El invitado

Publicado el antojarcu

La mediocridad de un genio: Messi

Habla poco y es que tan tímido que algunos lo han considerado casi enfermizo. No acabó la escuela primaria porque era mal estudiante. Es bien chiquito, frágil, no le gusta mucho la fiesta y se pasa el día pegado al celular intercambiándose mensajes con sus amigos.

Messi

Pero este chico, tan normal, tan mediocre en su vida fuera del campo, tiene un don especial: hace todo lo que uno pueda imaginar con una pelota de fútbol. Es un ilusionista que hace de la quimera realidad, lo imposible se vuelve verosímil y la mente se pierde en la fantasía que dibuja con sus botas. Y es que cuando la toca Messi, uno espera cualquier truco del mago. Es una leyenda con tan sólo 24 años que tiene hechizados a los aficionados al fútbol desde que debutó en el Barça de Rijkaard cuando tenía 17 años.

Ese Messi ya lo conocemos, pero ¿Cuál es su historia? ¿Cómo se fraguó la leyenda? ¿Cómo es el argentino fuera del campo? Eso es lo que nos cuenta Leonardo Faccio en su libro Messi de la editorial Debate. El autor narra los duros principios en Rosario y la inyección diaria de hormonas que le costaban la mayor parte del salario de su padre, el contrato en una servilleta cuando lo ficha Rexach, el profeta designado por el barcelonismo que ve su porvenir o su relación con su familia.

Faccio nos muestra a un chico tímido, que habla más por los hechos que por las palabras, tranquilo e impertérrito ante cualquier partido y que todavía no sabe perder. A Messi lo tienen que retratar otros, por eso el autor busca hablar con su familia o  amigos: van desfilando Verón, su antiguo representante, los chicos de Santa Fe o los abuelos para dibujarnos a un Messi más humano, con sus virtudes y defectos hasta dibujar un retrato completo del barcelonista.

A lo largo del libro nos encontramos con el fantasma de Maradona que le ronda siempre a Messi, ídolo viejo todavía vivo con el que comparan al muchacho. La afición albiceleste todavía no ha perdonado esa sequía goleadora que aqueja a Messi cuando cambia de camiseta y se proyecta la alargada sombra de “El Pelusa”, que le dio a Argentina el Mundial más sabroso de los dos que tiene. Argentina no perdona, Messi sufre y la leyenda se agranda  porque el genio pincha allá donde más quiere triunfar y ese dolor le persigue hasta nuestros días, convirtiéndolo en alguien de carne y hueso.

Así que aquí tenemos al Messi que nos vemos en el campo. A la persona que comienza cuando pita el árbitro para terminar el encuentro. Nos preguntamos cómo alguien tan sobresaliente en el fútbol, puede ser tan negado y mediocre para el resto de su vida. Pero, amigos, esa es la magia del fútbol que convierte a Messi en una leyenda y le quita todos sus defectos cuando salta al terreno de juego.

Por Antonio Jarne

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