La alcaldesa Claudia López quedó en el peor de los mundos. Porque ganando su consulta es una de las perdedoras de la jornada electoral del domingo, al no llegar a los 600 mil votos. Le fue mejor en algunas encuestas y con eso queda claro lo poco confiables que son dichos sondeos. A eso súmele que su esposa, Angélica Lozano, no salió electa senadora: apenas logró 37 mil votos. Otra desempleada más que debe empapelar la ciudad con hojas de vida, pero antes debe recuperarse de la tusa en el pabellón de quemados.
Le fue mejor en votos al partido Alianza Verde, del que Claudia se retiró por los escándalos de corrupción mientras Angélica se quedó. Esa falta de coherencia se tradujo en un estruendoso castigo. Lo advertí en este blog.
En este momento Claudia López no tiene los votos para pasar a una segunda vuelta. Esos votos ya están cantados entre el Pacto Histórico (Iván Cepeda); Salvación Nacional (Abelardo De La Espriella) y Paloma Valencia (Centro Democrático).
En el único lugar donde Claudia podría tener juego es en la izquierda para ayudar a configurar una centro-izquierda robusta y asegurar su vigencia política y, por qué no, también la de su compañera de vida. Si se despoja con humildad de tanto ego, López podría comenzar a construir una candidatura presidencial mirando hacia 2030. Uniéndose a Sergio no es mucho lo que puedan aportarse mutuamente. Hablando matemáticamente, hoy el centro está borrado del mapa político a nivel de candidaturas presidenciales, pero tiene una buena fuerza en el Congreso a través de un partido como la Alianza Verde, que obtuvo en Senado más de 1.800.000 votos (11 curules, igualando al Partido Conservador), ganándole a otros partidos tradicionales como La U y Cambio Radical.
El Partido Alianza Verde, con su talante progresista, es el llamado a construir una verdadera opción de centro para Colombia, con una agenda feminista, animalista y LTBIQ+, capaz de defender lo que el país ha ganado y no de dejarlo en manos de un gobierno regresivo a cargo del Centro Democrático, que significa un retroceso para Colombia por más moderada que se quiera vender Paloma Valencia, sabiendo que detrás suyo está Álvaro Uribe Vélez, y todo ese pasado que lo que persigue, incluyendo un proceso judicial en contra que todavía no concluye.
Si Claudia es inteligente podría ayudar a configurar esa centro-izquierda y arrebatarle el protagonismo a Roy Barreras, que con sus restos quedó con poco margen de maniobra para exigir nada, como no sea otra embajada en el futuro gobierno.
El Pacto Histórico con presidente a bordo (e imagen favorable de más del 50%), tiene con qué ganar las presidenciales, sino en primera en vuelta en segunda, y eso dependerá de dos cosas: de una estrategia de comunicación audaz e ingeniosa y de que actúen a la ofensiva y no a la defensiva antes de que empiecen los ataques contra el candidato Iván Cepeda. Ya Luis Guillermo Vélez, un invitado al podcast de María Jimena Duzán dijo tres veces al aire que Cepeda es comunista y tres veces Duzán le dijo que no, y ella además le sacó en cara su descachada con los vaticinios económicos que el analista hizo hace cuatro años cuando señaló que Colombia estaría en la mala si ganaba Petro.
Otros comentaristas como él insinúan lo mismo pero con Iván Cepeda, y en cuatro años estarán en la misma tarea sin importar cuál candidato y candidato sea designado por la izquierda. Cuando hablo de ser creativos, me refiero a la necesidad que tiene el Pacto Histórico de contrarrestar la estigmatización brutal que se ve venir contra su candidato. Lo del analista Vélez es la cuota inicial de ese tipo de campaña sucia que va sembrando cucarachas en la cabeza de la gente para asustarla con el ánimo de inducir a los ingenuos a votar con miedo. El país ya conoce ese tipo de estrategia burda.
Es poco el margen de maniobra que tiene hoy Claudia López. Acercarse a Fajardo es juntar a dos perdedores para una nueva y segura derrota.
Volviendo al comienzo, insisto: El antipetrismo de la una y de la otra (hablo de Claudia y de Angélica), se les devolvió como bumerang. Como Claudia insista en hacer campaña a la presidencia satanizando al gobierno de Gustavo Petro que no aspire a obtener más de lo que ya obtuvo en la consulta. Incluso, ahora que le dio por medirse en las urnas, es posible que muchos de esos votos se diluyan cuando aparezca de cuarta o quinta en las encuestas disputándose esos puestos con Fajardo, sin posibilidades de llegar a segunda vuelta. Difícilmente tendrían los votos para ser terceros.
Roy Barreras cañó a todo el mundo con la venía de los medios que le siguieron la cuerda de día y de noche creyendo que la exposición mediática sería suficiente. Fue tremendo palabreo enredando a todo el que le quiso parar bolas. Escuchando esta entrevista que le concedió a Semana, uno concluye que usó hábilmente los medios para decir que sacaría seis millones de votos: tres millones que le pondría el Pacto Histórico y tres que pondría él como figura de un supuesto centro. Pretendía que las mismas personas que votaron en la consulta del Pacto Histórico en octubre, salieran a votar en masa por él el 8 de marzo, para luego salir a gritar victorioso que esos votos eran los de un centro que existe sí pero en su cabeza.
Aun así, salió a cantar victoria donde todo vemos una clara debacle, mientras culpaba a Gustavo Petro de su propia derrota, después de que hizo lo que hacen todos los detractores del presidente: hablar mal de su gobierno. Ahora, además de camaleónico, Roy quedó con fama de mal perdedor.
Seamos claros en que la derrota de Roy Barreras es producto de su desprestigio político y su soberbia. La izquierda debe tener mucho cuidado porque hoy ya no se sabe si una figura como él (uribista, santista, petrista), resta en vez de sumar. Hay que andarse con cuidado en todo caso.
Se viene unas semanas difíciles, de muchas intrigas, resentimientos y retiros espirituales. Roy debe estar que mata y come del muerto. No creo que le hayan quedado muchas ganas de seguir llamado compañeros a los miembros del Pacto Histórico.
Claudia López tiene que reconocer que falló al irse del Partido Alianza Verde. Ella y su esposa lo pagaron caro, sobre todo porque la una se quedó y la otra salió despavorida. Una figura de respeto y con probada conciencia social como el senador Ariel Ávila (quizás la persona que mejor pedagogía hace en Colombia sobre lo bueno y lo malo que pasa en el Congreso), puede ser el llamado a tender puentes entre los verdes y a Claudia López en torno a un proyecto de centro-izquierda, que le dé la pelea a la centro-derecha-ultraderecha que en segunda vuelta conformarán Paloma Valencia y Abelardo De la Espriella cuando se junten el Centro Democrático, Salvación Nacional y demás partidos de derecha.
Alexander Velásquez
Escritor, periodista, columnista, analista de medios, bloguero, podcaster y agente de prensa. Bogotano, vinculado a los medios de comunicación durante 30 años. Ha escrito para importantes publicaciones de Colombia, entre ellas El Espectador, Semana (la antigua); El Tiempo y Kienyke. Ha sido coordinador del Premio Nacional de Periodismo CPB (ediciones 2021, 2022, 2023). Le gusta escribir sobre literatura, arte y cultura, cine, periodismo, estilos de vida saludable, política y actualidad. Autor de la novela “La mujer que debía morir el sábado por la tarde”. El nombre de este blog, Cura de reposo, se me ocurrió leyendo “La montaña mágica”, esa gran novela de Thomas Mann.