El MERIDIANO 82

Publicado el El meridiano 82

Colombia padece de estrés post-traumático

El país necesita un tratamiento integral a largo plazo que se basa en el respeto de los derechos humanos, el involucramiento coordinado de todas las autoridades y el respaldo y  paciencia de los países de asilo. Otra entrega de la colaboración entre el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y El Meridiano 82.

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Por Martin Gottwald, Representante Adjunto de Acnur en Colombia

Según psicólogos, los abusos de derechos humanos como la tortura, el secuestro o la violación producen estrés traumático y síntomas de estrés post-traumático, realidad que implica no solamente ponerle fin a los hechos victimizantes sino también diseñar intervenciones integrales para las víctimas y su entorno; esto, por ende, es un proceso a largo plazo.

Los países en conflicto que buscan un acuerdo paz no se diferencian de pacientes con estrés traumático y síntomas de estrés-post traumático. Una negociación de paz intenta garantizar la no repetición de los eventos traumáticos y resolver los síntomas de estrés post-traumático. Ellos a menudo son el surgimiento de nuevas formas de violencia, las dificultades a encontrar soluciones duraderas y el hecho de las causas subyacentes de un conflicto armado no necesariamente se resuelven con un acuerdo de paz.

El conflicto de Colombia ha causado el desplazamiento de casi 6 millones de personas principalmente hacia barrios de 27 centros urbanos del país en donde buscan integrarse. Unas 400.000 personas buscaron, en cambio, protección y refugio en otros países de la región y de otros continentes, de las cuales una menor parte  regresarían a Colombia cuando mejoren las condiciones de seguridad.

En el escenario de un post-acuerdo ¿cuáles son los retos? El primero sería identificar soluciones duraderas para  refugiados y  desplazados internos. En cuanto a los refugiados, Acnur promueve soluciones integrales a nivel regional, incluyendo la integración en países de asilo, el reasentamiento y la repatriación voluntaria. La búsqueda de soluciones duraderas para refugiados, por ende, requiere tiempo y un enfoque de derechos humanos, por lo cual preocupa especialmente el aumentado de deportaciones de colombianos desde países como Venezuela, que ha recibido un número importante de refugiados sin acceso a los procedimientos de asilo. Esto los ha obligado a permanecer con un estatuto migratorio irregular.

Para atender el desplazamiento interno, Acnur promueve una política integral de soluciones con enfoque comunitario de protección basado en el concepto de seguridad ciudadana. Dicha política debe garantizar todos los derechos humanos, y debe ser intersectorial, interinstitucional y participativa. Así, Acnur busca fortalecer la presencia institucional en zonas urbanas y rurales a través de, por ejemplo, la Iniciativa de Soluciones de Transición con proyectos en comunidades desplazadas que buscan la legalización de tierras, capacitación de mujeres desplazadas, cultivos productivos y asistencia legal que fortalezcan políticas públicas nacionales y faciliten la transición desde el asistencialismo hacia la integración y el desarrollo sostenible. Asumiendo un rol de liderazgo en la organización e implementación de las mesas de víctimas, Acnur promueve la participación activa de desplazados y refugiados en la formulación de propuestas dirigidas a la mesa de negociación en La Habana.

El segundo reto es, por supuesto, las nuevas dinámicas de violencia  cuyas consecuencias han sido el desplazamiento interno y externo de sobrevivientes. Países de asilo reciben con mayor frecuencia solicitudes de asilo de personas que han sufrido violaciones de derechos humanos de parte de nuevos grupos organizados en busca del control territorial y social. Tales abusos incluyen el reclutamiento, la extorsión, la violencia sexual, amenazas y otras violaciones contra la integridad física y psicológica que afectan especialmente a niños, niñas, adolescentes y mujeres; y con mayor desproporción a aquellas comunidades indígenas y afro-descendientes. Pese a sus necesidades, países de asilo rechazan sus solicitudes al no entender la complejidad de estas nuevas dinámicas y considerar las negociaciones de paz como indicador de que no hay violencia en el país. Esto aumenta el riesgo de comunidades que huyen de la violencia, invisibiliza su situación, y podría conducir a Colombia a escenarios similares a los enfrentados por varios países en Centroamérica.

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¿Qué puede hacer Acnur frente a esta situación? Con base en su mandato apolítico y humanitario, busca a visibilizar la situación e incidir ante autoridades nacionales para que asuman su rol de proteger y garantizar los derechos humanos de todos sus ciudadanos. Asimismo, trabaja con  países de asilo para compartir directrices sobre el contexto colombiano actual y provee orientación sobre la aplicabilidad de la Convención de 1951 y la Declaración de Cartagena de 1984.

Un acuerdo de paz es cuestión de urgencia para poner fin a los eventos traumáticos. Abordar los síntomas de estrés post-traumático es cuestión de paciencia que en Colombia requiere respuestas integrales a las nuevas dinámicas de violencia; políticas públicas eficaces y eficientes en materia de soluciones duraderas; y estrategias sostenibles para la reintegración civil de los combatientes. Los países de asilo son claves para el proceso de paz en Colombia y deben garantizar la protección de nuevos solicitantes de asilo y ofrecer soluciones a los refugiados en el marco de mecanismos tripartitos con Colombia y Acnur.

Los riesgos en un posible post-acuerdo son una realidad, incluyendo el surgimiento o reacomodamiento de grupos residuales y la ocupación de territorios con presencia histórica de otras organizaciones armadas; mayores presiones sobre territorios indígenas y afrodescendientes; el incremento de la violencia política; y la disputa por el control de mercados entre nuevos grupos armados. ACNUR continuará apoyando los esfuerzos de las comunidades, la sociedad y del estado para superar las causas del desplazamiento; facilitar la transición hacia las soluciones, fortalecer y complementar la presencia institucional en zonas de menor presencia estatal; y promover la participación de las comunidades afectadas por el conflicto como gestores de sus soluciones.

Acnur, entonces, se asegurará de que en un escenario post-acuerdo el gobierno, los países de asilo y la comunidad internacional tengan presentes que un conflicto de más de 50 años no se resuelve en 50 días. Colombia padece de estrés post-traumático y necesita un tratamiento integral a largo plazo que se basa en el respeto de los derechos humanos, el involucramiento coordinado de todas las autoridades y el respaldo y  paciencia de los países de asilo.

 

Fotos: Acnur

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