Don Ramón, psicología laboral

Publicado el ramon_chaux

La efectividad de la productividad

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El factor S: Parece mentira que las empresas, tan hábiles en identificar aquello que reporta productividad, no hayan reconocido el factor S como un aspecto clave de la fecundidad laboral. El factor S no es nada menos que el sueño: cuando hay problemas en esta área (sea por razones médicas o por malos hábitos) tenemos personas con dificultades de concentración, propensas a accidentes, deprimidas y en general con poca energía como para ser creativas y productivas. En un mundo paralelo y si en mis manos estuviera, tendría un estudio del sueño para la productividad de mis colaboradores. La situación es tal, que un mal sueño tiene la perfecta capacidad de convertir a un profesional con excelentes títulos y trayectoria en un sujeto huraño, desconcentrado, que produce muchos errores y mala gestión.

Solemos ser algo exigentes en cuanto a problemas médicos se trata (los que pueden evidenciarse en el trivial examen de ingreso) pero desconocer el gran centro motor de toda la estabilidad y capacidad productiva del ser humano: el sueño.

El factor L: Casi que puede dictaminarse la salud de una organización a través de la forma como tiene organizadas sus células L. Este factor es conocido más popularmente como el liderazgo. Aunque en muchas organizaciones es reconocida su importancia, en otras los cargos de liderazgo son ocupados por razones de nepotismo o son usados para prestar favores a otras empresas con las que se quieren tener relaciones clave. Quiero decir que las posiciones de liderazgo no siempre son ganadas en franca lid sino ocupadas por razones diferentes a la competencia y al estilo de gerencia de sus puestos. Los resultados son nefastos, pues los líderes son como los glóbulos rojos que irrigan el oxígeno en toda la organización. Los líderes natos y piezas clave desertan de la organización al ver frustrado su plan de carrera y en general genera mal clima y desmotivación. Para determinar la cultura de una empresa y ver el grado de compromiso con la productividad y el clima laboral, basta ver la manera como son elegidos sus líderes. Ese pequeño examen dará la clave, como el ADN.

El Factor T: Se habla demasiado de la palabra clima laboral y más recientemente de la felicidad en el trabajo. El factor T es comúnmente conocido…no. Debo corregir. Es más bien un concepto poco manejado y generalmente pasa anónimo o mejor, anónima: la trascendencia.

El trabajo en el ser humano nació como un hecho trascendente y lo sigue siendo, así quiera opacarse por razones económicas. Sentirse importante por lo que se hace es la manera más eficaz y casi única de producir alegría por lo que se hace. Pensemos en un puesto “poco importante”. Sólo por producir un efecto tremendista voy a usar un ejemplo trillado: el aseo de los baños. Se necesitan personas casi con cero formación especializada y sin experiencia y se pagan los salarios más bajos. Sin embargo, si estas personas paran sus operaciones, en una semana la empresa estará sellada por problemas sanitarios. Igual pasa con los mensajeros, con los operarios, con los guardas de seguridad. Todos hacen falta. Sus cargos son indispensables. No hace falta acciones contundentes para mejorar el clima ni traer a expertos motivadores. Simplemente reconozca la importancia de su labor y delo a conocer de la manera que prefiera pero hágalo.

La manera más barata de volver feliz a un empleado es hacerlo sentir importante, así como la manera más eficaz de sacarlo es demeritar lo que hace.

Tres factores clave de la productividad, en muchos casos desconocidos pero que de manera silenciosa actúan en las organizaciones. Y no son tan comunes o por lo menos su agrupación produce extrañeza: la calidad del sueño, la forma de copar los puestos de liderazgo y la trascendencia.

Si tuvieran la oportunidad de ver el impacto de cada uno en la productividad de una empresa o de una nación, estaríamos ante mucho, muchísimo dinero. Piensen en una nación donde sus ciudadanos duermen mal: sería el campeón de los accidentes, la improductividad y del ausentismo. Piensen en una nación donde los lideres (presidentes y cargos del gobierno) son elegidos por razones diferentes a su competencia. Aquí no necesitan imaginarse nada, solamente piensen en América Latina y los países pobres de África. Piense en un país que no demuestra preocupación por lo que hacen sus ciudadanos y no tiene formas de reconocimiento. Sería el país más infeliz y el primero en emigración.

Este aporte no es nuevo: Simplemente es una “nueva combinación de las moléculas” ´para seguir con el lenguaje médico con el que inicié mi escrito. Yo, como padre (valga la relación hoy es el día del padre en muchos países) de esta fórmula y combinación de factores, presagio muchos éxitos a las organizaciones que logren implementarlo, que es un asunto relativamente fácil, pero como todas las moléculas nuevas, habrá que probarlo.

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Ramon Chaux

Psicólogo Organizacional

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