Ninguna canción describe mejor al presidente de Estados Unidos, que aquella titulada “Ese hombre”, cantada con garbo por la española Rocío Jurado. Donald Trump: “Gran necio, estúpido engreído, egoísta y caprichoso”.
Ninguna canción describe mejor al presidente de Estados Unidos, que aquella titulada “Ese hombre”, cantada con garbo por la española Rocío Jurado. Donald Trump: “Gran necio, estúpido engreído, egoísta y caprichoso”.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. Imagen tomada de su cuenta oficial en la red social X, antes Twitter.
Aunque mi opinión debe importarle un bledo al presidente de los Estados Unidos, pienso que Donald Trump parece más un invento (defectuoso y a la vez peligroso) de la inteligencia artificial, y no una persona racional que debería comportarse como el presidente de la nación (todavía) más poderosa del globo.
Sin ser psiquiatra, no dejo de preguntarme: ¿Qué clase de complejo de inferioridad lo lleva a hacer lo que hace, a decir lo que dice, a pensar como piensa? Quizás la respuesta no la conozcamos mientras esté vivo y mucho me temo que tampoco después de muerto. Cuando se desclasifiquen los archivos del presente, seremos apenas un recuerdo igual que él.
Lo que queda claro, con todo y lo que está pasando, es que se necesita un solo hombre para arrodillar al mundo, como si el mundo hubiera perdido la voluntad de defenderse. El responsable es ese hombre que tú ves ahí.
Ese hombre que tú ves ahí
(Se llama Donald Trump).
Que parece tan galante
(Invitó a María Corina Machado a Washington y, por otro lado, hablando sobre su reunión con el presidente Gustavo Petro, pactada para la primera semana de febrero, afirmó lo siguiente: “La gente de Colombia es increíble”).
Tan atento y arrogante
(Respondió la llamada del presidente colombiano después de llamarlo “enfermo”).
Lo conozco como a mí
Ese hombre que tú vas ahí
Que aparenta ser divino
(Con ínfulas del emperadorcito que se cree dios griego. La revista The New Yorker afirma en este articulo que el poder global de Donald Trump no tiene límites, salvo uno, dicho por él mismo: “Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”.
Tan afable y efusivo
(Tan suave con el régimen venezolano y cortés con la nueva presidenta Delcy Rodríguez).
Solo sabe hacer sufrir
(Que lo digan el preso Nicolás Maduro y los miles de migrantes deportados)
Es un gran necio
(Desconoce la Constitución y las leyes de su país).
Un estúpido engreído
(Aparte de mentiroso, impulsivo y manipulador).
Egoísta y caprichoso
(Se quiere robar Groenlandia).
Un payaso vanidoso
Inconsciente y presumido
(“Todos los excesos de Donald Trump, que van desde las amenazas provocadoras a las burlas groseras, las comparaciones hirientes o los desprecios públicos, dibujan una personalidad narcisista y “alcohólica” como la definio Ssie Wiles, la todopoderosa jefa de gabinete del presidente”, escribe Antoni Gutiérrez, consultor político, en El País de España).
Falso, enano, rencoroso
(En la red abundan los artículos sobre Trump, el mitómano y vengativo. Aunque mide 1,90, destaca más por su baja estatura moral, pues aparece en la lista del pedófilo Jeffrey Epstein).
Que no tiene corazón
(Y si lo tiene es de piedra).
Lleno de celos
(Por el petróleo ajeno).
Sin razones ni motivos
Como el viento impetuoso
Pocas veces cariñoso
(Sabrá Mandrake o Melania Trump).
Inseguro de sí mismo
(Pero tiene plata y ya sabemos que el que tiene plata, marranea… y quiere más).
Soportable como amigo
(Y ni siquiera, porque a Elon Musk, el Rey Midas de la tecnología, lo sacó a empellones de la Casa Blanca, después de ser mejores amigos).
Insufrible como amor
(Insoportable como enemigo, porque la palabra amor no figura en su vocabulario).
Ese hombre que tú ves ahí
Que parece tan amable
(Pero en realidad es fastidioso e irritante por autócrata, racista, misógino, xenófobo y aporofóbico).
Dadivoso y agradable
(Más bien desagradable: Perdonó a Juan Orlando Hernández, el expresidente de Honduras que cumplía una pena de 45 años de prisión en EE.UU. por narcotráfico).
Lo conozco como a mí
Ese hombre que tú ves ahí
Que parece tan seguro
(De seguro se está llevando el mundo por delante).
De pisar bien por el mundo
(Pisotear debemos decir)
Solo sabe hacer sufrir.
(Lo último: Anunció ataques por tierra en México para desmantelar el narcotráfico, aunque después de los bombarderos en Venezuela, ahora necesita el permiso del Congreso. Que no se confíen Colombia, ni el presidente Gustavo Petro).
Espere mañana en este blog: ¿A cuál de los presidenciables beneficia la intromisión de EE.UU. en Venezuela?
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