Ecuaciones de opinión

Publicado el Ignacio Mantilla Prada

Curiosidades de libros y fechas para los tiempos del coronavirus

Una de las actividades que algunos disfrutábamos regularmente en el mes de abril era el recorrido por la Feria del Libro de Bogotá. En realidad, el placer de retirar el plástico que forra algún ejemplar y el contacto con el papel de los libros que queremos hojear y ojear antes de decidirnos a comprar, forman parte de esas pequeñas cosas que solo echamos de menos y extrañamos cuando no podemos realizarlas. Pero no obstante la situación actual, la iniciativa de llevar a cabo en esta semana de cuarentena una feria virtual del libro es una buena decisión con un mensaje que invita a quedarse en casa sin perderse la feria. 

Sería muy interesante conocer cómo han estado las ventas de libros durante la cuarentena, pues parece natural que el aislamiento aumente las horas de lectura. Por otra parte, desde hace mucho tiempo es posible comprar libros online en formato digital, con las ventajas y desventajas que estos tienen. 

Justamente ahora, en plena cuarentena, recibí un regalo que me sorprendió gratamente. Se trata de un libro, comprado virtualmente en una librería alemana de Bonn, en una modalidad nueva para mí: con una clave enviada por la librería a mi correo, puedo recibir una bonita tarjeta anunciando el regalo y descargar el libro para leerlo sin problema alguno. Supongo que en la Feria tendremos esta modalidad disponible para poder hacer un buen regalo digital en tiempos de aislamiento.

La Feria es también, como todos los años, una oportunidad para la celebración del Día del Idioma, el 23 de abril, en homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra, autor de Don Quijote de La Mancha, quien inmortalizó nuestro idioma. Los hispanohablantes tenemos el legado de ese hombre que falleció en esa fecha, en el año de 1616 y conformamos actualmente una comunidad cercana a 600 millones de personas, cifra que nos privilegia frente a otras comunidades, entre otras cosas por la disposición de una gran oferta editorial en nuestra lengua materna. Este es un aspecto que me señalaba un profesor de matemáticas de origen húngaro, quien se quejaba de no disponer de mucha oferta en su lengua materna, porque aunque dominara otras lenguas, decía, nunca es lo mismo.

Es frecuente citar la coincidencia del fallecimiento de Cervantes y de William Shakespeare, la figura semejante para el idioma inglés, en la misma fecha del 23 de abril de 1616; sin embargo, pocos han observado que esto no es verdad. Lo primero que debe tenerse en cuenta es que el escritor español falleció el 22 de abril de 1616, en Madrid, pero se decretó la fecha de su entierro, 23 de abril, como el día de su muerte por una costumbre de la época y por eso coincide con la celebración de la lengua inglesa. Pero además de este pequeño detalle, quiero aprovechar el tema para referirme a las fechas y los calendarios.

El Calendario Juliano, que regía desde el año 46 a. C. fijaba el año normal en 365 días y el año bisiesto, cada 4 años, en 366 días; pero el año juliano era más largo que el año solar; es decir, usaba más tiempo para medir un año y se había retrasado con respecto al año solar que iba más rápido. La ventaja acumulada correspondía a la de un día por cada 128 años, aproximadamente. Esta diferencia motivó la decisión del papa Gregorio XIII, quien promulgó en febrero de 1582 la bula papal titulada “Inter gravissimas” eliminando 10 días del calendario para que el equinoccio de primavera volviera a caer el 21 de marzo, tal como ocurrió en el año del Concilio de Nicea, celebrado 1257 años atrás. Fue así como el día siguiente al jueves 4 de octubre de 1582 se contó como el viernes 15 de octubre y para evitar nuevos desfases se incluyó una modificación mediante la cual se estipuló que los únicos años centenarios que son bisiestos son aquellos divisibles por 400. Por lo tanto 1600 fue bisiesto, pero 1700 ya no lo fue.

El Calendario Gregoriano fue adoptado en los estados europeos católicos como Italia, Portugal, España (y sus posesiones en América) en forma inmediata, pero otros países solo lo hicieron siglos después, como Grecia que lo adoptó apenas en 1923, cuando el desfase ya fue mayor de 10 días. Es fácil imaginar las dificultades que se tenían para manejar diferentes calendarios entre vecinos con esas diferencias.

Inglaterra, Gales y las colonias inglesas impusieron el Calendario Gregoriano en 1752; es decir, los ciudadanos se fueron a dormir el miércoles 2 de septiembre de 1752 y se levantaron el jueves 14 de septiembre, habiendo perdido 11 días, uno más que en 1582, pues el año 1700 fue bisiesto solo para quienes aún no habían adoptado el Calendario Gregoriano.

La fecha del fallecimiento de Don Miguel de Cervantes fue registrada, como ya se dijo, el sábado 23 de abril de 1616, según el Calendario Gregoriano vigente en España; la fecha del fallecimiento de William Shakespeare fue el sábado 23 de abril de 1616 del Calendario Juliano, vigente en Inglaterra; pero podemos decir entonces (aunque parezca contradictorio) que Shakespeare murió el 23 de abril de 1616, al igual que Cervantes, pero 10 días después.

@MantillaIgnacio

 

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