Ecuaciones de opinión

Publicado el Ignacio Mantilla Prada

Las matemáticas recreativas

Para quienes detestan las matemáticas, encontrar algo de entretención con problemas, escritos, retos, curiosidades o acertijos de matemáticas es imposible porque ni siquiera lo intentan y oír hablar de matemáticas recreativas les resulta, en sí misma, una contradicción.

A pesar del esfuerzo que realizo frecuentemente para divulgar noticias, historias, avances y proponer problemas de matemáticas para todo público, me es difícil encontrar una clasificación de temas que pertenezcan al “género” recreativo. No es fácil por lo tanto definir las matemáticas recreativas y lo que para algunas personas resulta divertido o entretenido, para otras puede ser aburrido, así que el término “recreativo” no se puede adaptar a una actividad matemática general. 

No obstante, yo creo que las matemáticas recreativas, sin esforzarme en definirlas, aparecen cuando son desarrolladas con gusto, cuando se acepta un desafío por el placer de resolverlo, de dar con una solución a un problema, sin buscar una utilidad aparente. 

Pero eso es justamente el punto central que debe buscarse en la enseñanza de las matemáticas. Comúnmente a los niños las matemáticas les resultan aburridas y difíciles de aprender; y lo que es peor aún, después de años de estudio, de estar obligados a resolver infinidad de ecuaciones y a seguir muchos algoritmos para retener métodos de solución, queda la pregunta: ¿y eso para qué sirve en la vida cotidiana?

Este es un cuestionamiento constante y difícil de rebatir porque siempre se ha dado una respuesta justificando la manera de enseñar las matemáticas o acudiendo a las reformas curriculares y no a la innovación en la metodología. Los planes de estudio como leyes que deben cumplirse poco sirven si estas no se acompañan de nuevos métodos que eliminen el dilema de la utilidad de las matemáticas, y del conocimiento en general, en la cotidianidad.

Creo que sólo si logramos que las matemáticas sean recreativas para los niños, en el sentido mencionado arriba, los profesores no necesitarán desgastarse en obedecer reformas curriculares que busquen demostrar a sus alumnos que las ecuaciones que aprenden a resolver les servirán después del colegio.

A través de redes como Twitter he podido comprobar también, que las matemáticas que a mi modo de ver son recreativas porque las encuentro entretenidas o divertidas, presentes en problemas curiosos que no necesariamente están relacionados con resultados y aplicaciones importantes de la matemática, logran, en algunas personas que odiaron las matemáticas en el colegio o la universidad, una “reconciliación”. Son quienes después de muchos años de desinterés y desgano se dejaron tentar aceptando un pequeño desafío como entretención, por pura curiosidad y esta actitud les ha permitido descubrir un encanto que no habían experimentado nunca como estudiantes.

Estoy convencido de que la atracción por el azar, los acertijos y los juegos matemáticos no la hemos explotado en beneficio de la enseñanza de las matemáticas, a pesar de ser estos tan abundantes y antiguos como lo confirma el tratado De viribus quantitatis escrito por el fraile matemático italiano Luca Pacioli y publicado hace ya más de 500 años, más exactamente en 1508 o el libro Problèmes plaisants et délectables, del monje y matemático francés Claude-Gaspard Bachet de Méziriac, publicado en 1624 y considerado el primer libro dedicado íntegramente a la matemática recreativa. Se trata de una colección de problemas, algunos de los cuales otros autores anteriores habían publicado pero de forma dispersa. En este libro se presenta, por ejemplo, el clásico problema de las pesas, uno de mis favoritos para ilustrar esas matemáticas que llamo recreativas y que les presento a continuación:

Un mercader tiene una pesa de 40 libras que se cae y al chocar se rompe en cuatro pedazos. Cuando se vuelven a pesar esos trozos ve que el peso de cada uno de ellos es un número entero y que, combinados, con ellos se puede conseguir cualquier peso entero entre 1 y 40 libras. ¿Cuáles son los pesos de esos cuatro pedazos? Para los lectores interesados en conocer la solución e historia del problema, les comparto este artículo que escribí hace algunos meses (https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/clasico-problema-las-pesas).

La matemática recreativa ha tenido otros grandes pioneros. En 1694 Jacques Ozanam publicó Récréations mathématiques, reconocido como el primer título que usa la palabra recreación y en 1840 Edward Riddle presentó una nueva edición ampliada de este libro que fue muy exitosa. En 1882 Edouard Lucas publicó el primero de sus libros de juegos recreativos matemáticos. Era muy aficionado a la criptografía, área de gran desarrollo actualmente; a él se le debe el conocido problema de las Torres de Hanoi, por ejemplo. Para quienes no conozcan este bello problema les comparto:  

https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/cuando-desaparecera-mundo

Y cómo no mencionar al gran divulgador estadounidense Martin Gardner (1914-2010), quien fue un prolífico matemático, autor de libros, columnas y artículos sobre magia, azar y juegos matemáticos muy populares, gracias a los cuales se ha llegado a afirmar que Martin Gardner fue capaz de convertir a miles de niños en matemáticos y a miles de matemáticos en niños.

Sin preocuparme por su definición, como lo anoté antes, la matemática recreativa sí que podría contribuir a darle a las matemáticas el encanto que se requiere para aprenderlas sin dolor. A mi modo de ver, ese es el condimento que mejoraría el plato de las matemáticas para que sean bien servidas y devoradas con gusto desde niños. Ese es como “el ají para una empanada”, le pone el picante y la hace más apetitosa.

@MantillaIgnacio

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