El invitado

Publicado el Ariadna Roque

Reportes marginales II

Por: Adriana Roque R.*

Siempre está ese pabellón en el que casi no hay libros. Allá se refugian las novelas gráficas, las caricaturas, los afiches, memorabilia de sagas fantásticas, artistas de graffiti y hasta quiromancia. Este año, en el segundo piso del Pabellón 1 pueden encontrar todo tipo de curiosidades que no tienen que ver de forma directa con “los libros” (con la excepción de las novelas gráficas). Sin embargo, aprovechan el carácter expositivo que constituye a la FILBo y se instalan en sus lugares, atrayendo a una cantidad considerable de público a sus filas. Y entre tanta curiosidad que se puede encontrar en estos stands, siempre se destacan con particular originalidad algunas ideas y/o colectivos (en algunos casos, incluso se funden). Les hablaré de cuatro que me llamaron la atención.

Transforma

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Si al entrar al pabellón agarran por el corredor de la derecha (son tres), encontrarán este stand. Se trata de un colectivo de diseñadores gráficos que decidieron apostarle a lo digital en la producción de “decoración”. Es decir, elaboran retratos -que varían en tamaño y precio- de artistas (Frida Khalo, Beatles, Cezánne), científicos (Einstein) y demás (Homero Simpson, por ejemplo) a partir de retratos más pequeños de los mismos. Toman una imagen conocida y famosa, arreglan el tamaño y color de las otras fotografías y las acomodan de manera tal que de la conjunción de imágenes pequeñas surge la imagen-modelo inicial. La idea que generó este tipo de cuadros es la de, a partir de la imagen conocida, tener una visión de lo que era la vida cotidiana del personaje en cuestión (hay que aclarar que las pequeñas imágenes utilizadas no son sólo retratos, sino todo tipo de fotografías alrededor del personaje).


Comunicorriente

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Este es, como me dijeron apenas llegué, “un colectivo común y corriente”. Se dedican al apoyo y la divulgación de artistas gráficos con distintos proyectos de todo tipo. Sin embargo, la idea de este colectivo no es la distribución masiva de la imagen, sino todo lo contrario: fomentar la exclusividad de una obra, del trabajo del artista, del diseño y de su idea. Hacen énfasis en que en este colectivo se encuentra el trabajo de artistas netamente colombianos. Hay que admitir que la calidad de los trabajos es impecable en técnica, elaboración, y son visualmente muy atractivos. Es, curiosamente (tanto por el afán de reproducción actual como por su presencia en un lugar que promociona la masificación de lo expuesto), un colectivo que pretende resistir ante la reproducción masiva del arte y que quiere retomar esa suerte de valor añadido que viene con la “originalidad” y “exclusividad” de cada pieza. Cada idea y en ese sentido, cada pieza, para ellos, es única.


Toxicómano y cía.

toxicomano

Una sorpresa bastante agradable fue encontrar un stand (el último a la derecha por el corredor del centro) en el que se exponen varias reproducciones de la obra de Toxicómano que habita las paredes de Bogotá. Siempre es un placer para mí encontrarme con uno de sus graffiti mientras atravieso la ciudad de un lugar a otro. ¿Tienen todos en mente la maravillosa serie del punk triste? Bueno, pues por 5mil pesos pueden comprar un afiche de un muy buen tamaño con su imagen. Botones, stickers, imanes satíricos e irónicos sobre nuestra propia colombianidad se encuentran allí. También, el viernes será el lanzamiento, con su presencia (la de Toxicómano, no el punk) de su primer libro, elaborado junto con otros dos artistas de graffiti. Su stand es uno de los imperdibles.

Le Fabrique

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En el corredor de la izquierda, en diagonal a un puesto de Dunkin Donuts y frente a un stand dedicado al hip-hop, se encuentra el puesto de Le Fabrique, una propuesta de diseño independiente. Fundada por dos hermanos que un día, tras la liquidación de una empresa de botones se pusieron a experimentar que podían producir con un troquel, ofrece carteras, bolsas ecológicas, camisetas, aretes, botones, stickers, todo basado en diseño ecológico y artesanal. Sin embargo, cuando aquí hablamos de diseño artesanal no nos referimos al lugarcomún hippie-mochilero. Las cosas hechas a mano toman otra cara en la que, precisamente, no parecen «artesanales». Las cosas que ofrecen son muy limpias en su producción y, sin duda, apelan a un tipo de público específico, quizás el que encuentra un valor agregado en aquello que tiene un concepto claro de diseño como base. Si les gustaría hacer mercado con una bolsa ecológica verde con la leyenda “Keep calm and call Batman” estampada en blanco, este es el lugar para encontrarla.

*Bloguera invitada.  Filósofa. Bloguera, editora y webmaster de www.hojablanca.net .Directora de Promoción de www.lastana.com. @ariadna502

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