El MERIDIANO 82

Publicado el El meridiano 82

Historias de inmigrantes llegarán a museos de EE.UU.

Los museos como instrumento para contar la experiencia del inmigrante en los Estados Unidos.

Soria(1)-1Un niño mira un obra de arte de inmigrantes en la exhibicion es Papalote Mágico / The Magic Kite en el museo de Levine en Charlotte. / Levine Museum of the New South, 2012.

Por Elena Goebertus

En una sala de juntas en el Instituto de Los Derechos Civiles en Birmingham, Alabama, en el verano de 2014, unos representantes de la ciudad discutieron la importancia de involucrar más efectivamente a cierto grupo minoritario a la comunidad. Sorprendentemente, para un estado famoso por la historia trágica del racismo, esta conversación levantó preocupaciones sobre otra minoría: los latinos.

La reunión, entre otros, estaba coordinada por Eduardo Díaz, el director del Centro Latino del Smithsonian en Washington D.C, que hizo un viaje para ver museos y centros culturales de grandes ciudades en el sur como Charlotte, Atlanta, y Birmingham. Su meta, como portavoz del museo más grande del mundo, es sacar a luz una realidad: aunque la mayoría de sur y centroamericanos que han inmigrado a los Estados Unidos están ubicados en los estados sureños, hay una representación escasa de su cultura en instituciones culturales, lo cual impide al público ver las recientes historias de los latinos en el país.

Usar varios institutos como instrumentos de la comunicación, puede llamar la atención sobre los problemas del sistema de inmigración y estilo de vida para ellos. La idea es que si la gente ve cosas en los museos sobre la forma de vivir de los latinos que viven a su alrededor, empezarán a darse cuenta de que los asuntos de las exhibiciones están más cerca de lo que piensan.

Hay dos ventajas de contar la historia de los inmigrantes a través de los museos en el sur. Una, es que los museos ayudan al público a entender el impacto que ya tiene esta comunidad marginalizada en la cultura americana. Sí, Estados Unidos siempre ha sido conocido como una mezcla de culturas, pero los latinos traen un nuevo capítulo para la demografía de los estados. Para el año 2060, los americanos blancos habrán bajado desde el 85 por ciento de la población al 43 por ciento, y los latinos van a representar casi 40 porciento de la población.

Lo segundo es que las instituciones del sur tienen mucha experiencia con el proceso de documentación de la historia de grupos minoritarios, que puede ofrecer nuevas perspectivas a los estadounidenses que no interactúan con los latinos. Es decir, no hablamos de cuadros bonitos en una exhibición, sino de la camisa que se llevó la niña cuando cruzó la frontera, o de las cartas que mandó a su familia. Esas son las cosas que comunican un mensaje claro a través de todas las lenguas, el mensaje de una lucha y la búsqueda para una vida mejor.

Hoy más que nunca, los latinos tienen una presencia fuerte en la economía de los Estados Unidos. La gente no lo ve tanto porque están en el campo, o la cocina, o la fábrica, haciendo el trabajo detrás de bambalinas. No solo son un gran parte del latido del corazón de la economía americana, sino también de una cultura en crecimiento. Y por esa razón Eduardo Díaz cree en la importancia de una integración más poderosa en las instituciones. Desde su viaje en el verano, ya han empezado unas exhibiciones materializando sus pensamientos principales, y hay más proyectos en preparación para 2015.

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