El MERIDIANO 82

Publicado el El meridiano 82

Ecuador: arte contra la discriminación

Actualmente hay más refugiados o desplazados internos que en cualquier otro momento desde 1994. En una alianza informativa con El Espectador, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), presentará historias sobre el desplazamiernto y el refugio alrededor del mundo. Ecuador, la primera entrega.

Por Sonia Aguilar / Encargada de información pública en Acnur, Quito.

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“¿Cómo me gustaría ser tratado? Con hermandad, amor, con respeto”. Eso dicen las chicas y chicos venidos desde Guayaquil, de Lago Agrio, Puerto El Carmen, Ibarra, San Lorenzo, Cuenca, de Quito.  Ecuador es uno de los países que acoge a más refugiados a nivel mundial. Existen al menos 55.329 de ellos que viven ilegalmente en Ecuador, de los cuales 98% son de nacionalidad colombiana.

“Al principio tenía miedo de que no entendieran por qué vine de otro país”, explica Yamileth* con acento que no revela su origen colombiano, sino más bien la década de convivencia en el sur de Ecuador. “Pero después de diez años hemos aprendido mucho, a grabar, producir radio y muchas virtudes”. Uno de los testimonios que se escucharon en el encuentro Sin Fronteras, que reunió a jóvenes refugiados y ecuatorianos en Quito.

Yamileth habla de su vivencia en un nuevo país, una nueva ciudad donde, después del desplazamiento forzoso que les llevó a cruzar la frontera ecuatoriana, los enfrentó a la realidad de vivir la integración como niños, como jóvenes. Pero, donde la presencia de grupos que realizan actividades de producción audiovisual, de radio, en otros casos de creación artística o comunicación para la paz, les ha ayudado a generar nuevos vínculos y redes de amistad.

Y así cuenta Jorge su experiencia en la producción radial en la ciudad de Cuenca: “Yo llegué pensando negativo. Qué voy a hacer… Llegué un sábado a uno de los encuentros. Vi muchos jóvenes reunidos. Y me gustó. Porque aquí aprendemos cómo tratar a las personas”.

Mientras, Esteban*, ecuatoriano, añade. “El principal problema que enfrentan los jóvenes es la discriminación. Para ubicarles en el colegio es muy difícil. En nuestro programa de radio hablamos de eso. Para que la gente despierte, que sepa que tenemos los mismos derechos y obligaciones. Porque sabemos que desde la radio y la televisión podemos aportar a la comunidad”.

El desplazamiento y las dificultades de comunicación afectan a la población infantil y joven de manera intensa provocando deserción escolar, pérdida de capacidades, de redes de confianza. Ecuador enfrenta hoy en día el reto de generar espacios de convivencia e integración para esta población joven en movilidad humana.

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Como explica John Fredrikson, representante de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, en Ecuador, “la integración local de la población refugiada en los barrios, las escuelas y colegios de acogida, pasa por miradas, soluciones integrales”.

“La situación se había puesto muy difícil allí y tuvimos que venir acá. En Ecuador he tenido la oportunidad de aprender cosas que no imaginaba”, asegura esta joven menuda y risueña que junto a su hermano produjo el corto Qué difícil ser perro en Monte Sinaí, un relato de amistad que retrata las duras condiciones de vida en este barrio guayaquileño. Y añade: “El día que se estrenó el documental, que vi lo que habíamos hecho, sentí emoción. Hoy me siento parte de aquí también”.

Ecuador alberga la mayor población de refugiados en América Latina, la mayoría de los cuales escapa de los conflictos armados internos en la vecina Colombia. Hasta junio de 2013, el Estado Ecuatoriano ha reconocido a 55,141 personas refugiadas en el país.

Desde el año 2000, en que había 390 refugiados, 168.525 personas han solicitado refugio en el Ecuador. Un 23% de ellos son niños, niñas y adolescentes. Cerca de la mitad de los refugiados vive en ciudades, muchos otros permanecen cerca de la frontera, en regiones aisladas y carentes de infraestructura básica y servicios.

*Los nombres de los jóvenes han sido cambiados por razones de confidencialidad.

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