El invitado

Publicado el tsancheznieto

El músico que conmovió a Talese

Tathiana Sánchez*

El viernes 20, antes de llegar al seminario de periodismo en el que era invitado de honor, Gay Talese quedó mágicamente encantado por un hombre que, con su saxofón, esperaba que le permitieran subir a un bus para tocar y ganar dinero por su interpretación. Lo vio desde su hotel y dos horas después, en el auditorio José Asunción Silva, todavía le daba vueltas en la cabeza.

Este personaje de las calles citadinas, que se replica tantas veces en la cotidianidad bogotana, ya sea con un saxofón, una guitarra, unos dulces o unas impresiones con pasajes bíblicos, pierde interés para el periodismo al no cumplir el cometido de “novedad” que piden en tantas salas de redacción. Al no ser diferente a lo normal, parece no merecer la pena narrarlo. Pero Gay Talese, a quien muchos periodistas noticiosos no dudan en llamar maestro, sentía curiosidad -esa que también caracteriza a los periodistas- de conocer a fondo la historia de ese saxofonista.

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Talese y el saxofonista frente al hotel

Lo más asombroso de la mirada de Talese al músico es que no tiene la impresión típica de quien va en bus de un lugar a otro de la ciudad, ni de los periodistas que han tratado de acercarse a contar estas historias. Su punto de vista parte de descubrir el espíritu de artista que habita en ese saxofonista. Si, porque aunque monte en bus y se gane la vida recogiendo las monedas que allí le dan, es un músico en busca de una audiencia. Un músico que, como tantos otros, quiere ser escuchado. Tal vez los años le dan a Gay Talese esas reflexiones. Pero puede ser que sea la necesidad de descubrir esos sueños, esos sentimientos, esos delgados hilos humanos que se tejen alrededor de los deseos que experimenta cualquier persona.

De lejos Talese sólo pudo ver la esperanza, la fe que alberga el saxofonista de poder subir a un bus, de poder tocar. Porque un músico necesita público, así no sea en un gran teatro como el Julio Mario Santodomingo. Y también un verdadero artista quiere vivir de lo que hace.

“Es tan duro ser artista… porque es difícil encontrar un público, una audiencia, y es porque hay tantos artistas. Pienso en todos los actores que conozco que nunca fueron muy conocidos y que son meseras en restaurantes o conductores de taxi en Nueva York. Ellos son verdaderos artistas pero han tenido que trabajar para pagar cuentas y la opción es conducir un taxi o servir comida en restaurantes mientras descubren su talento. Eso es lo que los periodistas deben hacer, ponerse en marcha, tienen que estar dispuestos a hacer su trabajo, en ir tras los pasos de la historia. Ir tras el saxofonista que camina de un lado a otro de la estación de bus, gastarle tiempo a hacer las cosas bien. Creo que es tan dificil hacer las cosas bien”, dijo conmocionado Gay Talese.

Gay Talese

Lo difícil de hacer las cosas bien

EL ARTE DE LA PRESENCIA

Los 10 mandamientos de Gay Talese que publicó hace unos días la revista Arcadia, el mismo periodista los resumió en un sólo hecho: estar presente.

Caminar junto a su personaje, ver qué hace, aprender su cotidianidad. Vivir una historia es fundamental para este maestro del periodismo. Por eso ninguna tecnología puede reemplazar el hecho de estar allí, de acercarse hasta tal punto de sentir en carne propia la vida de ese otro ser. Hay que tomarse el tiempo para saber escuchar y entender, más allá de las respuestas de un persona, lo que piensan en realidad.

Gay Talese

Se ha perdido la relación entre el escritor y el personaje

Es por respeto. Respeto por el personaje, respeto por la historia. Por eso mismo Talese aseguró a su público lleno de periodistas, no sólo jóvenes sino de todas las edades, que  también se vestiría de traje para descubrir la historia del saxofonista del transporte público, sin importar que tuviera que subirse a los buses y recorrer la ciudad. Imagínelo. Talese, subiendo a un bus al que no le dieron permiso, que acelera en el momento menos pensado, y él, con sus 80 años, sube sus piernas para pasar por la registradora de metal vestido de traje de paño, chaleco y corbata. De eso sería capaz.

Gay Talese

Talese se viste para la historia

La cotidianidad nos aleja de las historias, nos vuelve ciegos ante la grandeza de la sensibilidad humana que se esconde tras lo común, lo simple. Vidas particulares nunca antes contadas que a pesar de estar allí, tan cerca, en la calle, en los buses, en las casas, no las vemos y las dejamos pasar.

Será por eso que nuestros grandes escritores dejan de vivir en Colombia, para no limitar sus historias, para no dejarlas pasar desapercibidas, para entender el país desde la capacidad de asombro. Puede ser que la perspectiva del extranjero, del habitante de otros lados, haga que el vínculo con lo propio se acentúe, que las realidades sean más que simple monotonía, o que la monotonía cobre dimensiones inesperadas donde la felicidad y la tristeza, los problemas cotidianos, las vidas de otros que creemos conocer, sean más fuertes de lo que parecen.

Y es que ese saxofonista de los buses cuenta además de sus particularidades, la historia de los artistas en el mundo, sus dificultades, sus sueños y, como dijo Talese, sus esperanzas. Es un ser humano que representa al resto. Es la humanidad condensada en un músico que camina en un paradero de Bogotá, con un saxofón colgando del cuello, esperando a que un bus le de permiso de abordar.

Y a pesar de advertir a los periodistas que se fijaran en estos pequeños personajes que son cajas de pandora nadie habló de ello en ningún medio. La noticia era que el gran Talese estaba en la Feria.

Tathiana
@tathysan

*Invitada. Periodista cultural y realizadora radial. Co-creadora del proyecto SonidoenVivo.org de artes vivas, que se emite los jueves a las 7pm en Javeriana Estéreo.

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