El Blog del Cerebro

Publicado el Virginia Rojas Albrieux

Del cuidado del Cerebro

Virtualmente cada aspecto del desarrollo de la organización y el funcionamiento del cerebro humano es moldeado por las experiencias de vida. Esta cualidad que posee el cerebro de cambiar, como producto de la experiencia, se denomina plasticidad cerebral. No todas las áreas del cerebro son igual de plásticas a lo largo del tiempo; estas van cambiando, y a estos momentos se les llaman periodos sensibles. Es durante estos periodos sensibles cuando las experiencias positivas conllevan a la construcción de una arquitectura del cerebro sano y fuerte. Situaciones como por ejemplo, jugar un juego de mesa, salir a caminar, las charlas familiares, el preescolar, etc. pueden contribuir con un desarrollo positivo del cerebro de un niño. Durante la infancia, estamos construyendo las bases y fundamentos del funcionamiento del cerebro. A través de la experiencia normal y positiva, o lo opuesto, se está brindando la posibilidad al sistema nervioso central a desarrollarse sano y fuerte, o frágil y débil, respectivamente. La arquitectura que se construye durante los primeros años de vida serán los fundamentos del crecimiento y desarrollo posterior. Un sistema nervioso que se desarrolla en condiciones menos que óptimas, requerirá de más o menos “reparaciones” posteriores.

El cerebro es importante para todo lo que sabemos, hacemos, y sentimos. Es de un tamaño aproximado de nuestros dos puños unidos y es muy frágil. A pesar de que está protegido dentro de una estructura ósea, el cráneo, cualquier golpe o remezón a la cabeza puede causar daños irreversibles, al golpearse precisamente contra este. Dependiendo de en qué parte del cerebro se genere el daño, se pueden ver afectadas diferentes funciones, desde por ejemplo, la visión o la audición (aunque los ojos y el oído estén en perfecto estado), hasta la capacidad de tomar decisiones. Incluso tras un golpe, un individuo podría cambiar completamente su personalidad. Es muy importante que los niños utilicen cascos al montar en bicicleta, o patinar, que a los bebés no se les sacuda, o se juegue con ellos lanzándolos en el aire, y que todos utilicemos siempre el cinturón de seguridad.  Necesitamos del cerebro, ojalá en las mejores condiciones posibles, hasta el final de nuestros días. Depende en gran parte de cómo lo cuidemos, la calidad de vida que vamos a tener.

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