Roy Barreras, Iván Cepeda (ambos candidatos presidenciales) y Gustavo Petro, presidente de Colombia.

De un día para otro, la cosa se puso peluda y peliaguda para la izquierda.

Si Gustavo Petro apoya la candidatura de Roy Barreras, ¿será el fin de la izquierda?

¿Es Roy calculista pero no progresista?

Con Cepeda por fuera de la consulta interpartidista del 8 de marzo,  por decisión del Consejo Nacional Electoral, una entidad “secuestrado por intereses políticos” como lo dijo El Espectador en este editorial, la historia que estamos viendo es la de los ratones qué hacen fiesta cuando el gato no está. Un Roy mediático ya propuso a Gustavo Petro como su posible vicepresidente, y de aquí en adelante lo veremos acaparando los reflectores, como la izquierda no se pellizque.

De tanto ver el espejo de la realidad uno termina convencido de que los políticos no son criaturas fiables ni confiables, y lo que estamos viendo es una puñalada disimulada entre amigos al candidato que puntea en las encuestas. Roy no se retiró de la consulta del tal Frente por la Vida y al final se hará contar. ¿Cuál es el verdadero propósito detrás de su estrategia?

Fue a Washington antes que Gustavo Petro, y, según la gente de su campaña, lo hizo con el propósito de hablar bien del presidente colombiano. ¡Tan comedido! Fue a defenderlo de las habladurías, tal vez sí, aunque con asterisco, porque ningún político da puntada sin dedal.

¿Cabe la posibilidad de que Roy haya hecho el viajecito para pedir el guiño de Estados Unidos a su candidatura presidencial o confiamos en que sus “buenos oficios” fueron desinteresados? ¿Hubo otras reuniones de la que no nos enteramos?

¿Fue Roy a Washington con la venia de Petro?

Es muy posible (demasiado posible) que la condición de Donald Trump para amistarse con el presidente colombiano, implique que éste apoye a Roy Barreras, un candidato que ha tenido dormida y comida asegurada en todas las toldas políticas. No de otra manera se explica su presencia en Washington y su reunión con el republicano Bernie Moreno las horas previas a la reunión Petro-Trump. Y ya sabemos cómo terminó esa historia: con el bogotano Bernie en el Salón Oval, acompañando a Petro y a Trump.

Si Roy es un candidato débil en las encuestas —por no decir inexistente— y Cepeda es el candidato puntero, ¿por qué Cepeda no viajó a Washington? Habría podido reunirse con los demócratas —más afines a la izquierda—, mientras Roy lo hacía con un republicano, ¿no?

Cepeda es de izquierda, genuinamente de izquierda; filósofo, hombre progresista e idealista; el doctor Roy –él sí con título de médico cirujano, además de poeta-, es un pragmático de derecha, calculador pero no de los de calculadora en mano, aunque ahora se para en el centro y dice representar a la centro-izquierda, con lo que podemos concluir que de algún modo representa, también, a la centro-derecha. Porque con figuras intercambiables como él, los conceptos de derecha, centro e izquierda quedan anulados.

Con el 0.3% de intención de voto en la última encuesta de la firma Atlas Intel, ya salió a decir, sin decirlo así, que él sería el salvador de la izquierda, y lo dice en un tono que parece amenaza velada, por lo que es fácil deducir que estamos a nada de un nuevo trino proclamándose como el único capaz de derrotar a Abelardo De La Espriella, quien a su vez ya dijo que es el único capaz de derrotar a Cepeda.

En consecuencia, una izquierda unida debe decirle al país que Roy no es su candidato; están en la obligación moral con sus seguidores, que no son pocos, de sentar ese precedente, pase lo que pase y pese lo que pese, sin cálculo político; es una cuestión de principios ideológicos.  

A la luz de lo que está pasando, para bien o para mal, la suerte de la izquierda está en manos de Gustavo Petro. De puertas para afuera no hay certeza de quién es en realidad su candidato.

Si no es Iván Cepeda el protegido, la izquierda colombiana corre el riesgo de perder el espacio político (que ganó gracias a Petro), con miras a retener el poder cuatros años más.

En el ambiente flota la idea de que algo no nos están diciendo, como si un platillo se cocinara en secreto. El mantel es tan grande que no deja ver lo que pasa por debajo de la mesa.

