El Cuento

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La ausencia de la canciller Blum

La activa senadora de los años 2000 contrasta con la ausente ministra de ahora. Claudia Blum pasa desapercibida aún cuando las noticias tocan directamente a su ministerio: la legalización de venezolanos, la carta del embajador de Cuba y la negociación de las vacunas. Ese muy probable que se aliste su reemplazo desde las entrañas de la Casa de Nariño.

Por: Ricardo González Duque

Rápidamente empezó a correr el rumor de que los venezolanos podrían votar con la regularización que pretende el gobierno del presidente Duque, lo que le daría más votos al Centro Democrático en las elecciones del próximo año, en una estrategia similar a la de Chávez en Venezuela que le dio cédula a los colombianos para que votaran por él. Revisé lo que establecen las normas en Colombia y encontré que eso era falso, que los extranjeros tienen prohibido ese derecho por la ley 1070 de 2006. Pero más allá de ver esa disposición, en esa ley me encontré con la firma de Claudia Blum de Barberi, la entonces presidenta del Senado, muy presente en ese entonces, muy ausente ahora.

Cuentan desde la Cancillería que Blum es una adicta al trabajo y que es meticulosa, sin embargo, su presencia parece ser nula, su exposición se resume únicamente a unos cortos e insulsos videos que envía su oficina de prensa -que también brilla por su inexistencia- en los que se limita simplemente a leer unas hojas. No es muy claro si esta ausencia es por decisión propia o por petición de la Casa de Nariño.

Las dos noticias más importantes de este comienzo semana tenían relación sin duda con su ministerio, requerían una gestión suya, una declaración de su parte, que no fue. En otros tiempos, por ejemplo, la entonces canciller María Ángela Holguín algo hubiera dicho del histórico decreto que legalizará a casi un millón de venezolanos y por supuesto una respuesta diplomática hubiera dado a la carta de un embajador, el de Cuba, advirtiendo sobre un atentado terrorista del ELN. Pero no, esa última respuesta se la dejaron al comisionado de paz que más parecía quererle hacer la guerra al embajador Ponce, el mensajero.

Era tan activa la canciller Holguín que hasta se metió en el proceso de paz con las Farc durante el gobierno anterior. Y se metió suena mal porque claro que ese acuerdo, la política pública más importante del expresidente Santos, requería un fuerte respaldo internacional. Para no ir tan lejos, el fallecido Carlos Holmes Trujillo, cuando ocupó la Cancillería, fue el hombre detrás del apoyo a Guaidó como presidente interino y el autor del famoso cerco diplomático, un chiste que salió mal. Pero por lo menos teníamos canciller.

Tal es la ausencia de la ministra Blum que ni a los programas de televisión del presidente Duque la invitan. La gestión de la pandemia, primero por la demanda de ventiladores para atender las UCI y luego en la negociación de las vacunas; requería de su presencia, sus ideas y sus contactos. Pero nada pasó. En otros países como México, Perú, Argentina y Chile, donde la vacuna ya aterrizó, el papel de los cancilleres ha sido vital en los acercamientos con los laboratorios fabricantes. Mucho es el mérito del Ministerio de Salud de negociar la adquisición de las inyecciones sin tener a su lado a la ministra de relaciones exteriores.

Por la pandemia, pero también por su inactividad y ausencia sin explicaciones, la canciller Blum pasará a ser la única ministra de relaciones exteriores de Colombia que no salió del país, para decirlo en otras palabras, que no viajó a tener relaciones con el exterior. Hasta el momento, más cercanía parece tener el ministro de Defensa con su área por el solo hecho de haber nacido en el Hospital Militar, que Blum con sus funciones.

Tal vez por todo lo anterior este sea el próximo cambio que se anticipe en el gabinete del presidente Duque, en el que no solo necesitan a una mujer ante la falta de cumplimiento de la ley de cuotas, sino que muy seguramente habrá una canciller de toda la confianza del mandatario, llamada María Paula Correa.

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