El invitado

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El baile de Salvador Allende en palabras de Roberto Ampuero

Tathiana Sánchez*

El último tango de Salvador Allende
Mario Mendoza y Roberto Ampuero en la presentación de El último tango de Salvador Allende

Hay escenas de los libros que se quedan en la memoria, y que la imaginación las hace tan fuertes que el sentimiento no es otro que el de cargar con esas imágenes inventadas para siempre. Así siento el momento en el que Salvador Allende, en una de esas noches que hablaba de todo con Cachafaz o más bien Rufino, su cocinero y amigo de juventud, el entonces presidente de Chile trató de recordar cómo se bailaba el tango.

Aunque no lo logró en los primeros intentos, y aunque esos tangos que hablaban de amor o más bien de desamor le fastidiaban sin saber exactamente por qué, fue en un segundo en el que la música, el cuerpo y el alma del Pije se conectaron con las notas de Fuegos Artificiales y dieron uno de los mejores bailes de su vida. Sin pareja, sin inhibición. Un baile de su cuerpo, su espíritu y el tango que lo llevaron a moverse por el espacio, un momento de desconexión en el que no importaba lo que pasaba con ese Chile que gritaba desesperadamente por soluciones, por comida, por una realidad mejor. Era un baile apasionado pero desgarrador.

“(…) el Doctor, sin mediar palabra, se encogió de hombros, pareció esconder entre ellos la cabeza y extendió los brazos. Y depronto empezó a girar a lo largo de los muebles, los oleos y las esculturas, y por último se adueñó de la sala y empezó a levitar sobre las tablas del piso”

El último tango de Salvador Allende. Roberto Ampuero. 2012.

Ese baile que describe Roberto Ampuero en su novela El último tango de Salvador Allende, fue mi festejo de hoy, mis ganas de moverme y mi impulso para celebrar. Claro, la intención era bailar, sin importar si era al son de la Pollera Colorá, como lo hicieron los 3.000 bailarines alrededor de Colombia, o si era con una imagen narrativa, como los movimientos finalmente acertados de Allende con ese tango en acetato con susurros de scratch, que Rufino reprodujo para su Presidente en 1973.

Mario Mendoza y Roberto Ampuero: El tango de Allende
Mario Mendoza y Roberto Ampuero hablan del tango, de los sentimientos de la música y el baile de Allende

El arte conmociona el espíritu. Así hizo Ampuero con la descripción de este baile y así han hecho varias coreografías colombianas con espectadores desprevenidos. Este escrito no es sobre El último tango de Salvador Allende. Es más bien sobre lo que logra la danza en el espectador, sobre bailar como una acción que también puede nacer leyendo.

Tathiana

@tathysan

*Invitada. Periodista cultural y realizadora radial. Co-creadora del proyecto SonidoenVivo.org de artes vivas, que se emite los jueves a las 7pm en Javeriana Estéreo.

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