Es claro que el Roy original, el de derecha  —no el de Temu, que es de izquierda—, no se reúne con los del Pacto Histórico, ni actúa en nombre del Pacto Histórico. La pregunta es obvia: ¿Con quién se reúne, a nombre de quién se reúne y de qué hablan en esas reuniones a puerta cerrada?

¿Lo hace a título personal —que no creo— o en nombre de Gustavo Petro, que sí creo?

¿Acaso hubo acuerdos antes de 2022, (o sea, previos a la elección de Petro) sobre el papel que jugaría el médico Roy como candidato presidencial en las elecciones de 2026?  

El candidato Roy Barreras amarra votos mientras le hace hostias al diablo.  

El camino de la izquierda

Sabemos que el senador Cepeda lidera las encuestas pero sus números, alrededor del 30%, no alcanzan para trastearse a la Casa de Nariño en primera vuelta, en mayo, y tampoco alcanzarían en segunda vuelta, en junio, cuando la derecha toda se una para jugarse sus restos con ferocidad.  

La izquierda debe saber que en política pensar con el deseo no es más que un pajazo mental, perdonen por lo gráfico y pornográfico del comentario. El deseo por sí solo no produce votos. Amarrarlos funciona mejor. El candidato Roy Barreras amarra votos mientras le hace hostias al diablo.  

La carta que le queda a Cepeda está en el personaje (hombre o mujer), que escoja como su fórmula vicepresidencial. Y, ojo, no puede ser alguien de la izquierda, porque los votos de la izquierda ya están contados. Aprendiendo de Roy, el único jugador que en el mismo partido juega para los dos equipos, debería ser alguien con peso en la derecha, aunque suene a contrasentido, loco y disparatado. Cuando se trata de votos, las matemáticas son más importantes que la lógica, lógico.

La única forma de poner fin al embeleco de Roy es que fracasen las consultas interpartidistas, en especial, claro, la del Frente por la Vida.

La intuición masculina me dice que para el cargo de vice, Cepeda debería pensar en una mujer y de una derecha progresista. ¿Tal maravilla existe? Esa nueva figura debe permitirnos soñar con la reconciliación entre los ricos y los pobres de Colombia. En una próxima columna explicaré por qué.

¿Algún nombre para poner sobre la mesa? Si el expresidente Samper es tan afecto a Cepeda, ¿por qué no pedirle a él que proponga esa carta?

Hay quienes aseguran, muy seguros, que Roy se hace contar para ser el vicepresidente de Cepeda. ¿Cuántos votos aportaría el poeta que hoy no pasa del 1% en las encuestas?

No creo eso. Creo que Roy tienen ganas de ser presidente haciendo que los votos de la izquierda trabajen para él. Si damos por cierta esa posibilidad, ¿Quién garantiza que el suyo sea en realidad un gobierno de centro-izquierda con participación real de la izquierda durante el siguiente cuatrienio?

¿Cuándo destapará su carta el presidente Petro?

Dice La Silla Vacía: “Sin Cepeda en la consulta, Roy ve un camino para pelear el guiño de Petro”.

Es la única verdad: El futuro de la izquierda está en manos de Petro, de cara a las elecciones de mayo del 2026. El presidente debe ser muy hábil para no despertar la ira de los suyos, de aquel progresismo que lo llevó al poder en 2022. Una decisión equivocada podría dejar a la izquierda malherida, con los votos divididos y sin chance de ser opción real de poder cuatro años más. Un mal paso suyo acabaría en pesadilla. La izquierda sería el convidado de piedra en el nuevo gobierno (2026-2030), y la tendría de p´arriba en el 2030.

Sí o sí, la izquierda colombiana necesita la palmadita de Gustavo Petro a un progresista de nacimiento, alguien que garantice el proyecto del Cambio iniciado por él, en consideración a toda una vida de luchas, que se mide en vidas humanas, litros de sangre e impunidad.

Es un momento enigmático donde todos quisieran penetrar en la cabeza infranqueable del señor presidente. Y escudriñar en ella la respuesta a la pregunta más importante de todas: ¿Roy Barreras le hace el cajón a Iván Cepeda con la venía de Gustavo Petro?

Eso solo lo sabrían dos de esas tres personas. Si Petro se inclina por Roy, se entenderá que un Petro cuasi derechizado abandona a la izquierda. Si entrega las banderas progresistas a un particular, la historia dirá que llevó a la izquierda al poder y luego la enterró.

Me siento a esperar a que el propio poeta responda la pregunta, en verso y sin esfuerzo. 

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