Con-versaciones

Publicado el Bat&Man

¿Por qué vender el voto es un mal negocio? Tres razones

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.

El que agradece que en la tierra haya música.

El que descubre con placer una etimología.

Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.

El ceramista que premedita un color y una forma.

Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.

Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.

El que acaricia a un animal dormido.

El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.

El que agradece que en la tierra haya Stevenson.

El que prefiere que los otros tengan razón.

Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

-Jorge Luis Borges-

Bat: ¿Usted ha vendido el voto alguna vez?

Man: No. Pero no me venga ahora con moralinas. Yo comprendo perfectamente a la gente que vende el voto y no los critico.

Bat: ¿Ah sí? ¿Y por qué le parece que vender el voto es una buena idea?

Man: Mire, Bat, seamos realistas. Todos los políticos son iguales; lo único que saben es robar. Todos roban cuando llegan al poder, así que por lo menos uno saca algo de provecho al venderles el voto. Algo es algo.

Bat: A ver, Man, yo creo que usted está muy equivocado. Supongamos que vender el voto no es un delito y mirémoslo como un negocio. Desde ese punto de vista, es un pésimo negocio.

Man: ¿Por qué? Algo se saca…

Bat: se pierde mucho más de lo que se gana y le voy a explicar por qué. Además de que vender un derecho es renunciar a ese derecho, hay tres buenas razones. Mírelas:

1. Quien le compra el voto es un abusivo que está aprovechándose de su pobreza y de su necesidad

Bat: Como dice el dicho “El que es, no deja de ser”. El que compra el voto, sí o sí es alguien abusivo y aprovechado. ¿Qué va a hacer cuando llegue al poder? Pues seguir abusando y aprovechándose de los pobres.

Man: Eso lo hacen todos…

Bat: Como tantos colombianos vienen vendiendo el voto, o sea vendiéndole el alma al diablo, pues una gran cantidad de los que llegan al poder abusan y se aprovechan. Es que es de Perogrullo: el que compra votos es corrupto; si llega al poder será más corrupto todavía. Entonces la gente dice que “todos son así” y seguimos en el círculo vicioso para siempre. ¿Comprende?

Man: Comprendo que la necesidad tiene cara de perro.

Bat: Y más necesidad va a haber al elegir corruptos. Pero vayamos a la segunda razón:

2. No hay cama p’a tanta gente

Bat: Si la gente vende el voto pensando en que puede lograr algún puesto en el Estado, todavía es más ingenua.

Man: ¿Por qué?

Bat: Porque el Estado no tiene millones de puestos. Tiene bastantes, pero no los suficientes como para recompensar a los miles de personas que venden el voto, esperanzados en que les van a dar un trabajo. Si acaso le cumplirán a unos cuantos, pero si usted no está en el círculo cercano de un político, olvídese: le ven la cara.

Man: …  Puede que tenga razón…

Bat: La tengo. Y vamos a la tercera razón de por qué vender el voto es un mal negocio:

3. Robando recuperan lo que dieron por el voto

Bat: Los que compran el voto lo hacen con dinero mal habido. De todos modos, después tienen que recuperar lo que invirtieron. ¿Cómo lo recuperan? Pues robando. Obvio sí.

Man: Le repito: todos roban, así que ¿cuál es la diferencia? Por lo menos vendiendo el voto uno se gana algo.

Bat: Claro, se gana 50.000 pesos y luego le sacan diez veces eso, o diez mil veces eso en impuestos, peajes, intereses, sobrecostos y todo lo que usted alcance a imaginarse. O sea, gana 50.000 y pierde mucha más plata después. El negocio del bobo.

Un ejemplo: el señor Pepito de “x” región apartada de Colombia vendió su voto porque tenía hambre y le daban un tamal. Luego, la carretera “x”, que debía construirse con dineros del Estado, no se construye. Eso implica que Pepito tiene que gastar tiempo, dinero y vida en hacer una odisea, cada vez que tenga que desplazarse, porque no hay carretera. ¿Ganó o perdió vendiendo el voto?

Man: Esa es una pregunta capciosa… Más bien yo le hago otra: ¿Usted está segura de que el político que no compra votos no va a robar igual que los otros cuando llegue al poder?

Bat: ¿Usted en quién puede confiar más: en el que llega al poder cometiendo un delito o en el que llega sin cometerlo?

Man: Esa es otra pregunta capciosa, que no responde a lo que le pregunté…

Bat: Dejémoslo entonces en preguntas para las que no hay respuestas definitivas, pero sí indicios. ¿Vale?

Man: Va p’a esa. Una última cosa: ¿Usted vendería su voto?

Bat: Naaa… Aunque se haya convertido en algo folclórico, vender el voto es un delito. ¿Cómo se llama el que comete un delito? Delincuente. Y eso sí que es claro.

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Imagen 1: Art Quarium Review

Imagen 2: Ethic

Imagen 3: Antonio Berni

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