Ecuaciones de opinión

Publicado el Ignacio Mantilla Prada

¿Usted qué haría con un cianómetro?

La primera vez que oí a alguien verdaderamente interesado en la intensidad del color azul del cielo fue cuando, siendo estudiante de doctorado en Alemania, una compañera con quien compartíamos la misma oficina, me dijo que había estado investigando sobre Colombia y había aprendido que Bogotá, su capital, era una de las ciudades capitales más altas del mundo, a más de 2500 metros de altura sobre el nivel del mar y que quería que yo le dijera cómo era el cielo de Bogotá, si era entonces de un color azul muy oscuro y no tan claro como el celeste que teníamos en Mainz. Su interés en el tema era tal, que me confesó que poder ver ese tono en el cielo era motivo suficiente para querer venir a Bogotá.

Un año más tarde uno de los profesores de la facultad de matemáticas fue de vacaciones a Perú y Bolivia; al preguntarle cómo le había ido en su viaje por Suramérica y qué era lo que más le había gustado, me dijo que una experiencia única había sido conocer el lago Titicaca, pero que lo más espectacular fue haber podido ver y comprobar el intenso color azul del cielo sobre el lago. 

Tal vez ese interés en la intensidad del color del cielo no sea tan frecuente entre nosotros, o tal vez debido a la facilidad que tenemos para observar diferentes intensidades cuando cambiamos de altura influya en el desinterés por esa observación. Y seguramente pocos lectores saben de la existencia del cianómetro, posiblemente uno de los aparatos más poéticos que se han inventado. Sirve justamente para medir la intensidad del azul que tiene el cielo.

El inventor de este artefacto fue el geólogo y meteorólogo suizo, padre del alpinismo,  Horace-Bénédict de Saussure (1740-1799), quien se asombró al observar que el tono del azul cambiaba a medida que escalaba las montañas, y obsesionado con medir y poder registrar estos fenómenos durante sus excursiones, inventó en 1789 el cianómetro, un instrumento de forma circular de 52 tonos diferentes de azul, conseguidos con un pigmento llamado «Azul de Prusia». También inventó y mejoró varios instrumentos como el magnetómetro y pudo inventar otro aparato para medir la claridad de la atmósfera, llamado diafanómetro.

Saussure utilizó su cianómetro para registrar el valor máximo que él logró medir, igual a 39 grados de azul en la escala ideada por él mismo. Ese fue el tono azul más profundo que apreció desde la cima del famoso «Mont Blanc».

Pero en junio de 1802 Alexander von Humboldt escaló el Chimborazo, bello volcán inactivo ubicado en Ecuador, de casi 6400 metros de altura, que para entonces se creía que no solo era la cima más alta de Los Andes, sino la más alta del mundo. Humboldt, aun cuando debió escalar ligero de equipaje por obvias razones, llevó consigo un barómetro, un sextante, un termómetro y claro, no podía faltar el recién inventado cianómetro, con el que registró 46 grados de azul cuando logró llegar al lugar más alto de su escalada, de un poco más de 5900 metros, una altura nunca antes alcanzada por observador alguno. 

Sin embargo, el cianómetro cayó pronto en desuso, tal vez por la poca información científica que aporta, pero con todo y su actual desuso, este aparato sobrevive como un testigo de la importancia que significó para otras generaciones observar y medir el azul del cielo.

Se me ocurre que podría intentarse determinar la altura sobre el nivel del mar con la ayuda de un cianómetro, es decir conociendo esta nueva variable, sin usar la presión atmosférica. Quizá podría descubrirse una nueva fórmula matemática, muy poética, que incorpore el grado del azul del cielo en una ecuación.

Recordar la existencia del cianómetro también nos debe invitar a deleitarnos de la observación de esos fenómenos naturales maravillosos que tenemos a nuestra disposición en forma privilegiada en Colombia. A mí me gustaría, por ejemplo, tener un cianómetro para medir los grados de azul del cielo que cubre el lugar donde estoy escribiendo este artículo y poder compartir ese dato, así como explicar e interesar, especialmente a los niños, en este fenómeno que relaciona proporcionalmente la intensidad del azul del cielo con la altura sobre el nivel del mar.

@MantillaIgnacio

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