocimiento de sus capacidades, sus derechos y habilidades. Con este tipo de tratamientos, el equipo busca que las personas logren enfrentar el evento de la violencia resignificándola y promoviendo que fortalezcan al máximo su potencial como seres humanos.

Lucía, a pesar de lo ocurrido, siente que Buenaventura es su hogar, y no quisiera dejar a sus amigos, su escuela y especialmente a su abuela. Sin embargo, por las condiciones de seguridad Lucía y su madre se han desplazado de la ciudad. Buenaventura nunca más será, por lo menos para ellas, un lugar seguro y se han visto forzadas a dejar su hogar y al resto de su familia.

Los/las sobrevivientes de violencia sexual en Colombia acceden difícilmente a una atención integral en salud dentro de las primeras 72 horas de ocurrida la agresión. La poca claridad en las rutas de atención, la falta de conocimientos por parte de la población de lo que es la violencia sexual y de sus derechos, así como el miedo a la revictimización1 y/o la desconfianza en las instituciones desincentivan la búsqueda de ayuda. Por lo tanto, es una obligación para el sistema de salud público mejorar los servicios actuales.

Desde agosto de 2015, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha venido implementando en Buenaventura un servicio de atención psicológica gratuito para población sobreviviente de situaciones de violencia y violencia sexual a través del contacto por celular con la línea de atención #335. Durante estos 8 meses de funcionamiento, hemos logrado atender a más de 1.300 personas. La línea de atención psicológica #335 funciona los 7 días de la semana durante 19 horas continuas, de 6 de la mañana a 12 de la noche. 

*El nombre real ha sido cambiado para mantener la confidencialidad de la paciente. Esta es otra colaboración entre Médicos sin Fronteras y el blog Meridiano 82.

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