El avispado digital

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Millennials de profesión: tendencia de la era digital

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Favorecidos por su talento, han sabido combinar la imaginación con la lógica: son los chicos «geek» de la creatividad. Pueden encontrarse como personajes digitales en todas las artes; desde la música hasta la pintura, desde la escultura hasta el cine. Influencia que los invita a participar en distintas actividades: el diseño, la ilustración, la animación, la programación, la moda y la publicidad; promoviendo el entretenimiento destinado a una nueva cultura.

Los Millennials de profesión o globalists con cada entusiasta labor, tienen el potencial suficiente para iniciar sus propios negocios, representan la nueva fuerza del mecado y trabajo mundial. Conectan la pasión, el éxito y el placer con sus ocupaciones, pintando escenarios laborales con vocación temprana o simple dedicación. Prefieren disfrutar del camino, a esperar el destino final para la recompensa.

Como artistas digitales son concebidos con un chip de neofilia incrustado en su cerebro, son intelectuales y con habilidades para la actividad productiva tanto en el día, como en la noche —de allí son provenientes sus ojeras—. Son wannabes por naturaleza: en su genética se encuentra el código del aprendizaje, no importa el tiempo, ni las horas que deban invertir para mejorar sus habilidades; con los años la disciplina se convierte en la respuesta al ¿por qué? de su experticia.

El conocimiento como la ruta hacia la dicha.

Además de tener ocupaciones destinadas a su sostenimiento económico, los Millennials buscan un engagement con sus propósitos, involucrando en su cambiante rutina: works in progress para mantener viva su prosperante mirada al mundo: donde TODO está por hacerse.

Para los miembros del nuevo milenio, el «roce social» no es una necesidad de pertenecer, es una actitud para compartir. Dando valor extra a las experiencias del presente y combinando de manera instintiva la apreciación por la vida en sociedad; como muestra clara de este esfuerzo en conjunto: en la era de la tecnología, la innovación y las redes sociales; se ha incrementado el número de artistas contagiados con «locura digital». Hasta ahora su único antídoto han sido las ideas; en grises y de colores; simétricas y de distintas formas; opacas y con luz propia. Son desarrolladas en todo el hemisferio por un colectivo de humanos que anuncia a fuerte voz: “algo de lo mucho que falta en esta tierra, es lo que hemos venido a entregarle… ¡Nuestro talento y arte!”.

Una tierra donde el hombre, al parecer, ha nacido para morir —biológicamente cierto—. Perdiendo los días y esperando. Esperando el bus. Esperando cuotas de un crédito en tarjeta de plástico. Esperando ladrarle a la luna. Esperando que la política cambie. Perdiendo el tiempo.

¿Entonces? Un interrogante por hacerse (…)

¿Mujeres y hombres se inclinan ante la motivación de hacer lo que realmente les apasiona? Cualquiera que sea la respuesta, debe ser ahora, como un envión que impulsa hacia lo que realmente se quiere, sin intermediarios, con probabilidades de error (continuo aprendizaje), pero —OJO— no de fracaso. La mejor manera de liberar la mente…, es ejercitando el cerebro todos los días.

Ahora bien. La máxima pretensión no es decir que: los publicistas, diseñadores, arquitectos y todos aquellos que se dedican a la industria del entretenimiento, son lo más trendy de esta publicación —bueno, es posible que sí lo sean—. Pero estas líneas también van dedicadas a todo aquel que desee abrirle paso a las ideas. Las mismas. Que provienen de cualquier parte, de cualquier persona (Sin importar género, raza, distinción social y mucho menos edad) alentándolas como el arriero que guía la tropa ¡Dale que dale…!, o como el humano, ése que quiere entrar en la estopa hilada por las fibras de la inteligencia divirtiéndose, en búsqueda de la creatividad.

Por: -Andrés Felipe Osorio-

@pipemagenta

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