Conspirando por un mundo mejor

Publicado el Yolima Vargas Garzón @yoligrilla

TLC con la UE en el 2013: estocada final a las vacas criollas multipropósito

Este artículo fue escrito el 8 de agosto del 2013.
Tiempo estimado de lectura: 3 minutos.

Foto de Viaja por Colombia, Paipa.
Foto de Viaja por Colombia, Paipa.

A pesar de las advertencias, el primero de agosto de 2013 empezó el TLC con la Unión Europea.

Hace algo más de un año, en la columna «Elastómeros» del domingo 6 de mayo del 2012, Antonio Caballero analizaba los afectados de los TLC firmados entre Colombia con Estados Unidos y la Unión Europea. Entre otros, destacaba a los pequeños ganaderos, es decir familias campesinas poseedoras de menos de 50 cabezas de ganado cada una.

Estas mismas familias son las herederas del conocimiento que garantiza la existencia de las almojábanas, la mamona, la cuajada con melado, el queso campesino, el suero, variados postres y en general de la comida típica colombiana elaborada con leche y carne de «vacas criollas multipropósito«, ganado de América tropical que es el resultado de siglos de selecciones y saber tradicional.

La tradición campesina de Colombia a lo largo de 5 siglos produjo vacas criollas que hoy se adaptan muy bien a los diferentes ambientes de la geografía nacional y cuyo impacto en los suelos es menor que el de razas importadas. Además de la producción de carne estas vacas tienen vocación lechera, son animales resistentes a enfermedades y plagas,  su manutención no involucra muchos individuos por tanto no requieren grandes extensiones de tierra y los terrenos se rotan con cultivos para evitar que se deterioren por el pastoreo.

La crianza de vacas criollas multipropósito es una joya de la innovación y tecnología campesina con siglos de antigüedad, y se puede decir que su crianza es sostenible, en especial al compararla con la ganadería extensiva, que se posiciona como una de las actividades más contaminantes e ineficientes del país, debido al balance entre el costo ambiental y tierra usada, versus la baja producción y el alto precio final de venta.

La ganadería extensiva en Colombia usa razas importadas no adaptadas a la geografía y clima tropical. En ausencia de las tecnologías que se requieren para su crianza,  los ganaderos recurren al uso de plaguicidas, medicamentos veterinarios y a la sobreexplotación de grandes extensiones de tierra para alimentarlas a base de pastos naturales . El resultado es la subutilización de casi 20 millones de hectáreas con vocación agrícola (Kalmanovitz, 2012) y el deterioro de los suelos debido al peso y pisoteo del ganado, a la tala de bosques incluso asociados a fuentes de agua y a la fumigación permanente de los potreros contaminando suelos y agua.

Con la importación de razas europeas y la popularización de la ganadería extensiva, la población de vacas criollas ha disminuido un 80% en algo menos de 2 siglos. Según la Asociación de razas criollas colombianas a 2011 se registraban tan solo 24 mil individuos en el país.

El documental «La poderosa agricultura de Europa» muestra el proceso de quiebra de campesinos de Ghana y República  Dominicana luego de entrar en vigencia el TLC con la Unión Europea; en Colombia empiezan a verse los primeros síntomas de enfermedad del sector, acentuados por las olas invernales: La crisis de la leche en Ubaté (7.2013); Lecheros ya no aguantan (7.2013).

Debido al gasto energético y contaminación por CO2 que implicará la refrigeración y el transporte de productos lácteos desde Europa, el TLC con la UE se constituye en una nueva fuente de presión ambiental que exacerba el cambio climático, más aún teniendo en cuenta que estos mismos productos pueden y son producidos de manera local; por lo menos hasta que los bajos precios europeos producto de los subsidios que reciben en sus países de origen, no los quiebren.

Tumblr @romerovaron

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