La ciudad, que hace esfuerzos por reducir las tasas de desempleo a un dígito, proyecta crear dos mil nuevos empleos verdes tras ser la anfitriona de la primera Cumbre Glocal de Economía Circular.
La ciudad, que hace esfuerzos por reducir las tasas de desempleo a un dígito, proyecta crear dos mil nuevos empleos verdes tras ser la anfitriona de la primera Cumbre Glocal de Economía Circular.

Los soldaditos azules contribuyen con el cuidado de la ciudad. Foto: cortesía Ibagué Limpia.
Ibagué tiene el encanto de las ciudades intermedias, “un buen vividero” como la llaman propios y extraños. Esa expresión hace referencia a que la ciudad ofrece una mejor calidad de vida, aún apacible, y a unos costos menores, despojada del carácter neurótico de las grandes capitales. La ciudad se desarrolla en un entorno biodiverso, donde sobresalen sus dos jardines botánicos, parques recreacionales y varios atractivos más que posibilitan el turismo de naturaleza.
Por esas y otras razones, la OCDE hizo match con Ibagué; por primera vez ese organismo internacional escogió a una ciudad intermedia de América Latina para hablar sobre el futuro de las ciudades y las regiones, durante la primera Cumbre Glocal de Economía Circular, a la que asistieron alcaldes de todo el mundo. Además, Ibagué fue declarada “Ciudad circular del mundo”; con ese nuevo título, la “Capital Musical de Colombia” ya forma parte de las urbes que planifican su crecimiento económico a partir de la innovación y los programas amigables con el planeta.
Queremos ser la “la Davos de la economía circular”, dicen al unísono la alcaldesa, Johana Aranda, y el gerente de Ibagué Limpia, Milton Restrepo.
“Ibagué es hoy un prototipo de las ciudades diseñadas, sostenibles y planificadas para la defensa del planeta. El 55% de los habitantes del mundo viven en ciudades intermedias, y sus autoridades locales lideran iniciativas sostenibles”, afirma Restrepo, experto en desarrollo local sostenible
Por ejemplo, en el Cañón del Combeima, donde antes había una escuela abandonada, se creó el Circulab Hub, un laboratorio experimental que impulsará negocios verdes mediante el aprovechamiento de residuos biológicos e industriales, con apoyo técnico financiero de la OEI y Andesco. La idea es eliminar el concepto de “desperdicio” y liderar la transición hacia una economía que garantice rentabilidad y restauración del entorno. De eso trata la economía circular, un término que empieza a meterse en el ADN de los ibaguereños.

El Circulab Hub les dará una nueva oportunidad a los residuos.
Las llantas viejas, en lugar de terminar bajo tierra, se utilizan para producir placas huella, con el fin de pavimentar zonas rurales, lo que mejora la conectividad y movilidad.
Por otro lado, la ciudad planea construir la primera zona franca de economía circular de América Latina, y la segunda del mundo después de Barcelona. “Quienes quieran crear o traer productos de economía circular, tendrán aquí un espacio con cero aranceles para que puedan crecer. Pero dependemos de la voluntad del gobierno nacional, que en últimas es quien da el visto bueno”.
La visita de la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada, icono internacional de la moda, sirvió de inspiración a costureras y diseñadores locales para dar impulso a la industria textil. De tiempo atrás, la empresaria española transitó hacia la moda circular, “una moda que te protege y no te mata”, como la define Milton Restrepo.
“Necesitamos –añade- una industria textil sostenible, porque en el mundo sólo se recicla el 12% de las 124 millones de toneladas que produce”. Según la Fundación McArthur, noventa y nueve millones de toneladas de residuos van a vertederos y ríos. “Haga de cuenta una ciudad con nueve mil rascacielos llenos de desperdicio. Entonces, hablar de economía circular y no hablar de moda es dejarle coja la decisión de salvar el planeta”, enfatiza.
A partir de la borra o cuncho del café, en Ibagué se están elaborando botones o suelas de zapatos; y del mucílago se fabrica piel vegana para el diseño de bolsos. “Inspirados por Ágatha Ruiz de la Prada, daremos un paso para que los creadores locales trabajen con fibras y pinturas ecológicas”, afirma Restrepo.
El tamal tolimense es otro referente de economía circular, pues desde su empaque está concebido para regresar a la naturaleza, reduciendo las emisiones de CO2. “Se trata de un ejercicio de reingeniería cultural, porque nuestros ancestros ya practicaban la economía circular, pero no hicimos caso y por eso el papa Francisco nos pidió en su Encíclica Laudato si cuidar la casa común que es la Tierra”.
Johana Aranda, alcaldesa de Ibagué, y Milton Restrepo, gerente de Ibagué Limpia.

Como resultado de la primera Cumbre Glocal, Ibagué proyecta crear 2000 empleos verdes y crecer un punto (4%), por encima de la media nacional, 2 al 3% según el Banco Mundial. Bajó la administración de Johana Aranda, la ciudad pasó del puesto 18 al 10º en el Índice de Competitividad.
Con la firma Manifiesto Glocal, más de cuatro mil alcaldes del mundo depositaron su confianza en Ibagué para que cada año se siga conversando sobre economía circular.
De acuerdo con la OCDE, la economía circular, como apuesta para el crecimiento económico y la creación de empleo, se basa en tres pilares: eliminar los residuos y la contaminación desde el diseño, mantener los productos y materiales en uso y regenerar los sistemas naturales.
“No queremos ser modelos de mega ciudades a escala pequeña, tenemos marca e identidad propias; las ciudades intermedias son la última opción de planificación sostenible, gracias a su densidad poblacional”, concluye Milton Restrepo.
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