Desde el fogón

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Argumentos inválidos…¡en guardia!

Sorprende, por no decir que es alarmante, pensar en cuánta gente cambia de parecer, aun en contra de sus principios o convicciones más arraigadas, por caer en la trampa de argumentos inválidos. Hay muchos, pero actúan de manera subrepticia, al amparo de la oscuridad lógica; hacen trampa por debajo... Ver post completo.

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El cacerolazo mental

Hay ciertas torturas que se basan en el sonido. A veces se trata de la privación total del sonido, en aislamientos en cuartos blancos en donde la ausencia de cualquier impulso sonoro desconecta al ser humano de todas las realidades que lo mantienen cuerdo. Por otra parte, existe la emisión constante... Ver post completo.

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El poder pernicioso de la confusión

Documentos farragosos de once páginas para decir lo que se podría decir, mejor aún explicar —o concluir—, en tres. Frases inconexas e inconclusas. Incisos donde no caben incisos. Amistades que se complican porque leemos entre líneas lo que no está ni entre líneas ni en ellas. Problemas que... Ver post completo.

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Un corazón atento

Maritornes no sabe decir en qué consiste. ¿Es una actitud? ¿Es una destreza? ¿Es una forma de inteligencia? ¿Es un don espiritual? Solo sabe que quisiera poder desarrollar cada vez más la capacidad de notar, de fijarse, de prestar atención, de enfocar, y por ahí derecho de pronto aumentar el... Ver post completo.

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Consuelo y consuelos

Se llama Consuelo Córdoba. Maritornes no sabe si el nombre les resulte conocido, o la recuerden. Es la mujer que se acercó al Papa Francisco, cuando este estuvo en Colombia, para pedirle que bendijera su eutanasia, que estaba programada para ocurrir poco después con una inyección donada por un médico.... Ver post completo.

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La violencia de la vehemencia

Maritornes piensa en la “violencia verbal”. Busca poder definir las coordenadas del punto donde hay claridad, oportunidad y pertinencia de la palabra —y franqueza—, pero donde el intercambio de opiniones está desprovisto de los ribetes de agresión que tanto abundan en el discurso y que de alguna... Ver post completo.

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Llamado a los impacientes

Maritornes se siente a veces poseída por un angustioso afán. Observa que hay prisa por atender minucias intrascendentes —hacer, concluir, despachar, responder, inventar leyes enrevesadas e inútiles, complicar lo sencillo, para todo en general—, mientras que la molicie —precedida o acompañada... Ver post completo.