El invitado

Publicado el Ariadna Roque

Sábado, lluvia y pop

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Por: Adriana Roque R*

A pesar de la constante amenaza de las nubes, salí ayer en la tarde rumbo a la FILBo. Fue un sábado normal de feria: montones de gente que llenaban los pequeños corredores de los pabellones, empujones, calor, esquivar niños, música y hasta grupos de danza. Pero eso tampoco es gran problema cuando, como bogotana, me he entrenado ardua y continuamente en el sistema de transporte urbano. Todo se trataba de activar ese mood Transmilenio y embarcarme a ver qué encontraba.

El stand de Siglo del Hombre -un infaltable para mí- trajo bastantes novedades con sus usuales descuentos de entre cinco y diez mil pesos (depende del costo original del libro). Su mayor avance fue ubicar algunos pequeños banquillos alrededor de todo el stand, cuya utilización implicaba generar aun más incomodidad para los asistentes. Sin embargo, me apoderé de uno de ellos y me senté a leer las primeras páginas de una novedad, un librito de Badiou y Zizek, mientras movía mis pies instintivamente para evitar los pisotones por venir.

Quería después buscar el stand en el que el Frente Cumbiero lanzaba su vinilo, y la música me guío hasta el segundo piso, el lugar de las editoriales universitarias, donde la Universidad del Rosario ofrecía un muy incómodo espectáculo de capoeira. Incómodo para todo el mundo, porque quienes querían ver debían aglutinarse y quienes no, teníamos que encontrar los pequeños espacios para poder salir del tumulto. Claramente también, incómodo para quienes proveían el espectáculo, pues tenían que realizar sus volteretas y bailes en un espacio mínimo, con cuidado de no patear libros (o asistentes). Tras darme cuenta de que había confundido cumbia con capoeira -tal vez como efecto de las ganas de huir del desenfreno comprador gracias a mi bajo presupuesto-, volví a bajar y me encontré de frente con el stand que buscaba. Fue una lástima que fuera tan pequeño, porque aunque parecía haber cosas interesantes, entrar era casi imposible.

Seguí dando vueltas y encontré estos stands grandes y anónimos donde los descuentos son, aparentemente, buenísimos: libros a diez mil, veinte mil y hasta tres por cincuenta mil pesos. Abrí los ojos como un par de platos y me dirigí al lugar como si estuviera montándome en un F14 a las 7am en el Portal Norte. Cuando comencé el escaneo visual de los títulos, me encontré (como en el fondo lo alcancé a sospechar) con que los títulos y autores de los libros en cuestión resultaban bastante sospechosos. No digo que uno deba quedarse en el canon establecido, que lo nuevo no hay que comprarlo, ni nada de eso. Sólo que cuando se trata de lectores selectivos, la inversión de los cincuenta mil pesos muy probablemente nunca se verá retribuida. O tal vez lo haría, como dice Schopenhauer en algún lugar, bajo la forma de decoración para la biblioteca, o incluso como taco para mantener una puerta abierta. Salí un poco decepcionada, con la seguridad de que las grandes distribuidoras tratan de deshacerse de títulos que nunca vendieron, esos que son el guayabo moral de las editoriales tras una noche de juerga.

Entonces, cayó la lluvia y todo se tornó más frenético (en Bogotá la lluvia es un catalizador caótico, como si el páramo se reacomodara y nos lo revolviera todo). La gente que daba vueltas por fuera se aglutinó masivamente dentro de los ya sobre poblados pabellones, en sus entradas, y en los módulos de metal con techo que hay distribuidos por Corferias. Como detalle ingenieril, podrían pensar en utilizar dichos módulos de manera tal que pudieran, tal vez, crear un camino entre pabellones, dado el históricamente bipolar clima de esta ciudad. Me encontré con un par de amigos y nos pusimos en la tarea de pasar de un pabellón a otro, del 3 al 6; buscábamos el stand de Anagrama. Tras una serie de maniobras de toreo y manejo profesional de sombrilla, logramos nuestro cometido. Una vez más, activamos nuestro jugador de fútbol americano interno y entramos.

El caos se acentuaba con la presencia inminente de Fernando Vallejo, popstar literario que estaría en uno de los stands firmando libros. La fila aumentaba exponencialmente y la emoción de las personas iba a estallar en cualquier momento. Dimos un par de vueltas y en diagonal encontramos nuestro objetivo: el stand de Anagrama, que de hecho no es el de Anagrama sino el de «Grupo Penta». Pero casi todo es de Anagrama. Ahí sí que tienen buenos precios. La mejor promoción de la FILBo: «Los detectives salvajes» y «2666» de Bolaño por sesenta y ocho mil pesos. Anotaré que estos libros  se venden individualmente a setenta u ochenta mil pesos. Y si no logran tragarse los mamotretos bolañescos, bien pueden usarlos como banquillo chic contemporáneo para la sala. También tienen un paquete de tres libros de Paul Auster por cincuenta mil pesos. A la entrada un sección de promociones que oscila entre los ocho y quince mil pesos, de Edhasa, y aunque no esperaba comprar libros me fui con tres (uno de Auster, uno de Virginia Woolf y otro de Arthur C. Clarke para mi hermano).

Momentos antes de concluir nuestras compras, el frenesí del lector explotó con la llegada de Vallejo a una pequeña y muy mal ubicada silla en una esquina, para la firma de libros, cuya fila de espera ya llegaba hasta el final del pabellón. Escuchamos gritos de la gente, que aparentemente le reclamaba a los tramposos y oportunistas que hicieran la fila, que no se colaran, que respetaran el turno. «¡Fila! ¡Fila!», gritaban, y yo temía que ante una figura tan popular, que generaba sentimientos propios del ícono pop, los seguidores arremetieran en bandada sin importar a qué o quién se llevaban de frente para conseguir su autógrafo.

Como el stand en el que estábamos quedaba en diagonal a la infame esquina, tuvimos que emprender, aunque no lo quisiéramos, una última y odiseica maniobra de salida en busca de un café, una silla y algo de calma para sacar de los paquetes, ojear, oler y apreciar la edición, cual si fuéramos niños, de nuestros nuevos libros.

PS. La foto es del domingo pasado, así que solo tienen que imaginar el mismo paisaje lluvioso y con un toque ligeramente apocalíptico.

*Bloguera invitada.  Filósofa. Bloguera, editora y webmaster de www.hojablanca.net .Directora de Promoción de www.lastana.com. @ariadna502

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