El MERIDIANO 82

Publicado el El meridiano 82

Venezuela: la violencia como escenario constante

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Por: Elizabeth Ostos, Caracas

En lo que ha sido la prolongación de protestas callejeras más larga en la historia reciente de Venezuela, pareciera que la calma no está cerca en esta nación, sumida en una crisis económica, social y política sin precedentes. Los perdedores son el país y las familias de más de 30 personas fallecidas en enfrentamientos entre civiles, militares y grupos paramilitares que han emergido en el escenario local, con fuerza, en el último mes.

El Gobierno de Nicolás Maduro llamó a una Conferencia por la paz a sus antagonistas y no ha tenido éxito. La oposición, dividida entre beligerantes como los dirigentes Leopoldo López y María Corina Machado, y moderados como Henrique Capriles Radonski, luce desdibujada y sin mayor incidencia en el accionar del movimiento estudiantil y en la base radical que aún permanece en las calles de las principales ciudades venezolanas.

La visita de varios cancilleres de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) parece haber allanado el camino para el diálogo. Luego de haberse reunido con diferentes sectores, oposición y gobierno aceptaron una posible mesa de conversaciones pero con la participación de un tercero.

Las manifestaciones en algunos sectores del país y la represión que ha activado el Gobierno continúan, lo que complica aún más iniciar ese diálogo.

Para la historiadora y analista política Margarita López Maya, “el Gobierno de Maduro se ha caracterizado por no permitir ningún tipo de protesta o disidencia. Si se da alguna manifestación, esta es reprimida muy rápidamente y con todo vigor. Esto no lo había hecho el chavismo antes. Van casi 30 muertos, más detenidos y cientos de heridos, en un escenario violento que pareciera no va terminar pronto. El movimiento estudiantil emergió para expresar el descontento de la sociedad venezolana: inseguridad, desabastecimiento, alta inflación y sus demandas lejos de ser escuchadas son combatidas con la fuerza pública que ha cometido excesos y violaciones a los derechos humanos”.

– Pero Maduro asegura que ha llamado al diálogo nacional y que la oposición no quiere paz…

“Este tipo de oferta es confusa y poco coherente. Maduro habla del amor y de la paz y al mismo tiempo llama a los estudiantes asesinos, fascistas y lanza a la Guardia Nacional a la calle. Es un llamado a dialogo retórico para demostrarle al mundo que están dialogando, pero no ha sido sincero”.

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Advierte López Maya, quien también es profesora titular de la Universidad Central de Venezuela, que “un gesto de parte del Gobierno sería la liberación de los estudiantes que aún están presos así como la del líder opositor Leopoldo López, quien no ha cometido delito alguno. Maduro sólo habla para la izquierda internacional y no para Venezuela; los espacios para hacer política, esto es el reconocer a otros actores que piensen distinto al que detenta el poder, no existen”.

Por su parte, el politólogo John Magdaleno estima que la represión oficial seguirá hasta eliminar las manifestaciones de calle “porque el Gobierno no tiene un proceso electoral cercano. Dentro de 20 meses habrá elecciones de diputados a la Asamblea Nacional (Congreso), lo cual da un margen de maniobra a Maduro para reprimir a la disidencia sin costo político-comicial”.

Aun cuando no dudó de las contradicciones que pudiesen estar expresándose entre el grupo chavista, Magdaleno estimó que el sector castrense está cohesionado en torno a Maduro, “quien no está actuando solo y cuenta con el respaldo de la cúpula militar son más de 15 años en el poder del chavismo y varias promociones de oficiales bajo una nueva doctrina militar socialista. Este escenario es diferente a 2002 cuando hubo el intento de golpe contra Chávez por parte de militares de alto rango no afectos al proyecto socialista del líder bolivariano”.

Al igual que López Maya, Magdaleno abogó por que se abran espacios de diálogo ente oficialismo y la oposición. “No será fácil en este contexto de fractura sociopolítica de la sociedad venezolana, pero algo hay que hacer para evitar más violencia”. Y explicó que en tiempos de polarización “surge un nuevo elemento entre la población, los llamados no alineados o los ni ni. No comulgan con el Gobierno y tampoco con la oposición. En la crisis de abril de 2002 este segmento creció, según varias encuestas hechas en el país. En la Venezuela de 2014 muy probablemente crezca el número de los no alineados frente a dos tendencias muy enfrentadas que no quieren ceder”.

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“El país está descarrilado y cada día se acerca a un precipicio. Quizá alguna mediación internacional sea pertinente en este caso. Bien sea la del presidente de Colombia, el Vaticano, la OEA, o, incluso, la de los cancilleres de la Unasur. Países como Brasil y Uruguay, quienes han sido muy tolerantes con el autoritarismo y la represión de Maduro, podrían reaccionar si se agrava la crisis política. La represión pudiera detener temporalmente las protestas pero mientras no se atiendan los problemas que las motivan esto va a continuar”, puntualiza la docente.

Finalmente, estimó que en la Venezuela de 2014 “cualquier cosa puede pasar. Así como hay contradicciones entre los líderes opositores puede haberlas en el oficialismo. El único cemento que unía a las fuerzas revolucionarias era Chávez. Ahora que no está, lo más seguro es que se profundicen las tensiones lo que pudiera dar paso a algún tipo de desenlace o una tercera vía si la situación sigue estancada. Incluso, hay peligro de una guerra civil”.

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