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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>El hombre que reconstruyó las 28 horas agónicas del Palacio de Justicia | Blogs El Espectador</title>
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        <title>El hombre que reconstruyó las 28 horas agónicas del Palacio de Justicia</title>
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        <description><![CDATA[<p>El libro “Perdida en el fuego” agarra al lector por la solapa para no soltarlo sino hasta el último párrafo. Conversé con el autor sobre su obsesión con esas 28 horas que, hace cuatro décadas, convirtieron al Palacio de Justicia en otro fantasma de nuestra historia.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>David Marín García (Bogotá, 1979), antropólogo, documentalista y fotógrafo.</em> </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f906d60ac8780479a2e2a66bced281f8"><em><strong>“ESTA CASA ABORRECE LA MALDAD, AMA LA PAZ, CASTIGA LOS DELITOS, CONSERVA LOS DERECHOS, HONRA LA VIRTUD”. </strong>(La placa se leía a la entrada del antiguo Palacio de Justicia cuando un tanque de guerra violentó su puerta).</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e8631d4429696f02178c78860cfbddea"><em>“La arquitectura está del lado de los asaltantes: los protege, los oculta, los favorece. Están atrapados, pero no hay cómo darles el golpe de gracia. Hay que romper el edificio”.</em></p>



<p>El escritor David Marín García, un bogotano formado como antropólogo, documentalista y fotógrafo de viajes, escribió una obra, que sin ser ficción, se lee con la fascinación de un relato novelesco, bien escrito, -periodismo narrativo o literatura forense, como queramos verlo-, que cuenta con lujo de detalles lo que ocurrió al interior del Palacio de Justicia durante las 28 horas agónicas que transcurrieron en Bogotá entre el 6 y el 7 de noviembre, hace cuarenta años.</p>



<p>Como explica el autor,&nbsp;<em>“este libro se basa en una investigación que utilizó un modelo digital de reconstrucción tridimensional, de alta resolución, levantado a partir de los testimonios judiciales de unas 1.200 personas que relataron sus experiencias directas durante la toma del Palacio de Justicia en 1985”.</em></p>



<p>Me cuenta David que, además de él, en ese trabajo de reconstruir el Palacio participaron, entre otros, cuatro arquitectos, tres médicos, dos abogados, dos antropólogos físicos, dos editores de vídeo, un editor de audio y un programador. Considera que modelos digitales de reconstrucción tridimensional podrían usarse en otros casos para arrojar luces sobre hechos no resueltos en Colombia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7808e9534259ac38eed8616a2c98b81c"><em>“… abandona por fin el edificio la última persona que pudo decir que fue rescatada de la toma del Palacio: Jaime Betancur Cuartas, el hermano del presidente de la República. Sin su presencia, el edificio pasa a ser el escenario de una operación de exterminio”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-78d8f104a9e1f668e1cec04d16d46d34"><em>“Los que estaban en el baño habían escuchado al presidente Reyes Echandía pedir que cesara el fuego. Y había sentido en el abdomen la reverberación de la ráfaga con la que lo silenciaron para siempre”</em></p>



<p class="has-text-align-right has-contrast-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-7f1b8c770e88a13d7d9953080caf22b4"><em>Portada del libro “Perdida en el fuego”, de David Marín García, (editorial Planeta, 271 páginas)..</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="713" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/07072434/ZETA-PALACIO-LIBRO-713x1024.jpg" alt="" class="wp-image-122128" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/07072434/ZETA-PALACIO-LIBRO-713x1024.jpg 713w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/07072434/ZETA-PALACIO-LIBRO-209x300.jpg 209w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/07072434/ZETA-PALACIO-LIBRO-768x1103.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/07072434/ZETA-PALACIO-LIBRO.jpg 891w" sizes="(max-width: 713px) 100vw, 713px" /></figure>



<p>El relato es sobrecogedor, a veces descarnado, siempre angustiante, como una película de dieciséis capítulos que pasa ante los ojos del lector, llevándolo a revivir la muerte en vida de los que de todas maneras iban a morir. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-30f607f1610fa1578807ec600e3824ef"><em>“…una multitud de cadáveres, restos humanos aún tibios, personas que se quejaban entre espasmos, gente que aún gritaba pidiendo ayuda” (…) Magistrados a quienes nadie escuchó, olvidados en fosas que no eran suyas”.</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4debf4354c23a2115baef6aec1f57f73"><em>“La identidad de una de las empleadas del restaurante estaba escondida entre los restos que habían sido arrojados como basura en ese hueco en el sur de la ciudad”.</em></p>



<p>Es una investigación rigurosa que nace de la curiosidad del autor cuando de niño -tenía seis años entonces-, observaba aquel escenario de guerra mientras caminaba por la Plaza de Bolívar, “convertida en lugar de peregrinación para los curiosos”. Esa misma curiosidad lo invade a uno como lector desde el primer párrafo.</p>



<p>Le pregunto a David qué lo llevó a tomarse tan en serio un trabajo tan complejo, siendo que su familia no tuvo relación alguna con los hechos.&nbsp;<em>“La necesidad de responder mis propias preguntas sobre los sucesos, sacudirme el golpe de saberme (como el resto del país) deliberadamente engañado, y poder quedar satisfecho con las respuestas para no tener que repetir el ejercicio. Sé que era&nbsp;niño cuando ocurrieron los hechos”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="1015" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06155503/ZETA-LIBRO-PALACIO-DE-JUSTICIA-1024x1015.jpg" alt="" class="wp-image-122113" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06155503/ZETA-LIBRO-PALACIO-DE-JUSTICIA-1024x1015.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06155503/ZETA-LIBRO-PALACIO-DE-JUSTICIA-300x297.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06155503/ZETA-LIBRO-PALACIO-DE-JUSTICIA-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06155503/ZETA-LIBRO-PALACIO-DE-JUSTICIA-768x762.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06155503/ZETA-LIBRO-PALACIO-DE-JUSTICIA.jpg 1077w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">El escritor David Marín, quien fue fotógrafo de prensa hace un cuarto de siglo, conversa sobre su obra con el periodista Óscar Durán, en la Librería México de Bogotá. Fotografía: Alexander Velásquez.  </p>



<p></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Fri, 07 Nov 2025 12:40:43 +0000</pubDate>
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