Doble Bogey

Publicado el Leonardo Rodríguez

Hágale caso a su mujer y gánese un millón de dólares

RBC Heritage - Final Round

No hace mucho, este hombre estaba desesperado. Mucho tiempo sin ganar un torneo. Participaba en docenas, sí docenas, de ellos y nada. No es de esos profesionales acostumbrados a hacer parte del montón, ni mucho menos. Ni de esos que van a la oficina a ‘calentar’ silla y ganarse el sueldo y ya. Lo suyo son los primeros lugares y la figuración. No aparecía en las portadas de las revistas, no lo buscaban igual para las entrevistas y las cámaras no lo seguían mientras caminaba de hoyo a hoyo. Sus golpes no eran impactantes y su swing dejó de ser materia de discusión.

Uno de esos días llega a su casa, cabizbajo y meditabundo,  como cualquier empleado cansado de un trabajo sin emociones y sin mayores progresos. Come poco; se sienta en la orilla de la cama, mientras su mujer permanece acostada al otro lado  y suelta todo su desencanto con lo que hace. “Me retiro” concluye lacónico.

La esposa se incorpora pausadamente, gira y le pone la mano derecha sobre su hombro derecho y le manda una batería de preguntas de las cuales ya sabe las respuestas. ¿Te gusta lo que haces? sí. ¿Te diviertes cada día? sí. ¿Te han pagado bien? claro. ¿Te sientes retado? Sí. ¿Si lo dejarás todo hoy, mañana qué te vas a poner a hacer? Hummm no sé. Un beso en la mejilla… unas palabras pausadas y en baja voz: ok, entonces mañana te levantas temprano, vas al campo y entrenas. Eres el mejor y los triunfos van a volver; no te desesperes… eso no te va  servir de nada. Ven, acuéstate que mañana será otro día.

Y así fue Jim Furyk, el estadounidense campeón del RBC Heritage de la semana pasada, pensó hace muy poco retirarse del deporte que se lo ha dado todo; y con todo me refiero a una profesión, reconocimiento, la posibilidad de representar a su país, no menos de 63 millones de dólares en  ganancias en sus participaciones en el PGA Tour y hasta a su esposa, a quien conoció en un campo de golf durante una entrevista.

Antes del RBC Heritage, que terminó el domingo pasado – y que ganó en un apretado play off de dos hoyos- el estadounidense había participado en 100 torneos sin conocer la victoria y, peor aún, en al menos nueve de ellos fue líder durante los tres días previos a la final y los domingos se dejó quitar el triunfo. Domingos malditos para él. Ojalá los torneos acabaran los sábados tal vez alcanzaría a pensar.

No fue un arranque simplemente, durante semanas pensó en que había llegado el momento del retiro a sus 43 años, cuando en el golf esta es una edad altamente productiva y todavía con mucho trecho por recorrer.

Al siguiente día se levantó y entrenó y siguió entrenando, hasta que el domingo pasado, por fin, tras cuatro años y medio sin conocer la victoria volvió a ganar. Luchando contra todos los fantasmas del día final que lo perseguían durante los últimos meses y hasta nervioso -como si nunca hubiese llegado a un domingo- se puso la chaqueta de campeón de nuevo y depositó en su cuenta bancaria 1,06 millones de dólares.

Furyk no es un jugador nuevo. No es un jugador malo. Simplemente no ganaba torneos hace mucho, pero dicen las estadísticas que cada vez que salió al campo de juego este año se ganó algo más de 200.000 dólares. Dicen además que ha hecho más dinero en el tour de la PGA que el número uno del mundo Rory Mcllroy y Adanm Scott juntos y que ha ganado más o menos lo mismo que se ha ganado hasta ahora el basquetbolista Kevin Durant en su carrera en la NBA.

Pero también muestran las estadísticas que acumula durante su carrera 63 millones de dólares, es decir más que cualquiera otro jugador menos Tiger Woods, Phil Mickelson y Vijay Singh.

¿Y entonces porqué se quería retirar? Quien sabe… tal vez por esos arranques de los hombres… o tal vez por la crisis de la mediana edad. ¿Y qué hizo? Hacerle caso a su mujer. ¿Será ese el camino?

@leorod4

 

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