Ecuaciones de opinión

Publicado el Ignacio Mantilla Prada

De dónde viene el cacerolazo

Pocas acciones tienen tantas formas de expresión como la protesta social. No hay límite para la imaginación cuando de manifestarse en contra se trata. 

Las diferentes culturas han introducido formas pacíficas de protesta que han sido replicadas o imitadas, unas con mayor éxito que otras. Algunas son silenciosas, unas son individuales y otras colectivas. Desde bajarse los pantalones para mostrar el trasero, acción que fue conocida en nuestro país en aquel episodio que protagonizó exitosamente Antanas Mockus en el Auditorio León De Greiff de la Universidad Nacional, hasta el estruendoso cacerolazo que hemos presenciado en estos días. 

Una de las protestas más famosas de épocas recientes fue la que motivó el juicio de unas integrantes del colectivo feminista ruso Pussy Riot, condenadas a dos años de cárcel. En esa ocasión se dieron a conocer internacionalmente las integrantes de “Femen”, un grupo ucraniano nacido en 2008, protagonista de acciones para denunciar el machismo y la misoginia religiosa, entre otros, que marchó con el torso desnudo y pintado con frases de protesta. Este mismo grupo estuvo presente en una divulgada protesta que se realizó en un encuentro entre la canciller alemana Angela Merkel y el presidente Vladimir Putin en 2012.

En 2011, en Chile, en defensa de la educación pública, un grupo de unos 4.000 estudiantes participantes logró llevar a cabo una protesta que duró 1.800 horas (dos meses y medio), manteniendo una carrera ininterrumpida alrededor del Palacio de la Moneda. La cifra de 1.800 correspondía también al costo en millones de dólares que debía asumir el Estado para dar acceso a la educación de 300.000 jóvenes vulnerables.

En 1930, Mahatma Gandhi comenzó una caminata de 390 kilómetros para protestar contra el Imperio Británico. Fue una marcha que duró 23 días en los que se unieron miles de jóvenes. La caminata convirtió a Ghandi en una referencia política mundial y desencadenó la primera ola de desobediencia civil masiva contra el poder británico. Las protestas y luchas continuaron durante 17 años para que la India obtuviese finalmente su independencia.

Una de las más violentas represiones de una protesta se registró en Sudáfrica. Los estudiantes del barrio negro de Soweto en la capital protestaron en 1976 cuando el gobierno instauró una ley que obligaba a que la mitad de la enseñanza se realizase en lengua afrikáans. Como respuesta del gobierno, el 16 de junio fueron asesinados cientos de jóvenes. Esta protesta significó el comienzo de la lucha de Nelson Mandela organizada contra el Apartheid. En recuerdo de estos hechos cada 16 de Junio se celebra en Sudáfrica el «Día de la Juventud».

Una huelga de más de 17.000 trabajadores en los astilleros de Gdansk forzó al gobierno comunista de Polonia a legalizar el primer sindicato independiente. Pocos meses después, la organización contaba con más de 10 millones de miembros. El dirigente sindical Lech Walesa, electricista en estos astilleros, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1983 y fue presidente de Polonia entre 1990 y 1995.

Aun cuando las manifestaciones pacíficas muy sonoras son las que se han registrado principalmente en América Latina, hay un origen diverso que impide dar el crédito de su invención a una sola región; así por ejemplo, las protestas con estas características de la Argelia francesa en 1961, ya mostraban el éxito de manifestar pacíficamente, pero produciendo un ruido para hacerse oír a kilómetros de distancia. 

El primer cacerolazo del que se tiene registro surgió en forma espontánea el 20 de agosto de 1982 (*) en una de las manifestaciones de las “Madres de Mayo” en la Plaza de Mayo de Buenos Aires (Argentina). La protesta se repitió luego en la provincia de Mendoza y desde entonces las cacerolas han venido animando protestas de diferente índole en muchas ciudades de diferentes países. En Islandia, por ejemplo, el 21 de enero de 2009 comenzaron unas protestas de miles de manifestantes con cacerolas frente al parlamento mientras se realizaba la primera reunión parlamentaria del año, éstas continuaron los días siguientes frente al Congreso y en algunas plazas de la capital Reikiavik, hasta que el 1 de febrero, el primer ministro renunció, provocando que miles de islandeses salieran a festejar golpeando cacerolas en la denominada “Revolución islandesa de las cacerolas”.

El cacerolazo es una forma de protesta muy especial, los manifestantes hacen saber su descontento mediante el ruido producido al golpear ollas, sartenes, olletas y otros utensilios domésticos, por lo tanto el equipo necesario para participar en un cacerolazo está siempre disponible en cualquier casa. A diferencia de las marchas comunes, los manifestantes pueden salir a las calles y concentrarse en un lugar determinado o participar desde sus casas, desde sus oficinas, desde la puerta o la ventana de una vivienda y pueden alcanzar un alto grado de adhesión y participación.

Ahora el cacerolazo se adopta en Colombia con gran participación y mucha creatividad, pues al habitual estruendo de las cacerolas vacías se le ha incorporado un elemento que acompaña toda celebración en nuestro país: la música. En efecto, la participación de alrededor de 400 músicos espontáneamente en la Plaza de los Hippies en Bogotá, dirigidos por el maestro y director de orquesta G. Voronkov, es un acto nuevo e histórico que seguramente será adoptado en otros países.

Y la imaginación criolla, combinada con algunos conocimientos de electrónica y la vocación ingenieril de algunos estudiantes, ha producido esta semana un nuevo invento para la protesta del cacerolazo: un brazo mecánico que golpea automáticamente y sin pausa una olla. Ojalá el efecto fuese que si se deja prendido toda la noche, al amanecer ya tenemos la reforma exigida.

(*) En la década de los 70 hubo en Chile una «marcha de cacerolas vacías» contra Allende.

@MantillaIgnacio  

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