Uno de mis acertijos favoritos es el conocido como “problema de las doce monedas”, que consiste en descubrir una moneda falsa —aparentemente idéntica a las demás— dentro de un grupo de doce.
Uno de mis acertijos favoritos es el conocido como “problema de las doce monedas”, que consiste en descubrir una moneda falsa —aparentemente idéntica a las demás— dentro de un grupo de doce.

La moneda falsa tiene un peso distinto al de las auténticas, aunque de antemano se desconoce si es más pesada o más liviana. La única herramienta disponible para detectarla es una balanza de dos platillos, y el reto consiste en identificarla en no más de tres pesadas.
Para convertir este acertijo en una oportunidad de descubrir una estrategia, reduciré inicialmente el problema a ocho monedas y, además, para mayor facilidad, supondré que de antemano se sabe que la moneda defectuosa pesa un poco más. El nuevo reto consiste en averiguar, en no más de dos pesadas, cuál es la moneda falsa.
Para resolver este problema, numeramos las monedas del 1 al 8 y colocamos en la balanza dos grupos de tres monedas: en el platillo izquierdo las {1, 2, 3} y en el derecho las {4, 5, 6}. Pueden darse tres situaciones:
Hemos considerado todos los casos posibles y, en no más de dos pesadas, logramos identificar la moneda falsa.
Ahora pasemos al caso de las doce monedas, pero considerémoslo en la forma más sencilla: suponiendo, como antes, que la falsa pesa más que las auténticas y que disponemos de hasta tres pesadas. Con estas condiciones, se pueden colocar en un platillo de la balanza las monedas {1, 2, 3, 4, 5, 6} y en el otro las {7, 8, 9, 10, 11, 12}. La balanza necesariamente se desequilibrará, y el grupo más pesado contendrá la moneda falsa. Esta primera pesada permite reducir la incertidumbre a solo seis monedas, que son las que se encuentran en el platillo de mayor peso. Supongamos que ese platillo corresponde al primer grupo; si fuera el segundo, el procedimiento es análogo.
En la segunda pesada se toman tres de esas monedas ({1, 2, 3}) y se colocan en un platillo, mientras que las otras tres ({4, 5, 6}) se ponen en el otro. De este modo, el problema se reduce a considerar únicamente las tres monedas que resulten más pesadas.
En la tercera pesada, al quedar tres monedas sospechosas, se comparan las {1} y {2}. Si un platillo se inclina, allí se encuentra la moneda falsa; si hay equilibrio, la falsa es la {3}.
Hasta aquí hemos resuelto el acertijo en su forma simplificada. Pasemos ahora al caso general de las doce monedas, en el que no sabemos de antemano si la falsa pesa más o menos que las auténticas. Ojalá, en este punto, los lectores intenten encontrar la solución antes de conocerla.
Procedemos formando tres montones de cuatro monedas cada uno y comparamos los grupos {1, 2, 3, 4} y {5, 6, 7, 8}, colocando cada uno en un platillo de la balanza. El resultado puede ser:
1. Los platillos están en equilibrio.
La moneda falsa se encuentra entre las cuatro monedas {9, 10, 11, 12}, que no fueron pesadas, y aún disponemos de dos oportunidades para identificarla.
Usamos una moneda auténtica (por ejemplo, la {1}) y realizamos la siguiente pesada colocando en un platillo las monedas {1, 9} y en el otro las {10, 11}.
2. Los platillos están desequilibrados.
En este caso tenemos ocho monedas sospechosas y cuatro auténticas. Supongamos que el platillo con {1, 2, 3, 4} es el más alto (menor peso). Agregamos una moneda buena, la {9}, al grupo de las ocho y formamos tres montones de tres monedas cada uno: {1, 5, 9}, {2, 3, 7} y {4, 6, 8}.
En la segunda pesada comparamos los dos primeros montones:
Hemos considerado ya todos los casos posibles y, con tres pesadas, hemos logrado identificar la moneda falsa y determinar si pesa más o menos que las auténticas, dando así solución completa al reto planteado.
Este mismo acertijo puede intentarse con trece monedas. Aunque es posible identificar la moneda falsa en solo tres pesadas, en este caso no siempre será posible determinar si la defectuosa pesa más o menos que las auténticas.
@MantillaIgancio
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